La cercanÃa dialéctica entre libertad negativa y dominación es más estrecha de lo que cualquier tradición intelectual nos habÃan señalado hasta ahora. Un buen argumento a favor de la libertad negativa puede ser a la vez la mejor legitimación de situaciones reales de dominación.
La falacia libertaria del liberal pasa por dos puntos, el primero que considera que puedan existir acciones que no repercuten en las decisiones de los demás y el segundo que toma la libertad en uno de sus aspecto como si fuera la libertad absoluta –doble pecado, la parte por el todo, y el todo hecho Absoluto-
CAMUFLANDO LA INTERVENCIÓN
En la medida que una persona actúa en un entorno social sus acciones repercuten en el resto de actividades sociales que realizan otros sujetos. Cuando se pide libertad como no interferencia se pide parálisis social, si es que lo tomamos al pie de la letra - ni un consumidor autista es capaz de no intervenir con sus compras sobre las decisiones ajenas- Esta libertad negativa es la delicia conservadora: que nada se toque, que todo el mundo se incorpore al sistema y que por supuesto nadie trate de modificarlo. Esta libertad es el caballo de Troya Conservador contra el reformismo. Dice asÃ: ¡En defensa de la Libertad! ¡Que nadie se mueva! Creo que aquà es donde mejor se entienden las polÃticas de recortes de libertades de los neoliberales.
Justamente uno de los primeros enemigos de este ideal conservador con la piel camuflada, fue el emprendimiento comercial –debido a su conexión directa con el poder y la fuerza- Una de las confrontaciones más estruendosas en las que participó, fue su ataque a la sociedad medieval de la mano del estado moderno, que necesitaba su dinero para mantener una expansión y un dominio que antes era producto del linaje y del campo de batalla. La cuestión económica rompió estas estructuras y con ello lesionó la libertad del antiguo señor que no aceptaba interferencias en sus asuntos. Era una cuestión de honor.
Este conservadurismo de las antiguas familias supo cambiar de nicho. Sus reyes, caballeros y nobles ya no tenÃan capacidad para portarlo y reproducirlo, con lo cual buscó un entorno lo suficientemente potente para su actividad parasitaria: el ámbito económico. El nuevo fenotipo fue: ¡Que nada cambie, excepto la economÃa, cuya única modificación solo puede ser ir a más! Este es el nuevo teorema del conservadurismo transferido socialmente con un corolario de lo más amenazador: Cualquier cambio que no sea el crecimiento provocará una pérdida en las finanzas, el desorden de la realidad y por tanto nuestra supervivencia estará en peligro. Hasta el fin de la II Guerra Mundial este virus se hizo intocable, y sólo tras los resultados de esta, se le aplicó la vacuna de los derechos humanos y del estado del bienestar.
-Otras mutaciones se fueron hacia los estados absolutistas, los nacionalismos, las colonias y los imperios. Estas también sufrieron grandes varapalos con las revoluciones norteamericana y francesa y de nuevo con la II Guerra Mundial, gran colapso viral. Aunque esto para otra entrada-
Pero el ideal conservador implementado económicamente no ha muerto bajo el estado de protección. Una nueva cepa en forma de hyperliberalización cabalga de nuevo. Y vuelve a decir lo de siempre, nada se toque, salvo lo que nosotros si tocamos con el fin de crecer.
Por cierto, una de las formas en que han tratado de esconder esta intervención es disfrazando de leyes naturales sus reglas del juego, las cuales nos afectan a todos en nuestras decisiones. Derivando con ello, que su interferencia es involuntaria, lo mismo que si uno perece bajo los efectos de un terremoto o un paro cardiaco producto de una tara genética.
PLURALIDAD INTERNA DE LA LIBERTAD
La libertad en sus aspectos parciales puede causar tanto dominio como cualquier ideal conservador. Bueno, incluso de una forma más cruel, porque estando más protegida de la crÃtica axiológica, puede llegar a cometer grandes barbaridades, dado que su nombre, libertad, es lo más preciado que existe.
Ejemplos de la consideración de algún aspecto de la libertad como algo absoluto los hemos tenido a lo largo de la historia como encubrimiento de intereses particulares obtenidos del dominio. Asà se puede estar en contra de una desamortización, o de una intervención del estado esgrimiendo la libertad individual del propietario, olvidándose con ello que precisamente esa intervención viene a acabar con la situación de dominio por parte de unos pocos sobre la inmensa mayorÃa, que a causa de su sometimiento no puede gozar de propiedades o de libertades. También hemos tenido los contrarios, aquellos que en nombre de la libertad del pueblo, eliminan la libertad de empresa, polÃtica, social, etc. y a su vez dan la capacidad de intervenir arbitrariamente a altos miembros del partido.
Por lo tanto la defensa de la libertad exige un equilibrio sobre sus diferentes aspectos –económico, democrático, legal, igualitario- en su aplicación sobre las instituciones, sino quiere llegar a ser fuente de injusticias y dominación.
Una posible solución contra este absolutismo conservador de la Libertad serÃa blindar cada subparte de la libertad, de tal forma que no penetrasen en ellas los mensajes conservadores provenientes de las otras subpartes. AsÃ, un argumento en contra de una situación de dominio, como la defensa de la propiedad o del pueblo, sólo será válido en la medida que no implique la defensa velada de otra dominación. Si cumpliera estos requisitos se podrÃa tomar entonces como un ideal valido de gobierno o de reivindicación. SerÃa algo asà como un protocolo de actuación republicano/libertario.
(…) ¿Hemos tenido alguna vez necesidad o simplemente la capacidad de imaginar que algo cambie en lo esencial?
>> Los narizotas de aquÃ, sÃ. Aunque la imagen que tienen de su mundo es una esfera y ven que su mundo se mueve en cÃrculos, ignoran los ciclos, sólo reconocen la necia lÃnea recta. Tengo la impresión de que para ellos el itinerario vital del género humano discurre en lÃnea recta y, temblorosos, sólo se preocupan de ver adónde lleva ese camino. Los pensadores de los narizotas se dividen en dos grupos: unos que afirman que el camino lleva a un futuro dorado, paradisiaco (éstos, según me dice el señor Shi-smhi, remontan su doctrina a un maestro que se llamaban Ma’ –ch, la homonimia o similitud con el travieso muchacho del poema es puramente casual [anteriormente en el texto se habÃa hablado sobre las historias de Max y Moritz escritas por Wilhelm Busch], aunque a mi me parece reveladora; asà como sus discÃpulos Eng-el y Le-ning); los otros opinan que el cambio lleva directo al abismo (su doctrina parte, según Shi-shmi, de dos maestros llamados Sho Peng-ha-wer y Ni-tse). Puedes adivinar a quien le doy la razón. Pero eso es accesorio.
>> Los narizotas ignoran los ciclos. Los narizotas creen obstinadamente que todo ha de variar constantemente y es imposible hacerlos cambiar de opinión, ni siquiera a los más razonables, porque cuando algo cambia es para mejor. ¿Se ha visto alguna vez en el mundo una superstición semejante? Sólo habrÃa que aplicar las inquebrantables leyes de la divina matemática. Cuando lanzas una moneda al aire hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que caiga con una de sus caras hacia arriba. Si yo –bien sea en mi vida privada, bien sea en la vida pública- cambio algo, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que lo nuevo sea peor o mejor que lo antiguo. Me parece algo evidente incluso para el más tonto. Pero no para los narizotas. No se les puede convencer de que lo nuevo no tiene por qué ser necesariamente mejor que lo antiguo.
>> Pro-greso…, progresan, progresan respecto a todo. Progresan respecto a sà mismos. Me pregunto por qué. Acaso porque no les gusta estar consigo mismos. ¿Y por qué no les gusta? Acaso porque –con razón- se caen antipáticos. ¡Pero qué tonterÃa querer progresar respecto a uno mismo! Sólo cambian su entorno, no a sà mismo. Y esto me parece capital: los narizotas no están en disposición, ni tienen la voluntad de perfeccionarse a sà mismos (¡y eso, a pesar de que, como no he podido comprobrar, conocen el sublime I-ching!), prefieren experimentar con su entorno. Aunque tampoco está libre de estas supersticiones, el señor Shi-shmi ha estado de acuerdo conmigo cuando le he expuesto mis pensamientos.
Cartas a la antigua China, Herbert Rosendorfer, editorial Acantilado, Barcelona, 2004. TÃtulo original: Briefe in die chinesische Vergangenheit, 2004, traducción de Roberto Bravo de la Varga. Páginas 80-81
-La negrita es mÃa-
KAO-TAI, mandarÃn de hace mil años y ahora en Munich, más que un lector de los filósofos del Imperio Central, es aquà un nietzscheano convencido, al que por lo menos cita y con el que admite su coincidencia en el fatalismo. Precisamente lo menos parecido del texto con Nietzsche, porque me temo que para él, el pesimismo –redentor a lo último- era la virtud de los sometidos. Lo que sà es de Nietzsche, y está aquà muy bien trasladado, es la crÃtica a la visión lineal del tiempo heredera en gran parte del cristianismo, y la crÃtica al optimismo y al progreso porque sÃ. Una fe, en una carrera sin desvÃo posible, aunque sà alguna que otra parada, ya sea para disfrutar de la imagen y el olor de los quemados en el infierno o para preparar la revolución, hacia la utopÃa u hacia Dios. El marxismo y al cristianismo van por la misma autopista.
Necesidad de una lÃnea casi recta, porque al fin y al cabo del fuste torcido del hombre nada salió tan perfecto, aunque sea una religión sublime(¡) u el mejor de los paradigmas polÃticos(¡), que procede del frÃo absoluto, que en último término es Dios para la primera, o las matemáticas bien cocinadas que hemos de suponer que algún dÃa un prurito sociólogo marxista descubrirá tras las leyes históricas, para el segundo.
Repitiendo a KAO-TAI,
Sólo habrÃa que aplicar las inquebrantables leyes de la divina matemática. Cuando lanzas una moneda al aire hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que caiga con una de sus caras hacia arriba. Si yo –bien sea en mi vida privada, bien sea en la vida pública- cambio algo, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que lo nuevo sea peor o mejor que lo antiguo. Me parece algo evidente incluso para el más tonto.
Pero claro, de la mano de nuestro chino nietzschenao, que no el chino de Konisberg, sino el de las cartas de Rosendorfer, vienen en contra las otras matemáticas, las de la probabilidad, en las que no cabe el cambio y menos la mejora, pero sà la eterna repetición - el fondo igual de absolutas pero con la piel nihilista – Donde todo se mueve pero nada cambia:
341. El peso más pesado.- Suponiendo que un dÃa, o una noche, un demonio te siguiera en la más solitaria de tus soledades y de dijera: <> ¿No te arrojarÃas al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que asà te habló? O has experimentado alguna vez un instante tremendo en que le contestarÃas: <<¡eres un dios y jamás he oÃdo decir nada tan divino!>> Si esa noción llegara a dominarte, te transformarÃa y tal vez te aplastarÃa tal y como eres. ¡La pregunta ante todas las cosas: <<¿quieres esto otra vez y aun infinitas veces?>> pesarÃa como peso más pesado sobre todos tus actos! O ¿cómo necesitarÃas amarte a ti mismo y a la vida, para no desear nada más que esta última y eterna confirmación y ratificación?
La gaya ciencia, Friedrich Nietzsche, editorial akal, 1998. TÃtulo Original: Fröhliche Wissenschaft, traducido por Charo Greco y Ger Groot. Página 250.
-La negrita es mÃa-
Donde no cabe tomar decisión alguna, donde todo permanecerá igual. SÃ, esa matemática del eterno retorno tan alabada por los teóricos de los juegos y las supuestas decisiones racionales, esa matemática sierva de el conservadurismo, donde todo se mueve para permanecer igual. La verdad es que el momento narrativo es genial, de lo que parece una de las mayores exaltaciones de la vida, del disfrute del momento, se puede seguir el mayor de los conformismos vitales y polÃticos. Aunque eso es parte de la potencia de la poesÃa de Nietzsche.
Por cierto, queda aquà muy bien retratado nuestro edonismo con su exaltación del individualismo, quizás la mejor vacuna que tengamos contra tiranos y malos gestores; la búsqueda de nuestro placer y bienestar pone las cosas difÃciles a los enemigos de las libertades y del desarrollo económico. Pero ese edonismo, hermano de la despreocupación y la trivialidad más allá del instante, es el que también puede no ver los peligros de mayor alcance o puede inventárselos en cuanto su imaginación los vea amenazando sus comodidades.
PS: En el último párrafo KAO-TAI se contradice ampliamente, de burlarse de lo que él supone que es una aversión hacia sà mismos por parte de los narizotas, pasa a recriminarles el no tener valentÃa para cambiar y perfeccionarse a ellos mismos en vez de al medio que les rodea. O una cosa u otra, porque si uno quiere perfeccionarse será entre muchas cosas el no gustarse a sà mismo, al menos en muchos aspectos –porque al fin y al cabo no tenemos un homúnculo rector sino muchos demonios, de los que más de uno necesita un arreglo- Y al contrario, el negarse a ver fallos en uno mismo, el valorarse positivamente a uno mismo y quererse mucho que dirÃan los libros de autoayuda, es la mejor forma de dejar todo como está, de no mejorar, de cerrar el camino a la perfección, al superhombre nietzscheano, que no es un camino recto donde te lleva el tiempo, sino un camino de esfuerzos y riesgos de derrota, de autoinvención artÃstica, de elevación, de libertad.