Ese Goyo

January 15th, 2008 § 4

goyo

The number one for Melilla ¡Gregorio Escobar!

Veo que Dani le dedica un post y me ha entrado envidia :-)

Me alegra que perfiles así estén en posición de representar al partido en el Congreso. Porque Goyo no es sólo un licenciado en derecho un poco ¿o un mucho? aparato, preparado para bailar con las más duras, como la Señora Interior. Es un político que lee historia y lee filosofía -que sí, ¿No te lo crees querida Matrix? ¡Qué le escuché nombrar con cabeza alguna antigua figura griega, y leyendo libros de esos que ahora nos apasionan tanto con el republicanismo cívico! Sin pedantería y con capacidad de reflexión. Y más cosas que tras duras observaciones me llevaron a pensar que podría entrar en nuestro electroClub.

Y lo dicho es mucho. Eso es nada más y nada menos que no sólo sabe de que va eso del poder, las leyes y el gobierno, sino también de los contenidos que trasiegan por la sociedad y que deben influir en quienes mandan, si es que quieren ser eficaces con eso del socialismo. Además tiene en la agenda el segundo tema más importante para un buen gobernante nacional, la inmigración, otra razón más para que sea votado como representante de todos los españoles.

Por no decir que es una máquina en eso de los debates, haciéndolos y preparándolos.

Yo le votaría.

PS: El primer tema de la agenda de todo político puntero debería ser la sociedad del conocimiento. Sí del conocimiento, no la de la información.

PS2: ¿Un post un poco pelota? Estamos en campaña y se permite. Además es sincero.

El ser de la izquierda

November 21st, 2007 § 3

Roberto G. se pregunta por el ser de la izquierda política. A mí, este tipo de preguntas me suelen parecer más una trampa metafísica de los fundamentalistas que una verdadera cuestión a resolver, donde cualquier respuesta será insuficiente y mala, y por tanto, quien procure responderla nunca se ganará ese carné de izquierdista, porque no hay respuesta posible ante quien pregunta buscando cuestionar una identidad y no el obtener un conocimiento.

¿Para ti qué significa ser de izquierdas? Siempre es antecedida por un ¿Y tú eres de izquierdas? Ya sea pronunciada por un antisistema, por la burocracia política, por un comunista –supongo que un comunista es un pro-supersistema-total, por diferenciarlo de los anarquistas digo- o por un liberal de palo de estos que se creen ricos por ganar 50 euros más que un mileurista. A todos ellos la respuesta les da igual. Porque la pregunta es una negación. Y como diría nuestra folclórica –o la madre del protagonista-, ante esto, dientes que es lo que les jode. Nosotros a nuestro Marco, a nutrirlo y a perfeccionarlo.

Aunque en este caso se lo pregunta Roberto G. y lo hace a sí mismo. Vamos, que es de las pocas veces que uno puede ver esta pregunta con ánimo de responderla afirmativamente y no de negar con ella la identidad a nadie. Es un interrogante, no una acusación. Y se responde a sí mismo con mucha cautela. Así que entraré al trapo de su post.

Ser de izquierda es adoptar una determinada perspectiva del gobierno de un sistema, un sistema que salvo eliminación entre unos y otros –y de eso en España sabemos un rato, con unas cuantas guerras civiles, y con otros tantos largos periodos de dominación- es compartido por diferentes perspectivas.

Afilando, ser de izquierdas, conjeturo –sálveme yo de dar lecciones identitarias- es adoptar la perspectiva del débil dentro de un sistema político que entre otras necesidades a atender están la convivencia de todos.

Afilando un poco más, interpreto el débil como aquel que puede caer bajo una relación de dominación, o de interferencia arbitraria.Es decir, todos en cualquier momento podemos ser ese débil en algún aspecto de nuestras vidas. E interpreto la convivencia de todos como un sistema complejo de justicia, dando a todos un mismo derecho bajo constitución –ese velo uniformador de Rawls- una democracia y un sistema de control de poderes, donde la convivencia se base en lo que expresa libremente cada uno, y no en el miedo a moverse, y por su puesto en la libertad de acción y organización. A partir de ahí, el papel que se le dé al comercio, a las empresas, a los funcionarios, a los diferentes poderes, a los niveles de gobierno, a la política exterior, etc. será una cuestión de prudencia y conveniencia a largo plazo para el sistema y para evitar las relaciones de dominación. Sin dogmatismos, con inteligencia, porque lo sustantivo es la libertad y la convivencia en paz dentro de un entorno en el que siempre existirán tensiones y necesidades, metidos también en una carrera entre estados de la que no cabe aislarse.

¿Y siendo de izquierdas como soy del PSOE? Pues por su larga historia dentro de este país defendiendo sistemas de libertad y convivencia, luchando contra la dominación –de ahí su primer sindicalismo a finales del XIX o su estado del bienestar a finales del XX- y por el presidente que ha dado ahora:

De toda la entrevista me quedo con esto a partir de 4:50

Que seas libre, autónomo, independiente. Que le puedas decir NO a la persona con más poder o económico, o mediático o religioso, o sindical de un país.

Al final la democracia es una arquitectura de convivencia donde las formas son sustanciales.

Al final la democracia es un engranaje de convivencias.

No me extraña que Pettit hable tan bien de él.

Idea(les) y Leyes

October 21st, 2007 § 1

Viniendo de la lectura de Pettit en Prietistas:

Huelga decir que las leyes sólo hacen eso mientras respeten los intereses y las ideas comunes del pueblo y se atengan a la imagen de un derecho ideal: mientras no se conviertan en los instrumentos de la voluntad arbitraria de un individuo o grupo. Cuando las leyes se convierten en los instrumentos de esa voluntad, entonces, de acuerdo con la tradición, nos las vemos con un régimen -el régimen despótico del monarca absoluto, pongamos por caso- en el que los ciudadanos se convierten en esclavos y se ven enteramente privados de su libertad. (P.59)

Las leyes crean libertad mientras no introduzcan situaciones de dominación, a partir de una división de poderes que ejerzan un mutuo control, y mientras sean el producto de generalizaciones que de algún modo encaucen los posibles intereses personales en un contexto global de convivencia y orden justos… La política y las leyes son en cierta medida un arte de inventar un orden de convivencia que sepa abrir espacios por donde conseguir los propios intereses y por donde desarrollar el propio ideal de vida. La ausencia de política y leyes es dejar a ciegas los intereses ya creados, dejando que choquen unos con otros.

Por tanto hay una parte creativa en las leyes que no responde al ideal negativo de la libertad, sino que es constructivo. Y esto está dentro del republicanismo. Los políticos y legisladores analizan esa naturaleza humana, el sistema que han heredado, los intereses personales ya creados en él, y proponen ajustes del sistema o un nuevo sistema, para que exista una mayor coherencia y justica entre el componente humano, los recursos, el imaginario, la cultura, la moral, las empresas, las instituciones, etc. El ideal republicano, por mucho que quiera, no puede escapar a una interferencia que va más allá de los intereses y el control de los afectados, toda política tiene un horizonte creativo que va más allá. Pero esto no significa que la idea republicana quede invalidada, simplemente que la idea de control hay que ampliarla, no a la acción de crear una nueva sociedad –algo a lo que no podemos escapar, porque si la historia cambia, el sistema cambia, y la sociedad igual; si hasta la naturaleza cambia con nuestras acciones y legislaciones- sino a la forma de gestionar ese cambio necesario.

-Una parte fundamental de la filosofía política debería estudiar cuales son los valores y la forma que se implementan estos en la creación de normas y planes-

El liberal que tanto defiende la falta de interferencia y la libertad negativa, o bien es consciente lo expuesto y es un hipócrita, o su visión desconoce una de las partes más importantes de la política que es la creación y el cambio social. El liberal cuando gobierna, por ejemplo tiene que crear mercados, imponer nuevos tipos de regularizaciones –aunque sea para beneficiar a los más poderosos- invertir en nuevas infraestructuras, recaudar impuestos para mantener las instituciones donde permanece parte de su poder, etc. El liberal provoca con esto un reajuste de todos los intereses con sus propias ideas ¡el liberal interviene cuando gobierna!–no es el valedor de un reajuste ciego de los intereses de todos como les gusta decir con su sociología de ciegos autorregulados- el liberal en absoluta respeta la libertad como no interferencia tan pura que tanto propugnan.

Además, sin interferencia tendríamos un negro panorama. La ausencia de ley no implica el vacío de autoridad y con ello la libertad plena, sino que conlleva el dominio del más fuerte. Donde no hay derecho, se impone la violencia. Porque donde no hay derecho las relaciones humanas se rigen por simpatía o antipatía, por intereses de grupo y personales, y en momentos de conflicto, si no hay reglas, la empatía y el diálogo nada pueden hacer frente a la violencia. Sólo el derecho, enlazado a las instituciones y el estado, puede poner las razones y el diálogo por encima de la violencia.

La dicotomía no es por tanto entre derecho y libertad sino entre derecho y dominio.

Desde aquí podemos entender que la defensa que el neoliberalismo hace de la ausencia de legislación, el espíritu que hay detrás del quien te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí, es una defensa implícita del más fuerte. Por ejemplo una multinacional a punto de hacerse con el control de un mercado no tendrá como plato de buen gusto la intromisión legislativa sobre la libre competencia. Y quede claro que legislar no es hacer un programa al estilo soviético. No es lo mismo un tribunal sobre libre competencia, por seguir con el ejemplo, que un funcionario y alto cargo del Partido, planificando la economía entera.

Escribo en: El Giro de Torrejón

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