¿Choque de civilizaciones en Gaza?

January 10th, 2009 § 0

Choque de civilizaciones

Ya saben el canon progresista -del que forma parte-

a) Derecho del estado israelí a defender su población y b) defensa siempre respetando lo más parecido a los derechos humanos en esta situación: las leyes internacionales.

Y el canon conservador:

a) y siempre a) mirar para otro lado, o quizás dar la razón sin mucha efusividad manteniendo las formas, porque los árabes les causan cierta desconfianza.

Como el canon progresista, dicho sólo así, me lo creo y más con lo que estamos viendo esto días, participaré en la manifestación del domingo. Pero, como para mi ese canon necesita de matices y de compromisos de verdad, por lo menos me desahogaré aquí, ya que tampoco estoy de acuerdo con las bienintencionadas reacciones –porque como toda reacción, engendran a su contrario-

Derechos humanos.

Las cuestiones de derechos humanos, especialmente las que tienen que ver con la muerte de civiles –es decir, aquellos que no están entregados a ninguna acción directa de matar a nadie- la doy por fundamentales aquí. No sólo por seguir el precepto aquel de tratar a todos las personas como fines en sí mismos, sino también porque no acepto que matando al enemigo se proteja a los nuestros; porque cuando se produce la encrucijada –virtual- de decidir que vidas humanas son más importantes para salvar y cuáles tienes que perecer con tal fin, ellos o nosotros, siempre podemos tener una razón precisa en contra: no existe solución diplomática o militar en la historia de la humanidad que diga que la muerte de inocentes que acarreó, fue absolutamente necesaria para solventar el problema anterior. Ningún conflicto solucionó un múltiplo de 100 muertes a cambio de perder un múltiplo de 10 en una guerra. Más bien al contrario, las guerras producen que donde antes se perdían 1, durante y después del conflicto se pierden 1000 o 10.000 o 100.000 o más. ¿Y si me equivoco mándenme el ejemplo por favor?

[Por lo demás esta es la razón que ha dado Zapatero, siempre muy preciso en estas cuestiones. Aunque no esté muy de acuerdo en algunas cuestiones de política internacional ni en alguna manera de defender la Alianza de Civilizaciones –demasiado bienintencionadamente- está claro que Zapatero es el único líder de un estado occidental que sigue utilizando la ética en política internacional en temas complicados. A pesar del coste que tiene en nuestro mundo el uso de la ética.]

Los problemas aparecen cuando vamos más allá de esta defensa de los derechos humanos. Y me refiero con problemas al hecho de que teniendo un presidente con una buena referencia ética y un país con lazos importantes con las dos partes, somos incapaces de aportar a una futura solución. Simplemente en el colmo de la ingenuidad pedimos el estado palestino ya, la seguridad israelí y la concordia de los pueblos, cuando eso es precisamente a lo que deberíamos aportar mojándonos y no exigirlo desde nuestra cómoda posición como si fuésemos jueces.

Si nos preguntamos ¿Qué hacer y no qué exigir? Nos encogemos de hombros no ¿Por qué? ¿Es un problema irresoluble? ¿No hay naciones que hayan superado enfrentamientos con componentes religiosos? ¿O por el miedo por la seguridad nacional en el que buscar el futuro de Israel? ¿No hay pueblos que hayan superado la miseria hasta crear ejemplos de prosperidad en los que mirar el futuro de Palestina? ¿Acaso el respeto de los derechos humanos para minorías no es un logro posible? ¿Qué Israel tenga un 20% de árabes viviendo en su interior no debería ser un indicador desde el que trabajar?

Pero no, exigimos y nos dejamos muchas veces llevar por las reacciones.

Contra las reacciones.

El peor enemigo de los derechos humanos es la instintiva reacción humana. Nuestros sentimientos y nuestra cultura nos dan elementos para defender los derechos humanos y también proporcionan lo necesario para ir contra ellos. Entender esto –y estudiarlo- es básico a la hora de arreglar enfrentamientos y debería ser un faro encendido cada vez que tratamos guerras o conflictos.

Podríamos arriesgarnos a decir que la mayoría de las personas tienen cierto sentimiento de empatía con los demás –sabiendo que esto va por grados, y que incluso aquí existe el cero absoluto entre algunos homo sapiens con los que convivimos-

También podríamos decir que muchas de las culturas y las civilizaciones tienen teorías sobre el respeto a la vida humana –aunque también por grados donde de nuevo existe su cero absoluto: señalando como inhumanos a los de la tribu que se tiene enfrente desde tiempos atávicos-

Pues bien, estos sentimientos de afinidad y estas normas morales o sociales que son un anticipo de los derechos humanos, son completamente suspendidos cuando entra en escena la reacción. El sentirse víctima, ya sea por algo hecho en contra de nuestra integridad o intereses, o en contra de aquellos con los que compartimos identidad u objetivos, puede bloquear cualquier lazo de afinidad, respeto a los derechos o el respeto a la vida del que tengamos en frente. Y no sólo esa reacción es una barrera, sino que pone en marcha lo contrario, el ataque.

Esto es algo instintivo, primario, consustancial a todo hombre. Por eso, cumplir con los preceptos morales kantianos es el mayor esfuerzo vital que puede realizar una persona. El tratar a los demás como fines en sí mismos y no como medios. Y lo que es más complejo aún: averiguar cómo implementar esa norma abstracta en cada cambiante e imprevisible situación concreta.

¿Por qué esta propedéutica filosófica?

Muy sencillo, parte de la defensa de los derechos de los palestinos que practicamos los televidentes europeos, tiene que ver con nuestros sentimientos de empatía y nuestras ideas morales; pero también parte de nuestra defensa es reacción y deberíamos ser capaces de eliminar este componente o almenos controlarlo, porque como dijimos al principio, la reacción da a luz lo contrario de la causa por la que se trabaja. O peor, da la razón a los que defienden las acciones militares y el conflicto armado sin fin.

Así una de las cosas que llevo escuchando estos días en la radio y leyendo por internet, es que cuatro misiles lanzados por Hamas son un pequeño pecado. O peor, que es casi una reacción natural de resistencia, o muchísimo peor, que no es ni siquiera natural, sino que es una justa resistencia como producto de años de privación. Dándose por buenas o asumiéndose silenciosamente las críticas radicales al presidente palestino por tibio.

Si de Zapatero o de cualquier otra persona esperamos rectitud moral y coherencia porque si no nos lanzamos al cuello-especialmente lo haran los periodistas- ¿Se permite aquí la suspensión de la defensa recta de los derechos humanos porque lo de Hamas es un pecado de nada y nosotros estaríamos dispuestos a ir más allá si nos pasara lo mismo?

Claro, esta moral, digamos moral del guerrillero romántico de izquierdas, donde la resistencia armada de una comunidad es justificable, produce ciertos problemas entre nuestras intuiciones e ideas propias de europeos hijos de la Ilustración. Primero porque nos desarma cualquier razón: si justificamos o comprendemos la violencia armada por la magnitud de las injusticias sufridas, Israel siempre puede decir algo que es una verdad indudable: es un pueblo que lleva sufriendo la exclusión y persecución durante siglos, y que incluso hoy se les asocia a lo peor que podamos imaginar al hablar de derechos humanos: el sucio dinero, acusación a su vez infundada, que no conoce otra de las verdades de la historia, y es que aunque entre sus élites el conocimiento y el cultivo de la destreza profesional les llevo a estar al lado de ricos y poderosos, no todos eran ricos, banqueros o artistas, y como los, su mayoría sufrían persecuciones. Eso por no acordarnos del Holocausto.

Pero incluso si concediéramos que los derechos humanos no siempre son cosa de rectitud y de defensa numantina, dada la desproporción de la masacre, nuestras razones temblarían. Así, repasando gran parte de las opiniones vertidas nos encontramos que se esgrime que es desproporcionado destruir un colegio de la ONU para capturar terroristas. Algo que se dice menos si quien muere como daño colateral es una de las esposas del terrorista y unos cuantos de sus hijos. Y algo que no tiene mucha importancia y ni se escribirá en el diario de turno será que el joven aprendiz de Hamas muera, siendo la única razón que estuviera cerca de esa organización por la ayuda social que le han proporcionado a su familia –algo en lo que son expertos los grupos religiosos aquí y allí, ayuda y captación- y no por cualquier motivación asesina –al fin y al cabo nunca se le concederá la presunción de inocencia y menos después de muerto, así que nunca se sabrán sus intenciones- Este descenso es más que problemático con la defensa de los derechos humanos, dando importancia a los números y al espectáculo y no a la importancia de la vida por si misma, sea la de una persona o la de 20.

Y claro, si los europeos no podemos tener razones casi que no podemos tener nada más. Por eso cualquier cercanía al problema de Oriente Medio, desde nuestro asiento, siempre tiene que estar basado en un certero uso de la razón. Porque sino las respuestas son simples y llanas: ¿Dónde estaba Europa cuando los aniquilaban los nazis? ¿Qué franja o región cedió Europa a los judíos para administrarse libremente durante los siglos que estuvieron aquí? ¿En España? ¿Se puede hacer proporción con los males de los pueblos si como decía Hannah Arendt los judíos han sufrido el mal absoluto? ¿Cuál es la proporción del mal absoluto? ¿Acaso el sufrimiento tiene geometría? ¿Existe el algebra de los derechos humanos?

Ignatius J  Reilly

Ignatius J. Reilly era un convencido defensor de la teología y de la geometría

Ésta pendiente resbaladiza aparece cuando se deja uno llevar por la reacción o por cierta condescendencia a la guerrilla o pierde de vista que Israel está en muchos puntos de mira exclusivamente por motivos religiosos, y es el punto débil de cualquier opción progresista. Bien que lo saben los conservadores y derechistas de todo el mundo, y bien que intentarán tirar de este contrargumento incluso si no hemos justificado el lanzamiento de misiles o la intifada o la yihad que toque en ese momento. Frente a lo cual tenemos que ser cuidadosos.

Es por esto por lo que yo no puedo estar con las posturas basadas en la falta de proporción, en la lógica de los estados, en la historia de los agravios de unos pueblos y otros o en la de la resistencia. Todas ellas son meramente reactivas. Y asumirlas por parte de un europeo que desee una solución real y de acuerdo a los derechos humanos es inviable –Insisto que aquí, escribiendo sobre algo que me toca tan de lejos, hablo como europeo, como español, y sobre lo que podemos asumir y no asumir nosotros con respecto a nuestro objetivo como progresistas. Esto no es una crítica moral para palestinos, árabes o judíos, faltaría más, no, es para europeos-

Resumiendo –acción tan necesario cuando se trata de algo tan espinoso y sabiendo que muchos lectores de blogs no están para grandes aventuras impresas- Sí estoy con las posturas que defienden los derechos humanos. Pero no con las de reacción asentada en la moral de la guerrilla o de la proporción, porque precisamente esa reacción anula cualquier tipo de solución o cualquier tipo de ayuda que desde Europa podamos dar efectivamente, es decir no las militares, porque no tenemos ese poder, pero sí las diplomáticas, las culturales, las basadas en el comercio y la de los derechos.

Ejemplos: Razones de derechos humanos en Escolar, sí. Razones de proporción en Escolar, no –porque además el artículo que cita es de absoluta precisión, por eso sólo puede criticar el título o sus supuestos objetivos mientras que no puede decir nada del desarollo.

E insisto, son razones para nosotros, que tenemos que buscar soluciones, algo que dibuja muy bien Luis Solana cuando señala que la falta de proporción es algo que nos pone difícil defender Israel y su camino de existencia, o como diría yo, nos pone difícil emprender iniciativas en las que puedan estar juntos los dos. Ya que las proporciones en temas de derechos humanos –frente a otro tipo de justicias, como las redistributivas- sólo crean más problemas –venganza ad infinitum- y nunca soluciones.

Qué exigir a los políticos europeos y a los progresistas.

Hay ocasiones en las que críticas tienen que ir con alternativas o no servirán de nada. Y en el caso de Palestina más aún porque ya conocemos nuestras posturas desde hace decadas. Los progresistas, o la ciudadanía crítica o como gusten de llamarse, no sólo puede pedir una parada de fuego a Israel, tiene que pedir a Europa que sea activa y ofrezca las soluciones que ella pueda dar. Como decíamos, las diplomáticas, las culturales, las basadas en el comercio y la de los derechos. Las que conllevan largos periodos de tiempo.

Intentos que tendrán que convivir con periodos de crisis, y que por tanto tendrán que ganarse una gran confianza de las dos partes para que nunca dejen de lado –del todo- la opción Europa. Si EEUU tiene en gran parte la opción militar y poder de imprimir tanto miedo que ninguno de los dos pueda olvidarse de él, nosotros debemos presentarnos como esa esperanza real que no hay que perder de vista por calientes que estén las cosas.

La opción Europa tiene que ser un camino de sinergias entre palestinos y judíos. Un camino de intereses y lazos compartidos que con el tiempo haga inviable atacarse unos a otros porque eso sea contraproducente para los intereses más directos y las relaciones más cercanas. Un pequeño ejemplo de esto nos lo da la orquesta de Daniel Barenboim. Un ejemplo mayor –por su carga institucional y ejemplar- lo da conceder un premio conjunto a Baremboim y a Edward Said. Y a partir de ahí podemos proponer. Como crear un instituto de la paz europeo con becas para todo tipo de estudiantes de Israel y Palestina, donde tengan que hacer algún proyecto conjuntamente aquí, fomentar relaciones de comercio entre palestinos y judíos –aunque lo primero que habría que hacer es acabar con el cerrojo económico que imprime Israel a cambio de ayudarles en la seguridad- Etc.

Pero la opción Europa tiene también que ganarse la confianza de ambos. Defendiendo la vida humana y los derechos por encima de todo. Aplicando una rigurosa ética con los dos y siendo coherente. En este momento condenando enérgicamente la matanza y la vía militar de Israel. Rechazando que el Holocausto nos inhabilite moralmente o políticamente. No olvidándonos de Palestina cuando no sale en la tele. Apoyando humanitariamente y diplomáticamente a su pueblo. Diferenciando un orientalismo mirado objetivamente junto a su potencia cultural, diferenciándolo del fundamentalismo religioso. Denunciando el racismo, la falta de oportunidades y los prejuicios, pero también no mirando para otro lado, por miedo o por frescura multicultural, cuando veamos ramalazos de fanatismo religioso, de sometimiento de las mujeres, de rechazo de la libertad de expresión –que aquí nos entro el miedo con algo que le permitimos a Leo Bassi, y me parece muy bien, pero no a los dibujantes de Mahoma. O como cuando fuimos a corregir a la ministra de Igualdad tras decir algo que cualquiera sabe, y es que las religiones sobre todo lo que hacen es someter a las mujeres, aunque sea disfrazándolo de cultura-

Pero también siendo coherentes con el derecho a la vida de los ciudadanos israelís. Apoyándoles en sus conflictos con líderes que niegan el Holocausto y el derecho de Israel a existir como estado. No mirando para otro lado cuando ese mismo líder aparece en un canal de televisión europeo para felicitar las navidades. Entendiendo que no es cómodo vivir bajo la amenaza de un terrorismo que puede venir de cualquier sitio. No tontear con estados que llaman a su particular guerra santa con Israel. No comprender que en una pancarta de una manifestación en Madrid pongan una estrella de David junto a simbología nazi cuando se supone que se pide la defensa de los derechos humanos. No justificar ni comprender por proporción ni por nostalgia -cinematográfica- la guerrilla, ninguna empresa terrorista. Etc.

Es un camino difícil y más cuando uno ve ciertas imágenes de los dos lados. Pero es el único razonable que puede andar Europa frente a EEUU y que puede crear un progresista frente a la fuerza de la reacción.

PS: Queda pendiente un artículo sobre El Choque de Civilizaciones en prietistas, ahora que murió Huntington hace unos días. Es un autor imprescindible para entender la política exterior norteamericana. A ver si un día de estos vuelve a nevar, Madrid colapsa -reduciendo un 0,001% su productividad típica de un viernes- y me libro de las obligaciones laborales para escribir sobre el Choque.

PS2: Al final, la lucha entre el Choque de Civilizaciones la Alianza de Civilizaciones es la lucha entre lo teológico y la moral de grupo frente a lo razonable y la ética universal –aplicada siempre, no cuando interesa- Elijan.

Las fosas de no sé quién…

September 20th, 2008 § 3

El presidente de las nngg peperas de Madrid dice que no idolatra asesinos. Está muy bien. Pero estaría mejor que no despreciara a los asesinados. Porque las cosas terminan por donde empiezan. La verdad es que hay que tener la inteligencia de un mosquito para hacer referencia al comunismo que mató a cien millones en el año… ejem… en el siglo pasado y para intentar ridiculizar al mismo tiempo la guerra del abuelo o el preocuparse porque en nuestro país no tengamos españoles enterrados en las cunetas. ¿Pasado sí o no? Para lo que te interesa ¿no lumbreras?

Yo soy un joven socialista. Moderno. Como la mayoría de los jóvenes de este país voto a Zapatero. Como la mayoría de los jóvenes con estudios universitarios o medios voto a Zapatero. Como la mayoría de los jóvenes socialistas españoles no me ata nada al Comunismo Soviético. Sé como la mayoría de los españoles que se preocupan por la historia de su país, que el PSOE se desvinculó de la internacional comunista en los primeros años del siglo pasado, cuando fue una delegación del PSOE a preguntarle a Lenin qué donde estaba la libertad y este le respondió que para qué la libertad.

Tampoco es que yo sea un ejemplo de nada. Ni lo quiero ser. Vivo muy bien en mi posmodernidad mental. Pero que no se equivoque este jovencito bien amamantado que demuestra un desprecio absoluto por la historia de su país, por una gran parte de sus personas, por la inteligencia y por el sentido común. La mayoría de los jóvenes de este país, por laxos que seamos en nuestro discurso axiológico -en los valores que aludimos cuando hablamos- en nuestros compromisos o en nuestras relaciones, tenemos infinita más sensibilidad y sentido común como para tragarnos eso. Aunque también comprendo que ese discurso es el fondo sacar pecho ante los jefes de Madrid: mirar, soy joven y tan carca y echado al monte como alguno de vosotros.

Por cierto. Yo sí que soy liberal -left liberal que diría el maestro Rawls- y Español -póngale el atributo que quieran, o bien con patriotismo constitucional a lo Habermas o bien con compromiso cívico a lo Pettit- Y como la mayoría de los que tenemos este perfil, estoy en el PSOE, no en la caverna.

PS: Le recomiendo un autor. Lo de Alexandr Solzhenitsin también es Memoria Histórica.

PS: ¿Joven Socialista o Liberal? Socialista a fuer de liberal.

Alexandr Solzhenitsin

August 5th, 2008 § 4

Murió el domingo. Ni siquiera imaginaba que siguiera vivo. Su Archipiélago Gulag es uno de esos libros que me están esperando en ese montón de no te puedes morir sin leerme -que necesitaría más bien de dos vidas abundantes en tiempo- Aunque sí que leí hace unos años otro que continuamente hacía referencia a Solzhenitsin, El Gulag de Anne Applebaum. Una documentada historia de las atrocidades soviéticas en sus campos de trabajo -ya saben que eso de el trabajo os hará libres es tan nazi como soviético, y es algo que un compañero mío se puede permitir la ironía de ponerlo en el gtalk donde tiene a los jefes, porque desgraciadamente esto está más que olvidado, más haya de los que viven de los clichés históricos en las sagradas hondas radiofónicas-

Una cosa que he tenido clara siempre, antes que ser de izquierdas, era que nadie tenía que estar sometido a nadie. Es más, ser de izquierdas viene precisamente porque creo que el socialismo democrático hace de esa intuición el mejor desarrollo político. Me da igual ser más pobre o rico que los demás o me da igual que mi esencia patria este cultivada, mi lengua ensalzada y mi identidad y autoestima cuidadas a lo multiculturalista o a lo genérico o a lo reaccionario, si lo importante sigue igual, que esté yo sometido a alguien o que yo vea gente que siga sometida. Sometida o por sus recursos, por su fuerza, por su estatus o por su falta de cultura, por prejuicios raciales, sexuales, etc. Porque algo que creo que de verdad, y es de estas cosas que no se pueden decir muy alto en el mundo de lo políticamente correcto, es que creo que eso nunca son la causa del sometimiento, sino excusas de gente verdaderamente mala -creo que hay gente mala, o imbéciles políticos, que es lo mismo- embargadas por el impulso del dominio. Luego esta voluntad alcanza su legitimidad en un discurso discriminatorio y su poder real en la diferencia de riquezas o en su estatus. Pero lo fundamental es que hay gente que quiere vivir tranquilamente, sin pisar a nadie y otra que le va la vida en estar dominando a los demás. Es verdad que el sistema te puede poner en una tubería u otra más propensa a dar rienda suelta a tus impulsos o a encauzarlos civilizadámente, pero ese predisposición personal por dominar y la falta de empatía por el dominado, ninguna teoría se la quita al individuo, por mucho que quieran creerse lo del buen salvaje.

Así nunca me he podido creer una izquierda que se organiza desde la arbitrariedad de sus mandos, desde el heredado poder absoluto -ser de izquierdas y ser el heredero de la Rusia de los zares en cuanto a manifestación institucional es posible y es real en la historia, pero no cabe con coherencia dentro de una teoría cuidadosa- y desde el no entender eso de libres entre iguales hasta para hacer política.

Esto no significa que la izquierda verdadera sea una suerte de loca anarquía -mal entendida anarquía, porque la anarquía lógica es individualismo recto y virtuoso hasta el paroxismo- Sí cada uno hiciese lo primero que se le pasa por la cabeza, sin pensar en los demás, tendríamos incluso más situaciones de sometimiento o dominación que en una dictadura. La izquierda tiene que organizarse para poder gobernar o para poder canalizarse socialmente, pero esto no significa dictadura o sometimiento, sino normas y liderazgos alcanzados democráticamente. Y creo que eso está en la esencia de la mejor historia de nuestro PSOE, desde que se le preguntó a Lenin qué donde estaba la libertad en su proyecto y este nos respondió que libertad para qué, a lo que le dimos la respuesta, que no pudo ser otra, que la de no entrar en su internacional; hasta tener un presidente del gobierno que da cuentas regularmente en el Parlamento y los medios de comunicación, se somete a la crítica ciudadana y acepta los errores cometidos.

Claro, los habrá que se crean eso de tan marine de aquí dentro no hay democracia para que allí fuera si que exista. Sobretodo pensando en clave interna de partido u organización -ya no me quiero ir a esa soviética idea de no hacemos democracia, falsa democracia liberal, por cumplir un programa verdaderamente de izquierdas- Estos que lo ven así, se sienten legitimados para poner trabas a la falsa democracia liberal. En fin, ya saben sometimiento en nombre de la izquierda. Sin la brutalidad de Solzhenitsin pero en el mismo espíritu. Y supongo que también saben que lo malo de estos, es que igual que el imperio soviético ha sido y es una carga para el desarrollo de una izquierda en los países del este, sus herederos moderados en el arte antidemocrático, son el peor enemigo para una izquierda sana en europa democrática allí donde no se gobierna -ejem- Sencillamente la gente no se fía de quien en nombre de la izquierda no da ejemplo de democracia y de como se pueden hacer normas y convivir tomando decisiones sin someter a nadie. Es que dar ejemplo es muy importante para gobernar. O se vive de la potencia de la historia de la marca y de la debilidad del oponente, o se es ejemplar. No hay más, querido experto electoral.

Por todo esto hay que leer sobre el Gulag, para ponerse sobre aviso con aquellos que utilizan la excusa de la izquierda para hacer de su arbitrariedad o el sometimiento que infligen, algo indiscutible.

PS: Hacer enmiendas a un Congreso de Partido es una forma importante para defender esta forma de entender la izquierda. Decir lo que se piensa también. El debate interno en la izquierda siempre es necesario, igual que en la democracia la vigilancia tiene que ser perenne. Además quien manda no debería preocuparse por un debate público, porque de lo público, sí la mayoría se lo cree, hay más posibilidad de que salgan todas las mejores razones y los más trabajadores.

PS2:Sí en un Congreso o en un debate, veo que se echa mano rápidamente al esto es más de izquierdas, menos, nos estamos derechizando, si el Abuelo levantara la cabeza, y todas las expresiones de pureza conocibles, sin hacer el esfuerzo de explicar las razones, sin hacer un discurso crítico y reduciéndolo todo a esencias, sé que ahí no se habla de ideas, sino de poder y las palabras son excusas de otra pelea o son las plumas de colores de los pavos reales en época de apareamiento.

La gran hipocresía o el gran dilema de Occidente: El Tibet

April 7th, 2008 § 0

Amnistía Internacional | ¿Sabes a qué se juega en China? - Firma ahora

O si lo prefieren, Contra la política unidimensional (VI)

Lo que está pasando con los Juegos Olímpicos en China
y el conflicto del Tibet es un buen ejemplo de la hipocresía –o contradicción si somos más delicados- en la que caemos la mayoría de los occidentales con respecto a los derechos humanos y las relaciones exteriores de nuestros países.

-Lo primero de todo, porque ya sabemos bien pensante y esclavo de la consigna, que de vez en cuando vienes y me lees, afirmaremos que esto que digo no lo hago para minimizar los que pasa en el Tibet ni para que reduzcamos la crítica, sino al contrario, para que se convierta en un debate de verdad sobre estrategias para conseguir una ciudadanía global poco a poco, sin utopías ni fantasmas mentales. Sigamos pues-

Gran parte de occidente no entendería que nuestros respectivos estados dejasen de negociar comercialmente y en materia de seguridad con China. Gran parte de occidente no deja de usar los grandes proveedores de correo electrónico, de buscadores o de sistemas operativos, a sabiendas de que colaboran con la dictadura China en su censura continua y en su represión con los críticos. Gran parte de occidente no se abstiene de consumir ropa de marca, electrónica o cualquier producto manufacturado, conociendo casi con certeza la ausencia de los derechos laborales de los trabajadores de China. Gran parte de occidente sabe que sus empresas hacen lo mismo allí donde van y si tienen que colaborar con dictadores, colaboran.

Gran parte de occidente no quiere perder unas relaciones preferenciales en el comercio con China. Sus votantes castigarían una política económica que con principios morales fuertes, perdiese competitividad y en consecuencia bienestar -y ocio mucho ocio, viva la cerveza- para los ciudadanos. Gran parte de occidente no quiere molestar militarmente a la nación más grande de la tierra. Gran parte de occidente no está dispuesta a dañar sus economías familiares reduciendo el consumo de productos manufacturados en china pero sí en Europa o España.

Gran parte de occidente entiende que la primera vía para llegar a cierto grado de emancipación individual –ilustración- y más tarde a una democracia, requiere que un país tenga cierto nivel económico y de infraestructuras. Sin contar con de cierta cultura de debate anterior de la que no recuerdo ningún ejemplo que tuviese como antecedente el aislamiento exterior. Gran parte de occidente no podría justificar un embargo –además conocemos el efecto de embargar medicinas a países con dictadores: muerte por falta de atención médica de los más indefensos- Gran parte de occidente sabe que el ataque directo y el posicionamiento rígido produce una escalada en el enfrentamiento y alimenta a los más autoritarios, vehementes y pro-bélicos de aquí y de allí. Gran parte de occidente sabe que las revoluciones de derechos y ciudadanía surgen de ciertas clases medias bastante cultas -o ricas, ¿A que sí Engels?- y descontentas con el sufrimiento de la mayoría y con el sibaritismo de una élite a la que ellos tampoco pueden acceder, y que para que esas clases revolucionarias no sean confundidas con traidores por sus compatriotas, no tiene que existir un ataque exterior demasiado evidente.

Gran parte de occidente sabe que cuando uno deja a su suerte a los habitantes de un país sumido en una dictadura y encima colabora económicamente y militarmente con sus mandos, es también en algún grado culpable de los males de esa población. Igual que sus acomodadas élites, que no dirigirán la policía política ni los campos de trabajo, pero se aprovechan de su trabajo y sus servicios. Gran parte de occidente sabe que ninguna revolución interna llega a tener éxito sin un apoyo externo. Gran parte de occidente sabe que llegar a la democracia no está exento de enfrentamiento, aprendizaje doloroso, guerras, sacrificios personales, idealismo, moral inquebrantable, tradición y experimentación liberal y republicana.

Gran parte de occidente ve como se manifiestan por las condiciones del Tibet, cuando millones y millones y más millones de chinos viven en la pobreza. Gran parte de occidente apoya unas manifestaciones por motivos humanitarios –que realmente es lo que está en juego- pero que sólo han visto la luz por ser causas nacionalistas, religiosas o de entretenimiento vital de famosos.

Por todas estas razones, quien crea tener la solución o en el pragmatismo diplomático o en posiciones inamovibles de santurrones es que es sencillamente ciego a las millones de razones que se entrecruzan. Razones que encapsulan por igual lo pragmático y lo recto de moral -No digo que luego cada uno no juegue el papel que mejor trabajado tenga-

Por eso la política es un arte y una basura al mismo tiempo. Por eso necesita ser ingeniería –filosófica- sin convertirse en la tecnología más peligrosa jamás diseñada-

Pensar en el boicot de los juegos cuando se dirigen los intereses de las propias multinacionales instaladas allí y cuando no se va a tocar el mercado, sí que es una hipocresía de quien lo tiene muy claro. Dudar entre las estrategias a tomar es el dilema. Luego están los que pasan de todo, claro.

PS: La política es prima de la tecnología y no hija de la ciencia. Por mucho que algunos que no consiguen ni los beneficios de la ciencia –representaciones que permitan predecir y controlar la realidad- ni de la política –gobernar- se empeñen en llamarlo tarea científica.

John The Revelator. Revelación de atrezo.

December 22nd, 2007 § 0

Por supuesto que hay un programa moral detrás de toda esa parafernalia economicista y belicosa, querido Lakoff. Un programa de dominio. Y ahí está la batalla. El resto es atrezo.

Detrás de unas cuantas cerraduras uno llega al corazón de él. Y hay gente que hace buenos retratos de ello, aunque luego tengan su espacio web en una red perteneciente a alguno de los cerrajeros neoconservadores… Maldita sea, nos hacen falta hacedores de llaves, querida Matrix.

PS: Una pena que nuestros neocons sólo sueñen con ser atrezo y quitarle el gobierno a los progres. Ni en la voluntad de dominio son auténticos. Demasiados siglos de iglesia católica como para no interiorizar su mensaje oculto, porque llegó hasta sus cortijos. Por eso necesitan que un ateo y un protestante los reeduquen.

PS2: Somos libres, decían los mismos neoconservadores con eso de la libertad de palabra y la Cope. Se escuchaba el recital hasta en Torrejón de Ardoz. No se lo creían ni ellos. Y para muestra nuestro Pleno Municipal, que se celebrará a partir de ahora a las 9:00 am, para que los ciudadanos no hablen. Democracia de atrezo. Libres sí, de que se les recrimine algo. Liberaloides de atrezo, ¡puag!, con lo bonita que es la palabra liberal.

PS3: Día de la lotería de navidad. Día de la comunidad. Que mejor lazo que el no quererse quedar atrás o el ser menos que tus compañeros o conocidos de todos los días. Así funciona esta lotería. Si perteneces a un grupo comprarás esa lotería, yo lo he hecho, ya sea la parroquia donde te tomas tus jotabes, la empresa, el partido o el pueblo en el que veraneas con tus primos.

Luego el estado redondea la jugada, la comunidad mayor. La comunidad que anida al resto. Les da aquello que hace única esta lotería: premios muy repartidos y como muchos números disponibles, que ningún colectivo por grande que sea se quede fuera de la nación. A la unidad de la patria a través del bombo. A la unidad del grupo a través del miedo a perder y la promesa de un posible premio. Y es que todo está lleno de cerraduras y pocas cosas son inocentes, porque nuestra naturaleza humana tampoco lo es.

PS4: Se quejan del canon, dice que los hace más ricos. Deberían empezar por no ir a sus conciertos, no ver sus videos musicales ni escuchar sus programas con publicidad, y no comprarlos en el topmanta, en las tiendas o descargarlos del p2p, para que viesen lo que es una huelga de consumidores. Deberían dejar de consumir el atrezo por unos días y gastar sus horas muertas con cultura de verdad. Demasiado esfuerzo, verdad. También deberían distribuir gratuitamente el software que programan y que luego se vende a precio de cuadro de Picasso, o deberían dejarte pasar gratis en el autobús porque total va a llegar igual, servirte la comida gratis en el bar a última hora porque sino se tendrá que tirar, o prestarte su documentación interna de la consultoría.

Y el PP ¿Estará contra las patentes de software? ¿Serán linuxeros sus expertos en TI?

A mi me gusta la idea de un impuesto frente a la del canon. El canon me suena a diezmo. La protesta actual, a lloriqueo del que quiere cobrar al máximo lo suyo y gratis lo de los demás ¿O tú que te quejas, no tienes un disco duro o una maleta de dvds repletita? Ah que eres programador o fotografo profesional y es para trabajar… claro claro.

Y aquí nadie lleva razón porque todos defienden lo suyo en nombre de la Cultura, que a pocos importa, y lo que sí está en juego es la organización de la industria del atrezo, digo del entretenimiento.

PS5: Aunque un día de excursión, entre los asesores de la Mocloa pude ver a gente que si se creía esto del Arte, ¿Qué pensaran de todo este debate?

PS6: Atrezo como los demonios de las paredes enseñándote los males de infierno.

El ser de la izquierda

November 21st, 2007 § 3

Roberto G. se pregunta por el ser de la izquierda política. A mí, este tipo de preguntas me suelen parecer más una trampa metafísica de los fundamentalistas que una verdadera cuestión a resolver, donde cualquier respuesta será insuficiente y mala, y por tanto, quien procure responderla nunca se ganará ese carné de izquierdista, porque no hay respuesta posible ante quien pregunta buscando cuestionar una identidad y no el obtener un conocimiento.

¿Para ti qué significa ser de izquierdas? Siempre es antecedida por un ¿Y tú eres de izquierdas? Ya sea pronunciada por un antisistema, por la burocracia política, por un comunista –supongo que un comunista es un pro-supersistema-total, por diferenciarlo de los anarquistas digo- o por un liberal de palo de estos que se creen ricos por ganar 50 euros más que un mileurista. A todos ellos la respuesta les da igual. Porque la pregunta es una negación. Y como diría nuestra folclórica –o la madre del protagonista-, ante esto, dientes que es lo que les jode. Nosotros a nuestro Marco, a nutrirlo y a perfeccionarlo.

Aunque en este caso se lo pregunta Roberto G. y lo hace a sí mismo. Vamos, que es de las pocas veces que uno puede ver esta pregunta con ánimo de responderla afirmativamente y no de negar con ella la identidad a nadie. Es un interrogante, no una acusación. Y se responde a sí mismo con mucha cautela. Así que entraré al trapo de su post.

Ser de izquierda es adoptar una determinada perspectiva del gobierno de un sistema, un sistema que salvo eliminación entre unos y otros –y de eso en España sabemos un rato, con unas cuantas guerras civiles, y con otros tantos largos periodos de dominación- es compartido por diferentes perspectivas.

Afilando, ser de izquierdas, conjeturo –sálveme yo de dar lecciones identitarias- es adoptar la perspectiva del débil dentro de un sistema político que entre otras necesidades a atender están la convivencia de todos.

Afilando un poco más, interpreto el débil como aquel que puede caer bajo una relación de dominación, o de interferencia arbitraria.Es decir, todos en cualquier momento podemos ser ese débil en algún aspecto de nuestras vidas. E interpreto la convivencia de todos como un sistema complejo de justicia, dando a todos un mismo derecho bajo constitución –ese velo uniformador de Rawls- una democracia y un sistema de control de poderes, donde la convivencia se base en lo que expresa libremente cada uno, y no en el miedo a moverse, y por su puesto en la libertad de acción y organización. A partir de ahí, el papel que se le dé al comercio, a las empresas, a los funcionarios, a los diferentes poderes, a los niveles de gobierno, a la política exterior, etc. será una cuestión de prudencia y conveniencia a largo plazo para el sistema y para evitar las relaciones de dominación. Sin dogmatismos, con inteligencia, porque lo sustantivo es la libertad y la convivencia en paz dentro de un entorno en el que siempre existirán tensiones y necesidades, metidos también en una carrera entre estados de la que no cabe aislarse.

¿Y siendo de izquierdas como soy del PSOE? Pues por su larga historia dentro de este país defendiendo sistemas de libertad y convivencia, luchando contra la dominación –de ahí su primer sindicalismo a finales del XIX o su estado del bienestar a finales del XX- y por el presidente que ha dado ahora:

De toda la entrevista me quedo con esto a partir de 4:50

Que seas libre, autónomo, independiente. Que le puedas decir NO a la persona con más poder o económico, o mediático o religioso, o sindical de un país.

Al final la democracia es una arquitectura de convivencia donde las formas son sustanciales.

Al final la democracia es un engranaje de convivencias.

No me extraña que Pettit hable tan bien de él.

Modernizar la izquierda

September 10th, 2007 § 1

Colgar el cuadro es una expresión que no tendría que haber recibido una negación por respuesta. De hecho muchos dirigentes políticos están colgados de ganchos celestiales que muy pocos acaban de identificar y catalogar. En las alturas sin haber usado escalera ni unas alas de genio, sino volando gracias al gancho de alguna grúa –¡siempre los constructores! hasta en las peores metáforas-

Hoy escribe Anthony Giddens en El País –de pago- sobre Modernizar la Izquierda. Primero advierte con varias décadas de retraso que el modelo socialista está acabado económicamente –algo que saben los dirigentes y votantes socialistas, bueno algo que ya sabíamos todos desde hace varias décadas también. Por cierto, lo interesante sería que alguna vez nos contara un teórico del asunto como el modelo liberal también está muerto, es más, nunca ha existido en la realidad, exceptuando las aproximaciones de alguna que otra pobre colonia o algún que otro país tercermundista, y por la fuerza claro, igual que el modelo soviético. La verdad, con todo lo que se ha dicho y escrito sobre el liberalismo y el socialismo, y sin tener una ISO sobre sus correctas implementaciones respectivas, no sé como todavía los pensadores del tema se siguen permitiendo estas generalizaciones tan poco serias-

Lo segundo que propone es que los partidos de izquierdas modernicen. Y advierte que esto es algo que la derecha también está en disposición de hacer, como ha hecho Sarkozy –supongo que se referirá a las intenciones, porque de momento poco tiempo le ha dado- Modernizar el Estado para adaptarse al nuevo sistema global. Ahora, en este nuevo escenario, ser conservador o modernizar, par Giddens, ya no es equiparable a ser de derechas o izquierdas, sino que pueden mezclarse entre sí.

Acepto lo de modernizar –aunque le sigo sólo hasta la palabra, porque a saber que intenciones hay detrás de ella al ser pronunciada por Giddens- Modernizar, para mí, es entender –modelizar- los procesos externos de la globalización económica y de las relaciones internacionales, entender los procesos internos de las instituciones y agentes sociales a gobernar, y transcribir nuestros valores de izquierdas y la maquinaria de partido de tal forma que puedan implementarse y transformar esos sistemas.

Modernizar no es aceptar sin más los procesos de la globalización, adaptando partidos e instituciones a ellos. Lo moderno no es la adaptación ciega a lo nuevo y más poderoso. El instinto de supervivencia sin más y el sometimiento al fuerte es el programa conservador por excelencia. El esclavo de la moda es el que menos innova. Lo moderno, el avance, es la mejora de esos procesos en cuanto calidad de vida, justicia, y tantos otros valores que han acompañado a la izquierda desde su inicio, antes incluso que sus formulaciones económicas, que fundamentalmente han sido críticas y no sistemáticas.

Que un partido de izquierdas modernice no pasa por abandonar algunos valores, sino por traducirlos a un nuevo lenguaje aplicable por las instituciones que luego se comunicarán de forma efectiva con la globalización y los agentes sociales. Uno puede recitar un libro sobre estructuralismo marxista en su despacho de organismo oficial –ojala pudieran hacerlo todos- y puede dar las ordenes en esos términos, pero nunca podrán aplicarse y menos aun revisarse después su índice de impacto o efectividad. El funcionario o empresa adjudicataria aplicarán los procesos para los que están entrenados y punto. Si alguna vez se innova será porque estos quieran y no por las ideas del político. Lo peor es que innovarán de acuerdo a sus valores y no a los del político votado por la mayoría.

Pero la modernización no sólo tiene que ser exterior. También ha de darse internamente. La forma de organizar sus recursos humanos y la participación. No tanta fontanería como en la viñeta y sí más políticas de recursos humanos y proyectos de trabajo concretos y escalables en un entorno mayor donde todo el mundo que quiera tenga cabida y currículum, donde se puedan demostrar las habilidades, la capacidad de trabajo, o la haraganería y las malas artes de los pocos que en todos las organizaciones habitan y pueden llegar a pervertirlo todo.

- A esto es a lo que se debería dedicar una sectorial política de la sociedad del conocimiento. El motor de la modernización de un partido de izquierdas. A explicitar los procesos de todos estos elementos y a ver el encaje en ellos de nuestros valores-

Escribo en: El Giro de Torrejón

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