El bonico del to podrÃa ser perfectamente la voz moral de ese conservadurismo rancio, que incluso a veces raya lo reaccionario, y que en público se presenta como liberal o neoliberal. Confundida falazmente y a propósito la libertad con la falta de normas, o con la existencia de una sola: la ley de la selva o lo que es lo mismo, la ley del más despiadado -nunca me ha parecido acertada la expresión la ley del más fuerte; el más fuerte por lo general no tiene motivación para imponerse a los demás, es más, por lo general el que se impone suele ser el débil asustadizo que siente pánico ante el mundo y por eso tiene que doblegarlo-
El ser del neoliberalismo, chanante.
November 25th, 2007 § 1
Libertad negativa y dominación
September 27th, 2007 § 0
La cercanÃa dialéctica entre libertad negativa y dominación es más estrecha de lo que cualquier tradición intelectual nos habÃan señalado hasta ahora. Un buen argumento a favor de la libertad negativa puede ser a la vez la mejor legitimación de situaciones reales de dominación.
La falacia libertaria del liberal pasa por dos puntos, el primero que considera que puedan existir acciones que no repercuten en las decisiones de los demás y el segundo que toma la libertad en uno de sus aspecto como si fuera la libertad absoluta –doble pecado, la parte por el todo, y el todo hecho Absoluto-
CAMUFLANDO LA INTERVENCIÓN
En la medida que una persona actúa en un entorno social sus acciones repercuten en el resto de actividades sociales que realizan otros sujetos. Cuando se pide libertad como no interferencia se pide parálisis social, si es que lo tomamos al pie de la letra - ni un consumidor autista es capaz de no intervenir con sus compras sobre las decisiones ajenas- Esta libertad negativa es la delicia conservadora: que nada se toque, que todo el mundo se incorpore al sistema y que por supuesto nadie trate de modificarlo. Esta libertad es el caballo de Troya Conservador contra el reformismo. Dice asÃ: ¡En defensa de la Libertad! ¡Que nadie se mueva! Creo que aquà es donde mejor se entienden las polÃticas de recortes de libertades de los neoliberales.
Justamente uno de los primeros enemigos de este ideal conservador con la piel camuflada, fue el emprendimiento comercial –debido a su conexión directa con el poder y la fuerza- Una de las confrontaciones más estruendosas en las que participó, fue su ataque a la sociedad medieval de la mano del estado moderno, que necesitaba su dinero para mantener una expansión y un dominio que antes era producto del linaje y del campo de batalla. La cuestión económica rompió estas estructuras y con ello lesionó la libertad del antiguo señor que no aceptaba interferencias en sus asuntos. Era una cuestión de honor.
Este conservadurismo de las antiguas familias supo cambiar de nicho. Sus reyes, caballeros y nobles ya no tenÃan capacidad para portarlo y reproducirlo, con lo cual buscó un entorno lo suficientemente potente para su actividad parasitaria: el ámbito económico. El nuevo fenotipo fue: ¡Que nada cambie, excepto la economÃa, cuya única modificación solo puede ser ir a más! Este es el nuevo teorema del conservadurismo transferido socialmente con un corolario de lo más amenazador: Cualquier cambio que no sea el crecimiento provocará una pérdida en las finanzas, el desorden de la realidad y por tanto nuestra supervivencia estará en peligro. Hasta el fin de la II Guerra Mundial este virus se hizo intocable, y sólo tras los resultados de esta, se le aplicó la vacuna de los derechos humanos y del estado del bienestar.
-Otras mutaciones se fueron hacia los estados absolutistas, los nacionalismos, las colonias y los imperios. Estas también sufrieron grandes varapalos con las revoluciones norteamericana y francesa y de nuevo con la II Guerra Mundial, gran colapso viral. Aunque esto para otra entrada-
Pero el ideal conservador implementado económicamente no ha muerto bajo el estado de protección. Una nueva cepa en forma de hyperliberalización cabalga de nuevo. Y vuelve a decir lo de siempre, nada se toque, salvo lo que nosotros si tocamos con el fin de crecer.
Por cierto, una de las formas en que han tratado de esconder esta intervención es disfrazando de leyes naturales sus reglas del juego, las cuales nos afectan a todos en nuestras decisiones. Derivando con ello, que su interferencia es involuntaria, lo mismo que si uno perece bajo los efectos de un terremoto o un paro cardiaco producto de una tara genética.
PLURALIDAD INTERNA DE LA LIBERTAD
La libertad en sus aspectos parciales puede causar tanto dominio como cualquier ideal conservador. Bueno, incluso de una forma más cruel, porque estando más protegida de la crÃtica axiológica, puede llegar a cometer grandes barbaridades, dado que su nombre, libertad, es lo más preciado que existe.
Ejemplos de la consideración de algún aspecto de la libertad como algo absoluto los hemos tenido a lo largo de la historia como encubrimiento de intereses particulares obtenidos del dominio. Asà se puede estar en contra de una desamortización, o de una intervención del estado esgrimiendo la libertad individual del propietario, olvidándose con ello que precisamente esa intervención viene a acabar con la situación de dominio por parte de unos pocos sobre la inmensa mayorÃa, que a causa de su sometimiento no puede gozar de propiedades o de libertades. También hemos tenido los contrarios, aquellos que en nombre de la libertad del pueblo, eliminan la libertad de empresa, polÃtica, social, etc. y a su vez dan la capacidad de intervenir arbitrariamente a altos miembros del partido.
Por lo tanto la defensa de la libertad exige un equilibrio sobre sus diferentes aspectos –económico, democrático, legal, igualitario- en su aplicación sobre las instituciones, sino quiere llegar a ser fuente de injusticias y dominación.
Una posible solución contra este absolutismo conservador de la Libertad serÃa blindar cada subparte de la libertad, de tal forma que no penetrasen en ellas los mensajes conservadores provenientes de las otras subpartes. AsÃ, un argumento en contra de una situación de dominio, como la defensa de la propiedad o del pueblo, sólo será válido en la medida que no implique la defensa velada de otra dominación. Si cumpliera estos requisitos se podrÃa tomar entonces como un ideal valido de gobierno o de reivindicación. SerÃa algo asà como un protocolo de actuación republicano/libertario.



