MIT o sís
Parece que está siendo complicado encontrar la fuente de contagio de la mutación de la e-coli. En un momento dado fue bastante fácil echarle la culpa al pepino español. Una idea sencilla, una bacteria asociada a un tipo de hortaliza, unido a la necesidad de una explicación rápida para una actuación rápida, más un culpable a mano que pudiera recoger el mayor número de prejuicios previos. Una explicación tan buena que ha tenido un efecto tan terrible en el mercado y tan pacificador en la sociedad alemana. Ahí vienen esos españoles, primero con sus productos financieros y sus hipotecas viciadas y ahora con sus pepinos contagiosos.
Una explicación, que aunque mala, posiblemente haya salvado -o dado un tiempo necesario para investigar científicamente algo complicado- a los políticos que lo promovieron, porque ante una situación de crisis lo único que no se puede hacer es parecer inmóvil. Hasta es mejor encontrar un falso culpable que no hacer nada. El error al menos denota intento de acción. Y frente a un mal irremediable -ya sea una mutación o una crisis financiera- tampoco vamos a echar la culpa al gobernante.
Es cuanto menos curioso el papel del político en este asunto, que ha sido ganar tiempo para que el científico trabaje y para hacerse con un control institucional donde se avecinaba el caos (consultas de médicos saturadas que se desbordarían aun más con una causa indefinida, la curva de los casos en aumento, los distintos laboratorios estudiando, etc.) Los españoles perjudicados lo vemos como una chapuza, pero no lo parece en término de gobierno de masas y de complejos problemas biotecnológicos.
A lo mejor es porque tengo un buen concepto de los alemanes. Pero no les veo tan chapuceros para acusar al pepino sin más -aunque no conviene juzgar nunca a una pueblo entero con o sin historia- Tampoco creo que unos estrategas en un bunker hayan diseñado un plan de comunicación dónde incluso hayan calculado el dinero que les costaría en indemnizaciones a España a través de la UE. No soy de los que se creen las teorías conspiranoicas -creo que el mundo esta regido en mayor medida por la estupidez que por la maldad planificada- Pero si creo en la habilidad de los políticos eficaces, y esto tiene pinta de eso.
Pero también creo que hay una mala política -poco eficaz para consigo misma y perjudicial para la mayoría- que se cree sus tácticas y de la que tenemos que prevernos. Esa es la política que puede pensar que el PSOE ha caído a nivel general por sus políticas contra la crisis. Y que esto tiene una encarnación fundamental que se llama Zapatero. Y que una vez quitado, o quitadas las sicavs como corolario de lo rojo, como el que quita un pepino de la cesta de la compra, tendremos paz y después gloria. Algo que no tiene mucha racionalidad cuando vemos casos en los que se han mantenido alcaldías, o cuando nos acercamos a otros sitios donde llevamos una bajada constante y segura de votos -esa curva descendente independiente de que en lo nacional ganemos o perdamos o de que en lo económico subamos o caigamos; tan constante como el mismo discurso, aburrido, y estado de ánimo, cabreado, mantenidos más de una década con diferentes candidatos- O que sirva para explicar caídas tan estrepitosas que asustarían al aventurero Jesús Calleja y que no tienen comparación en cualquier sitio de España. Algo que tiene menos racionalidad que atribuir a la variedad de e-coli la muerte de un alemán alcanzado por un bala.
¡Hemos encontrado la e-coli del pepino español en este alemán muerto por bala! Sería el colmo. Sí, la muerte se debe a que somos seres orgánicos afectados por la entropía, pero para eso mejor nos quedamos mirando a la luna y buscando el fuego de los relámpagos.
Aun así, espero que esto sea una forma de permitir a nuestros “científicos” averiguar la causa real. Y un tiempo para que los tecnólogos diseñen vacunas para una diseño de organización anterior a las sociedades democráticas -ya no digamos tecnodemocráticas y globalizadas- Ahora hay tiempo, un año quizás. Hasta cuando los resultados se puedan comparar con las generales. Pero un año es suficiente para no dejarse llevar por el pánico e ir arreglando cosas.
PS: Un mal científico -social, si se me permite la contradicción- diría que en las encuestas se ve que a partir de las medidas anticrisis, el apoyo cayó. Y que para eso es mejor tener un político que de verdad se crea esas medidas, de derechas. Por otro lado, un buen político -para mí, porque en esto, como en cualquier análisis social, el objeto y el sujeto van juntos, aquí no tratamos de engañar a nadie como los del pepino- diría que ese es el momento en el que se hace público que se estaba negando la realidad, que no se quería reconocer, algo imperdonable para un partido pragmático que promete ser eficaz sobre la realidad, aunque fuese con la mejor de las intenciones y el mayor de los optimismos. Y ese es el error, hecho manifiesto a todos en ese momento, el que se castiga.
¿Cómo elegir entre una explicación y la otra? Compárenla con otros datos y busquen la falsación de su preferida y la contraria. Yo miraría el mínimo aumento de IU, o el castigo generalizado en UE a todos los políticos que no supieron anticiparse convenientemente. Dónde el caso de Gordon Brown y Schröder dan para negar mi punto de vista, pero también para afirmarlo al ver el ascenso final del primero y quizás la falta de explicación del segundo. Pero bueno, no somos científicos, quizás me equivoque y lo único importante sea ganar tiempo y colocarse en el tablero. Así que lo dejo aquí y no les hago perder más el tiempo.
PS2: La disyuntiva está clara: o creemos en un partido capaz de gobernar un país con una estrategia socialdemócrata de fondo en un contexto de competición globalizada, o creemos que ese camino es fútil y que lo hay que hacer es montar sectas locales, endogámicas, como las de los primeros cristianos, que traigan una revolución cultural en el futuro por fuera de las instituciones. Porque más vale ser una minoría revolucionaria y coherente que la contaminarse con el pepino global.
PS3: Lo dicho hay tiempo, sin suicidios colectivos, sin el cartel de se cierra, pero sin cegueras. Pensando y analizando de verdad no rascando la superficie.