Libertad negativa y dominación

September 27th, 2007 § 0

La cercanía dialéctica entre libertad negativa y dominación es más estrecha de lo que cualquier tradición intelectual nos habían señalado hasta ahora. Un buen argumento a favor de la libertad negativa puede ser a la vez la mejor legitimación de situaciones reales de dominación.

La falacia libertaria del liberal pasa por dos puntos, el primero que considera que puedan existir acciones que no repercuten en las decisiones de los demás y el segundo que toma la libertad en uno de sus aspecto como si fuera la libertad absoluta –doble pecado, la parte por el todo, y el todo hecho Absoluto-

CAMUFLANDO LA INTERVENCIÓN

En la medida que una persona actúa en un entorno social sus acciones repercuten en el resto de actividades sociales que realizan otros sujetos. Cuando se pide libertad como no interferencia se pide parálisis social, si es que lo tomamos al pie de la letra - ni un consumidor autista es capaz de no intervenir con sus compras sobre las decisiones ajenas- Esta libertad negativa es la delicia conservadora: que nada se toque, que todo el mundo se incorpore al sistema y que por supuesto nadie trate de modificarlo. Esta libertad es el caballo de Troya Conservador contra el reformismo. Dice así: ¡En defensa de la Libertad! ¡Que nadie se mueva! Creo que aquí es donde mejor se entienden las políticas de recortes de libertades de los neoliberales.

Justamente uno de los primeros enemigos de este ideal conservador con la piel camuflada, fue el emprendimiento comercial –debido a su conexión directa con el poder y la fuerza- Una de las confrontaciones más estruendosas en las que participó, fue su ataque a la sociedad medieval de la mano del estado moderno, que necesitaba su dinero para mantener una expansión y un dominio que antes era producto del linaje y del campo de batalla. La cuestión económica rompió estas estructuras y con ello lesionó la libertad del antiguo señor que no aceptaba interferencias en sus asuntos. Era una cuestión de honor.

Este conservadurismo de las antiguas familias supo cambiar de nicho. Sus reyes, caballeros y nobles ya no tenían capacidad para portarlo y reproducirlo, con lo cual buscó un entorno lo suficientemente potente para su actividad parasitaria: el ámbito económico. El nuevo fenotipo fue: ¡Que nada cambie, excepto la economía, cuya única modificación solo puede ser ir a más! Este es el nuevo teorema del conservadurismo transferido socialmente con un corolario de lo más amenazador: Cualquier cambio que no sea el crecimiento provocará una pérdida en las finanzas, el desorden de la realidad y por tanto nuestra supervivencia estará en peligro. Hasta el fin de la II Guerra Mundial este virus se hizo intocable, y sólo tras los resultados de esta, se le aplicó la vacuna de los derechos humanos y del estado del bienestar.

-Otras mutaciones se fueron hacia los estados absolutistas, los nacionalismos, las colonias y los imperios. Estas también sufrieron grandes varapalos con las revoluciones norteamericana y francesa y de nuevo con la II Guerra Mundial, gran colapso viral. Aunque esto para otra entrada-

Pero el ideal conservador implementado económicamente no ha muerto bajo el estado de protección. Una nueva cepa en forma de hyperliberalización cabalga de nuevo. Y vuelve a decir lo de siempre, nada se toque, salvo lo que nosotros si tocamos con el fin de crecer.

Por cierto, una de las formas en que han tratado de esconder esta intervención es disfrazando de leyes naturales sus reglas del juego, las cuales nos afectan a todos en nuestras decisiones. Derivando con ello, que su interferencia es involuntaria, lo mismo que si uno perece bajo los efectos de un terremoto o un paro cardiaco producto de una tara genética.

PLURALIDAD INTERNA DE LA LIBERTAD

La libertad en sus aspectos parciales puede causar tanto dominio como cualquier ideal conservador. Bueno, incluso de una forma más cruel, porque estando más protegida de la crítica axiológica, puede llegar a cometer grandes barbaridades, dado que su nombre, libertad, es lo más preciado que existe.

Ejemplos de la consideración de algún aspecto de la libertad como algo absoluto los hemos tenido a lo largo de la historia como encubrimiento de intereses particulares obtenidos del dominio. Así se puede estar en contra de una desamortización, o de una intervención del estado esgrimiendo la libertad individual del propietario, olvidándose con ello que precisamente esa intervención viene a acabar con la situación de dominio por parte de unos pocos sobre la inmensa mayoría, que a causa de su sometimiento no puede gozar de propiedades o de libertades. También hemos tenido los contrarios, aquellos que en nombre de la libertad del pueblo, eliminan la libertad de empresa, política, social, etc. y a su vez dan la capacidad de intervenir arbitrariamente a altos miembros del partido.

Por lo tanto la defensa de la libertad exige un equilibrio sobre sus diferentes aspectos –económico, democrático, legal, igualitario- en su aplicación sobre las instituciones, sino quiere llegar a ser fuente de injusticias y dominación.

Una posible solución contra este absolutismo conservador de la Libertad sería blindar cada subparte de la libertad, de tal forma que no penetrasen en ellas los mensajes conservadores provenientes de las otras subpartes. Así, un argumento en contra de una situación de dominio, como la defensa de la propiedad o del pueblo, sólo será válido en la medida que no implique la defensa velada de otra dominación. Si cumpliera estos requisitos se podría tomar entonces como un ideal valido de gobierno o de reivindicación. Sería algo así como un protocolo de actuación republicano/libertario.

Walser. Probabilidad, determinismo y decisiones. La Oráculo de Matrix (I)

August 19th, 2007 § 0

Voy a enlazar unos textos donde se habla de probabilidad, conocimiento y capacidad de decisión, con la finalidad de acechar ese fatalismo social y político producto de los números, al que nos someten algunos científicos sociales –sí tal cosa existe- que en el fondo no es más que la demostración de su profunda ignorancia de las causas internas de aquello que creen describir.

Esas probabilidades y determinaciones numéricas no son más que la estabilidad hasta la llegada de la tormenta, es decir, hasta que aparecen las causas de los cambios sociales y políticos, es decir hasta que vienen las cosas importantes y donde nos jugamos nuestro destino.

Dejar nuestro futuro social y político en sus manos y no aplicarse a las causas es un suicidio.

Y lo que proporcionaba placer a Joseph Walser era precisamente la sensación de que allí, al fin, había límites. Nada era desconocido, no había el <<algo más>> que perturbaba, el algo más no visible. Nada estaba por llegar, todo estaba allí desde el principio, en el juego, nada nuevo podía surgir y perturbar el curso de los acontecimientos. Seis números se encontraban pegados al dado y de allí no salían. Y no había un séptimo guarismo, una séptima posibilidad. Seis era el límite.

Era la exactitud lo que lo excitaba, esa exactitud bien definida por límites inalterables que, sin embargo seguían conservando un espacio para sus decisiones extrañas, que en realidad no eran decisiones. Él, como todos los demás, aceptaba lo que los dados le daban. Aceptaba las decisiones de los dados. La gran decisión que existían en el juego, en aquel juego, era al fin y al cabo esa decisión profunda y fuerte que consiste en decidir que se acepta, decidir que se está listo para la sumisión absoluta, para la no interferencia en el curso de los acontecimientos. Se aceptaba como externo a los acontecimientos y lanzaba los dados. La gran decisión de Joseph Walser se producía, pues, unas horas antes de cada juego.

…

Porque era evidente que hasta los propios dados del juego manifestaban más fuerza que los jugadores. Aquellos hombres estaban acostumbrados a obedecer durante la semana, y el sábado, extrañamente, entraban en otro sistema de obediencia: a la suerte, a la mala suerte.

…

Así pues, aquellos cinco hombres se encontraban ante apariciones, apariciones de la suerte o de la mala suerte, de números altos o bajos. Apariciones, cosas que surgían en el mundo sin que existieran causas, cosas que estaban separadas del universo puesto que eran efectos puros, sin nada que los antecediera, sin una lógica, sin una ley: los jugadores lanzaban los dados sobre la mesa y los resultados aparecían. Como fantasmas, dijo en cierta ocasión Joseph Walser.

La máquina de Joseph Walser; Original: A máquina de Joseph Walser, editorial Caminho, 2004. Gonçalo M. Tavares, Traducción de Rita da Costa, Mondadori. Páginas 25-26.

Escribo en: El Giro de Torrejón

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