PS3: La dominación a manos del señorito, el señor feudal o el faraón parecÃan algo irrevocable. En el momento en que existÃan. Pero la historia nos demuestra que luchar contra esto no es una causa perdida ni una ingenuidad y que por tanto es asunto de todos.
Leyendo un poco a Dworkin y sobretodo a sus crÃticos, uno entiende como el Supremo o el derecho, nunca puede convertirse en la última fuente de legitimidad o de resistencia en la batalla polÃtica. Porque la democracia, en el sentido de voluntad popular desaparece frente a la tecnologÃa jurÃdica. Si las masas son manipulables con el consiguiente peligro del populismo, más lo es el derecho -bendita reforma si llega, de acceso a la carrera judicial- y las instituciones -por lobbys y redes que saben como posicionarse y activarse-
El derecho, los tribunales no son la última frontera de la democracia. Sà que son el filtro por donde tiene que ir de ida y vuelta la voluntad popular. Pero filtro, no muro incuestionable. Si bien, la democracia no puede decir lo que le de la gana, creando leyes que aplasten minorÃas o derechos básicos como los humanos, si puede llegar modificar las leyes a partir de sus propios fundamentos, apuntando las incoherencias y presentando propuestas más consistentes. Esto que quiere decir, que la batalla no estarÃa en el Supremo, sino en la misma enmienda. Dado que estas son casi sagradas, habrÃa que preparar una gran batalla -hermeneutica, de años- para cambiarla a la luz de la coherencia con el resto de derechos fundamentales y creencias de los norteamericanos.
Quizás la pelea en EEUU -porque como en la sociedad de EEUU, soy lego en casi todo- estarÃa en ver como la posesión de armas afecta a otros núcleos igual de importantes o más para sus creencias. Como dañan las libertades individuales al ser principalmente -en los hechos- fuente de coacción.
Las leyes crean libertad mientras no introduzcan situaciones de dominación, a partir de una división de poderes que ejerzan un mutuo control, y mientras sean el producto de generalizaciones que de algún modo encaucen los posibles intereses personales en un contexto global de convivencia y orden justos… La polÃtica y las leyes son en cierta medida un arte de inventar un orden de convivencia que sepa abrir espacios por donde conseguir los propios intereses y por donde desarrollar el propio ideal de vida. La ausencia de polÃtica y leyes es dejar a ciegas los intereses ya creados, dejando que choquen unos con otros.
-Una parte fundamental de la filosofÃa polÃtica deberÃa estudiar cuales son los valores y la forma que se implementan estos en la creación de normas y planes-
El liberal que tanto defiende la falta de interferencia y la libertad negativa, o bien es consciente lo expuesto y es un hipócrita, o su visión desconoce una de las partes más importantes de la polÃtica que es la creación y el cambio social. El liberal cuando gobierna, por ejemplo tiene que crear mercados, imponer nuevos tipos de regularizaciones –aunque sea para beneficiar a los más poderosos- invertir en nuevas infraestructuras, recaudar impuestos para mantener las instituciones donde permanece parte de su poder, etc. El liberal provoca con esto un reajuste de todos los intereses con sus propias ideas ¡el liberal interviene cuando gobierna!–no es el valedor de un reajuste ciego de los intereses de todos como les gusta decir con su sociologÃa de ciegos autorregulados- el liberal en absoluta respeta la libertad como no interferencia tan pura que tanto propugnan.
Además, sin interferencia tendrÃamos un negro panorama. La ausencia de ley no implica el vacÃo de autoridad y con ello la libertad plena, sino que conlleva el dominio del más fuerte. Donde no hay derecho, se impone la violencia. Porque donde no hay derecho las relaciones humanas se rigen por simpatÃa o antipatÃa, por intereses de grupo y personales, y en momentos de conflicto, si no hay reglas, la empatÃa y el diálogo nada pueden hacer frente a la violencia. Sólo el derecho, enlazado a las instituciones y el estado, puede poner las razones y el diálogo por encima de la violencia.
La dicotomÃa no es por tanto entre derecho y libertad sino entre derecho y dominio.