Idea(les) y Leyes

October 21st, 2007 § 1

Viniendo de la lectura de Pettit en Prietistas:

Huelga decir que las leyes sólo hacen eso mientras respeten los intereses y las ideas comunes del pueblo y se atengan a la imagen de un derecho ideal: mientras no se conviertan en los instrumentos de la voluntad arbitraria de un individuo o grupo. Cuando las leyes se convierten en los instrumentos de esa voluntad, entonces, de acuerdo con la tradición, nos las vemos con un régimen -el régimen despótico del monarca absoluto, pongamos por caso- en el que los ciudadanos se convierten en esclavos y se ven enteramente privados de su libertad. (P.59)

Las leyes crean libertad mientras no introduzcan situaciones de dominación, a partir de una división de poderes que ejerzan un mutuo control, y mientras sean el producto de generalizaciones que de algún modo encaucen los posibles intereses personales en un contexto global de convivencia y orden justos… La política y las leyes son en cierta medida un arte de inventar un orden de convivencia que sepa abrir espacios por donde conseguir los propios intereses y por donde desarrollar el propio ideal de vida. La ausencia de política y leyes es dejar a ciegas los intereses ya creados, dejando que choquen unos con otros.

Por tanto hay una parte creativa en las leyes que no responde al ideal negativo de la libertad, sino que es constructivo. Y esto está dentro del republicanismo. Los políticos y legisladores analizan esa naturaleza humana, el sistema que han heredado, los intereses personales ya creados en él, y proponen ajustes del sistema o un nuevo sistema, para que exista una mayor coherencia y justica entre el componente humano, los recursos, el imaginario, la cultura, la moral, las empresas, las instituciones, etc. El ideal republicano, por mucho que quiera, no puede escapar a una interferencia que va más allá de los intereses y el control de los afectados, toda política tiene un horizonte creativo que va más allá. Pero esto no significa que la idea republicana quede invalidada, simplemente que la idea de control hay que ampliarla, no a la acción de crear una nueva sociedad –algo a lo que no podemos escapar, porque si la historia cambia, el sistema cambia, y la sociedad igual; si hasta la naturaleza cambia con nuestras acciones y legislaciones- sino a la forma de gestionar ese cambio necesario.

-Una parte fundamental de la filosofía política debería estudiar cuales son los valores y la forma que se implementan estos en la creación de normas y planes-

El liberal que tanto defiende la falta de interferencia y la libertad negativa, o bien es consciente lo expuesto y es un hipócrita, o su visión desconoce una de las partes más importantes de la política que es la creación y el cambio social. El liberal cuando gobierna, por ejemplo tiene que crear mercados, imponer nuevos tipos de regularizaciones –aunque sea para beneficiar a los más poderosos- invertir en nuevas infraestructuras, recaudar impuestos para mantener las instituciones donde permanece parte de su poder, etc. El liberal provoca con esto un reajuste de todos los intereses con sus propias ideas ¡el liberal interviene cuando gobierna!–no es el valedor de un reajuste ciego de los intereses de todos como les gusta decir con su sociología de ciegos autorregulados- el liberal en absoluta respeta la libertad como no interferencia tan pura que tanto propugnan.

Además, sin interferencia tendríamos un negro panorama. La ausencia de ley no implica el vacío de autoridad y con ello la libertad plena, sino que conlleva el dominio del más fuerte. Donde no hay derecho, se impone la violencia. Porque donde no hay derecho las relaciones humanas se rigen por simpatía o antipatía, por intereses de grupo y personales, y en momentos de conflicto, si no hay reglas, la empatía y el diálogo nada pueden hacer frente a la violencia. Sólo el derecho, enlazado a las instituciones y el estado, puede poner las razones y el diálogo por encima de la violencia.

La dicotomía no es por tanto entre derecho y libertad sino entre derecho y dominio.

Desde aquí podemos entender que la defensa que el neoliberalismo hace de la ausencia de legislación, el espíritu que hay detrás del quien te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí, es una defensa implícita del más fuerte. Por ejemplo una multinacional a punto de hacerse con el control de un mercado no tendrá como plato de buen gusto la intromisión legislativa sobre la libre competencia. Y quede claro que legislar no es hacer un programa al estilo soviético. No es lo mismo un tribunal sobre libre competencia, por seguir con el ejemplo, que un funcionario y alto cargo del Partido, planificando la economía entera.

Libertad negativa y dominación

September 27th, 2007 § 0

La cercanía dialéctica entre libertad negativa y dominación es más estrecha de lo que cualquier tradición intelectual nos habían señalado hasta ahora. Un buen argumento a favor de la libertad negativa puede ser a la vez la mejor legitimación de situaciones reales de dominación.

La falacia libertaria del liberal pasa por dos puntos, el primero que considera que puedan existir acciones que no repercuten en las decisiones de los demás y el segundo que toma la libertad en uno de sus aspecto como si fuera la libertad absoluta –doble pecado, la parte por el todo, y el todo hecho Absoluto-

CAMUFLANDO LA INTERVENCIÓN

En la medida que una persona actúa en un entorno social sus acciones repercuten en el resto de actividades sociales que realizan otros sujetos. Cuando se pide libertad como no interferencia se pide parálisis social, si es que lo tomamos al pie de la letra - ni un consumidor autista es capaz de no intervenir con sus compras sobre las decisiones ajenas- Esta libertad negativa es la delicia conservadora: que nada se toque, que todo el mundo se incorpore al sistema y que por supuesto nadie trate de modificarlo. Esta libertad es el caballo de Troya Conservador contra el reformismo. Dice así: ¡En defensa de la Libertad! ¡Que nadie se mueva! Creo que aquí es donde mejor se entienden las políticas de recortes de libertades de los neoliberales.

Justamente uno de los primeros enemigos de este ideal conservador con la piel camuflada, fue el emprendimiento comercial –debido a su conexión directa con el poder y la fuerza- Una de las confrontaciones más estruendosas en las que participó, fue su ataque a la sociedad medieval de la mano del estado moderno, que necesitaba su dinero para mantener una expansión y un dominio que antes era producto del linaje y del campo de batalla. La cuestión económica rompió estas estructuras y con ello lesionó la libertad del antiguo señor que no aceptaba interferencias en sus asuntos. Era una cuestión de honor.

Este conservadurismo de las antiguas familias supo cambiar de nicho. Sus reyes, caballeros y nobles ya no tenían capacidad para portarlo y reproducirlo, con lo cual buscó un entorno lo suficientemente potente para su actividad parasitaria: el ámbito económico. El nuevo fenotipo fue: ¡Que nada cambie, excepto la economía, cuya única modificación solo puede ser ir a más! Este es el nuevo teorema del conservadurismo transferido socialmente con un corolario de lo más amenazador: Cualquier cambio que no sea el crecimiento provocará una pérdida en las finanzas, el desorden de la realidad y por tanto nuestra supervivencia estará en peligro. Hasta el fin de la II Guerra Mundial este virus se hizo intocable, y sólo tras los resultados de esta, se le aplicó la vacuna de los derechos humanos y del estado del bienestar.

-Otras mutaciones se fueron hacia los estados absolutistas, los nacionalismos, las colonias y los imperios. Estas también sufrieron grandes varapalos con las revoluciones norteamericana y francesa y de nuevo con la II Guerra Mundial, gran colapso viral. Aunque esto para otra entrada-

Pero el ideal conservador implementado económicamente no ha muerto bajo el estado de protección. Una nueva cepa en forma de hyperliberalización cabalga de nuevo. Y vuelve a decir lo de siempre, nada se toque, salvo lo que nosotros si tocamos con el fin de crecer.

Por cierto, una de las formas en que han tratado de esconder esta intervención es disfrazando de leyes naturales sus reglas del juego, las cuales nos afectan a todos en nuestras decisiones. Derivando con ello, que su interferencia es involuntaria, lo mismo que si uno perece bajo los efectos de un terremoto o un paro cardiaco producto de una tara genética.

PLURALIDAD INTERNA DE LA LIBERTAD

La libertad en sus aspectos parciales puede causar tanto dominio como cualquier ideal conservador. Bueno, incluso de una forma más cruel, porque estando más protegida de la crítica axiológica, puede llegar a cometer grandes barbaridades, dado que su nombre, libertad, es lo más preciado que existe.

Ejemplos de la consideración de algún aspecto de la libertad como algo absoluto los hemos tenido a lo largo de la historia como encubrimiento de intereses particulares obtenidos del dominio. Así se puede estar en contra de una desamortización, o de una intervención del estado esgrimiendo la libertad individual del propietario, olvidándose con ello que precisamente esa intervención viene a acabar con la situación de dominio por parte de unos pocos sobre la inmensa mayoría, que a causa de su sometimiento no puede gozar de propiedades o de libertades. También hemos tenido los contrarios, aquellos que en nombre de la libertad del pueblo, eliminan la libertad de empresa, política, social, etc. y a su vez dan la capacidad de intervenir arbitrariamente a altos miembros del partido.

Por lo tanto la defensa de la libertad exige un equilibrio sobre sus diferentes aspectos –económico, democrático, legal, igualitario- en su aplicación sobre las instituciones, sino quiere llegar a ser fuente de injusticias y dominación.

Una posible solución contra este absolutismo conservador de la Libertad sería blindar cada subparte de la libertad, de tal forma que no penetrasen en ellas los mensajes conservadores provenientes de las otras subpartes. Así, un argumento en contra de una situación de dominio, como la defensa de la propiedad o del pueblo, sólo será válido en la medida que no implique la defensa velada de otra dominación. Si cumpliera estos requisitos se podría tomar entonces como un ideal valido de gobierno o de reivindicación. Sería algo así como un protocolo de actuación republicano/libertario.

Escribo en: El Giro de Torrejón

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