Siguiendo las dos perspectivas anteriores, diría que por que es una buena tendencia para los derechos individuales que a todos nos interesan que estén protegidos y sean fomentados, y por que es necesaria una tendencia progresista en lo social, especialmente en épocas de crisis, donde los más poderosos pueden ejercer un gran dominio sobre los trabajadores.
Un ejemplo de defensa de los derechos y las libertades de las personas: EL ABORTO.
Aunque este no es un tema estrictamente europeo –aunque pocas cosas no pasan por allí- sí que es un asunto que toca ideas presentes en debates radicales para el futuro de Europa: Los derechos bio-sanitarios, la investigación con células madre, los transgénicos, la eutanasia, la selección de embriones, la ingeniería genética, etc-
Frente al aborto la postura religiosa dice que desde la concepción se genera un alma por suerte de un mecanismo milagroso y divino. Y que ésta es sagrada e inviolable porque es de Dios y de nadie más. Sólo él puede decidir sobre su vida y su muerte –algo que no termino de entender si atendemos a su pasividad con respecto de las condenas de muerte-
Vida biológica y vida consciente
Frente a esta, una visión liberal, con un origen más agnóstico, ateo o o creyente –pero con un componente racional, que les impide aceptar que de una concepción biológica surge un alma humana como no lo aceptaría Santo Tomás- considera que de la unión de un espermatozoide y de un óvulo sólo surge un organismo biológico que sólo llegará a la categoría de humano –tal y como entendemos a una persona en los derechos humanos- con el tiempo. Tiempo en el que alcance una estructura mínima para tener sensaciones, capacidad de dolor y consciencia –algo que sólo empieza a ser posible allá por las 24-26 semanas(*), que es cuando se completa el cableado neuronal de un feto-
La primera postura, la conservadora de corte religioso, se enfrenta al hecho inexplicable del surgimiento del alma. Algo que sólo puede ser común a quienes tengan esa creencia irracional. Cosa perfectamente legítima para desarrollar un estilo de vida propio, pero nada justificable en su imposición a los demás.
La postura liberal o progresista, se enfrenta a otros problemas en sus ideas: ¿Es el nivel de conciencia de un ser vivo lo que marca su humanidad? ¿Qué conciencia tiene un recién nacido? ¿y alguien con severos problemas cognitivos o en coma? La embarazada que siente su embrión y su feto como alguien que hay que proteger con todos los derechos y todos los servicios públicos al alcance del resto de humanos ¿se equivoca? ¿Dónde establecemos el inicio de la vida humana para que los derechos humanos puedan considerarse inquebrantables? ¿En qué mes? ¿Qué diferente hay entre dos meses antes y dos meses después del nacimiento?
Cuestiones teóricas de muy difícil respuesta, no ya para los políticos sino para los filósofos. Pero que en la práctica va siendo resuelta por la visión más progresista y liberal que tiene Europa –y en España se avanza poco a poco cuando gobierna el PSOE-
En la práctica sólo se puede apelar a un consenso para establecer por ley el momento fundamental del hombre de cara a la sociedad: su nacimiento. Sólo se puede apelar al cuidado médico de todas las madres y de la familia para aquellos que sienten y anhelan que lo que han concebido biológicamente llegue a ser una persona que llene sus vidas de significado. Y sólo se puede apelar a la libertad individual y a los derechos cuando una mujer quiere aplazar esa etapa biológica, para que cuando ella considere, se una al momento tan transcendente y simbólico en su vida de ser madre.
Porque ni la ciencia ni la ley, ni el resto de la sociedad, pueden establecer cuando una mujer tiene que sentir que algo biológico que le pasa a su cuerpo, tiene que convertirse en algo que va más allá de la biología y afecta al sentido de su vida. Eso es algo que sólo le corresponde a ella.
Entonces, ¿píldoras postcoitales para las chicas de dieciséis años sin el consentimiento de sus padres?
Mayor Oreja y el PP español, posiblemente no querrían ni la píldora para mujeres de 18. Pero sigamos con el ejemplo. Imaginemos, por poner un ejemplo extremo y por tanto aclarador –aunque indeseado- que alguien con sida viola a una chica de dieciséis de la familia de algún dirigente conservador contrario a esta medida.
¿Qué pasaría si esa menor dijese en el seno de su clan que no quiere ser madre y menos en esas condiciones con tan difícil futuro por delante –un doble castigo inmerecido- ?
¿La familia conservadora se opondría apelando a que ese alma que lleva dentro es plenamente humana y divina y que por tanto no le queda más qué respetarla?
¿Si esa menor de familia conservadora pidiese ayuda a la sociedad, ésta debería mirar para otro lado?
¿Preferíamos qué esa chica, una vez tomada una decisión sobre su vida, fuese al único sitio donde la aceptan? ¿A una clínica clandestina –o a Londres con su tía- donde la sociedad no puede protegerla con un buen seguro médico?
¿No sería mucho mejor que si la chica así lo ha decidido, que se pudiera tomar la píldora y que años después construyese una familia junto a quien ama?
¿Sí la familia se negase que habría de malo en que la chica fuese a una farmacia comprase la píldora y se la tomase?
¿Dirían esos padres que es una asesina y que hay que encerrarla? ¿lo diría la sociedad?
¿Qué la píldora es una bomba para una chica joven? ¿Y qué es un parto no deseado? ¿Acaso no conlleva un cambio hormonal y corporal mayores que cualquier píldora?
Para el resto de debates donde se toca la biología, los derechos, las creencias y las formas de vivir la vida ¿Qué prefieren una concepción religiosa de la vida o una respetuosa con los derechos y los deseos de las personas?
(*) Estas semanas son una fecha mucho más tardía de lo que defienden las posturas progresistas para el aborto, que incluso entienden que esto podría solucionarse en los tres primeros días con una píldora.