Buscando entre los viejos diccionarios, he encontrado una descripción de neutralidad política perteneciente a los trolls de la Edad de Hierro, dicen que el autor fue un elfo metido a antropólogo, reza así:
Entre estos seres, la neutralidad política es aquel deseo primario y si se tiene suficiente poder la imposición, de que los contrarios no hablen y los propios lo hagan sin parar, a pesar de sus notables deficiencias lingüísticas y conceptuales, por no decir sociales. Suele venir acompañada de cierto toque lastimero o victimista.
Esta es la neutralidad a la que se acerca el PP. Rajoy aparentemente nunca se mete en asuntos internos de las comunidades autónomas. Pero ahí está, maniobrando en Asturias con cierto éxito y en Valencia con menos. Por no decir esa lección magistral de fontanería que le dio a Aguirre cuando esta se pensaba imparable. Esa es la neutralidad del Rajoy. Esa es la neutralidad, que no es más que un velo sobre la actividad real, que no quiero para el partido que pertenezco.
Y afortunadamente así rezan nuestros reglamentos sobre primarias:
Sin perjuicio de que los candidatos dispongan de igualdad de condiciones en la utilización de los medios personales y materiales del Partido puestos a disposición del proceso de primarias, cualquier militante así como cualquier cargo orgánico tiene el derecho de manifestar con libertad sus opiniones sobre
los candidatos y sus opciones, dado que este ejercicio de la libertad de expresión de sus ideas no supone una merma en las garantías del desarrollo de las actividades de información interna, ni en el ejercicio al derecho del voto individual y secreto de los electores.
Vamos, que es el propio partido el que anima a Zapatero, a cualquier cargo de su ejecutiva, a los secretarios generales del PSM, a su ejecutiva, diputados, concejales, militantes y a quien sea a tomar partido. El límite que existe es el del debido respeto que nos debemos unos y otros como militantes y la no obstrucción de las actividades de información interna y voto.
A mí me encanta saber donde está Zapatero -pocas personas en el PSOE me pueden guiar como él- Tomás Gómez, Trinidad Jiménez, Pepe Blanco, Simancas, mi secretaria general y sus pares en Madrid, mis compañeros de federación o los de mi agrupación. Porque muchos de ellos no son solo cargos para mí, sino referentes de ideas y acción política. Y me gustará ver el debate público, porque toda esa información nunca me llegará por cauces internos dentro de la organización, por la sencilla razón de que los mecanismos de información son unidimensionales, muy lentos y verticales frente a la información del debate y sobre todo el posicionamiento, que es multidimensional, mediático, extremadamente rápido y dejado para el último momento, eliminando cualquier capacidad de reflexión. Es decir, la información necesaria desborda los canales que existen.
Además, apunten que lo bueno de las primarias, y no sólo el hecho de poder elegir entre dos personas, es que suponen una ruptura del velo que todo lo tapa en los partidos políticos, que nada tiene que ver con lo que intenta mimetizarse de forma tramposa, a saber, el trabajo silencioso y leal del que está comprometido con sus siglas. Las primarias, como los cambios de mandatos, en el peor de los casos sirven para dar luz a relaciones y estructuras que no se muestran a todos, y en el mejor para alcanzar acuerdos allí donde parecían existir relaciones imposibles, bajo una nueva bandera que no es la de unos y otros.
Por ello, quizás para muchos lo de Lissavetzky, su apoyo a Trini delante de Tomás, fuese algo desleal. Pero, creo, que eso es algo que Tomás Gómez y el resto de la organización lo agradecerá, porque es mejor que te dejen las cosas claras, a que te induzcan una falsa impresión hasta el momento de votar, como sucede en las famosas batallitas documentadas -en nuestras mejores biografías- de congresos de delegados.
Además, si en un partido se debate fundamentalmente sobre ideas, cuantas más mejor y cuantas más personas participen, más rico. Y quién piense que una palabra de la jerarquía es una imposición, ya sabe lo que tiene que hacer, que en el próximo congreso político lleve propuestas de democratización y apertura de la vida interna. Y si lo piensan siendo un cargo orgánico que se pongan a construir otro tipo de partido desde abajo. Que por cierto, esa fue la razón por la que apoye como militante a Tomás Gómez, para que reformase el PSM, haciendo de ella una organización más moderna, movilizada y plural.
PS: Mensaje desde el móvil… que mareo.
PS2: Ya no puedo escribir más, otro día tomo partido y lo argumento. Porque aunque me gusten las cosas públicas, creo que lo principal es dar razones y debatir. Sobre todo, no hacer de esto una guerra de eslóganes. Aunque quién haya visto Julio César, sabrá donde estoy.
Parece ser que se ha vetado a los gays de Israel, arguyendo que no han condenado el ataque a la flotilla por un lado y excusándose por otro, en el peligro que representaría -no lo dicen a las claras- un atentado terrorista.
Como con todas las decisiones absurdas hay una mezcla de todo sin orden ni concierto. Por una lado la idea de que para participar hay que condenar, aplicada en España a Batasuna. Ya ven, muy apropiado que cojan los organizadores de una fiesta reivindicativa la ley de partidos pensada para luchar contra el terrorismo.
Por otro, el aceptar cierto miedo implícito ante la amenaza terrorista por razones de religión, en este caso con el Islam. Dejamos atrás la libertad de expresión por lo políticamente correcto -por miedo y no porque nos lo creamos, porque al contrario, aumentan nuestros prejuicios- y nos parecen poco convenientes las viñetas o los libros críticos, o las opiniones sobre temas como el burka o el velo, por no buscarnos líos -y no porque tengamos un discurso armado y coherente, al menos los progresistas- Y de ese miedo al Islam, pasamos a Gaza y a la falsa causa que hace el terrorismo islamista alrededor de su infierno. Los terroristas unifican cualquier causa que tenga que ver con el Islam y Oriente, y nosotros, para no pensar demasiado hacemos lo mismo. Pero bueno, eso que lo haga una clase acomodada y asustadiza vale. Pero ¿Qué lo hagan los gays más reivindicativos? ¿Los que saben que más vale no estar callándose siempre y vivir siempre complacientes con el miedo? Sólo lo podría entender si esa fiesta se ha convertido en el capricho de cierta clase acomodada Pero, y ¿Si ahora amenazan los terroristas la fiesta del Orgullo Gay tendría el Ayuntamiento de Madrid que prohibirla? Que excusa más perfecta tendrían los hipócritas.
No lo entiendo. Pero bueno. Ellos sabrán. Pero lo que no entenderé es que el PSOE participe. Que nos dediquemos a propagar la Alianza de Civilizaciones, buscando con ella más los puntos de unión que los de separación a pesar de los riesgos. Que eso implique que se trabaje junto a países como Turquía o que se prefiera una vía más moderada -por efectiva- de la transición hacia la Cuba democrática. O que no rechacemos tener todas las vías diplomáticas en conflictos que tienen una solución casi imposible por el camino del pleno derecho, la democracia, etc. Hace imposible este purismo y menos con un país como Israel. Tendríamos que cortar cualquier relación de Marruecos a la luz del Sáhara, con Rusia viendo Chechenia, con EEUU sabiendo que siguen en Irak y un largo etc. de países sin democracia constitucional amplia. Y no sólo con sus gobiernos, sino con sus activistas más progresistas, si es que no pasan el examen de condena explícita a su gobierno. O peor, deberíamos romper con todos los ciudadanos, especialmente con sus activistas gays, que no condenan a sus gobiernos por no darles unos derechos como los que se tienen en España. O romper con las ONGs locales asentadas en países con dictaduras, si es que no escriben notas de prensa contra sus gobiernos. Es absurdo.
Me gustaría que alguien relevante del PSOE saliese y pidiese un arreglo. Ya he visto algún blog y me gusta. Pero para algo están los dirigentes. ¡Incluso! para las situaciones espinosas.
No sé, con el tema de Israel y Palestina desde hace tiempo que intento debatir lo menos posible. No me gustaría estar en el pellejo de los habitantes de Palestina, debe ser realmente duro. Pero no me gusta el debate público que hay en España en torno al asunto. En los medios más normales, está prohibido intentar ponerse por un momento en la perspectiva de Israel, ningún argumento vale, ni para comprenderlos, todo es propaganda militar de los judíos. Por el contrario, en los medios de derechas, o se callan estratégicamente, o le dan un cheque en blanco, que ya justificarán cualquier acción, no porque les tengan simpatía, sino porque pelean contra su enemigo del choque de civilizaciones, los árabes.
Y con un debate donde los argumentos -sobre algo tan lejano y sólo conocido por la tele- son lo secundario, y lo primero son las rotundas condenas, pues nos pasa lo que nos pasa con el Orgullo Gay, que ni se piensa al actuar. Espero que el PSOE reflexione un poco y se pronuncie.
Estos días se escuchan muchas valoraciones sobre el supuesto giro ideológico de Zapatero. Que sí Zapatero a matado a ZP, que si Zapatero ahora se hace amigo de Boyer y se ha rendido ante los mercados. Dicen que ha pasado del cuidado republicano a la ortodoxia liberal.
Tenemos una derecha tan tan tan hábil que incapaz de amortizar algo de estas decisiones, se lanza a intentar sacar réditos de los perjudicados por las últimas decisiones. Haciendo algo bastante típico en nuestro panorama político, que consiste en lanzar declaraciones oportunistas según lo que pase ese día con tal de tener un titular. Bueno, ninguna novedad.
Pero también tenemos cierta izquierda puritana que sigue la misma consigna, repitiendo aquello de que la izquierda gobernante se ha rendido al mercado. Lo que queda muy bien como frase para titular, como dibujo simple poco representativo pero comprensible, y como mentira de la que alimentarse.
Esta acusación es falsa, porque primero, el intentar reducir el déficit es precisamente minimizar nuestra dependencia de los agentes que compran nuestra deuda, es decir del mercado -sí, más estable que la bolsa, pero mercado igualmente- Porque si no lo hiciésemos y si comprometiésemos nuestra recuperación a un déficit elevado sí que estaríamos apostando por una operación altamente especulativa. Cuando dicen, no os olvidéis de Keynes, seguir invirtiendo en lo público en base al déficit, están suponiendo -especulando- que las inversiones que hagamos van a activar nuestro mercado interno con el que tendremos luego que pagar, pero ¿Podemos arriesgarnos? ¿Cuando la UE tiene que poner un fondo altísimo -y quizás insuficiente- de respaldo? ¿Sin saber que inversiones serán las beneficiosas en el futuro? ¿Sin saber cual es el recorrido de la crisis? ¿Eso no es especular con un capital que no nos pertenece?
Además las malas consecuencias de un endeudamiento excesivo son múltiples. Desde que la caída constante del euro hasta su posible desaparición. Aumentando mientras tanto la incertidumbre que reina. Cada punto de déficit “mal invertido” se puede convertir en más déficit, haciendo más inviable proyectos que en un principio deberían ser sostenibles por el estado mismo -a partir de su producción y sus impuestos- Aumentando con ello la inestabilidad interna de cada país, derivando sus temblores a las empresas privadas, sus créditos y sus instituciones, y poniendo a Europa en una inferioridad competitiva con respecto al mundo entero.
En una situación así, reclamar el déficit para seguir haciendo la misma inversión pública que se ha hecho hasta ahora, es reclamar que la financie un mercado inestable, inmerso en partidas rápidas donde los jugadores se están volviendo a reconocer y donde nada es lo que antes parecía. Decir que se tiene que mantener el nivel de déficit sí es afirmar nuestra mayor dependencia al mercado. Aumentar el déficit es la apuesta de un jugador compulsivo.
En un momento así, saber cuanta tiene que ser la inversión para crecer y cuanto tiene que haber de reducción de gastos, no va a ser un hecho de izquierdas o derechas, sino de política de estado y sobre todo de prudencia ante un monstruo al que no le hemos visto todas las cabezas. Otra cosa será la estrategia a largo plazo con los ajustes que se hagan ahora, que sí será sobre la redistribución. El como se tratarán las oportunidades y los derechos de una ciudadanía bajo estos reajustes, algo que ahora es difícil de ver desde dentro del huracán, porque el horizonte no está claro.
PS: Si el horizonte no se ve hay que tirar de claridad de conceptos.
Creo que es razonable repartir el sacrificio. Sí, es dura una bajada de sueldo, pero peor es el riesgo constante de paro. Y el presente de los trabajadores no debería estar basado en una decisión inicial, si es que se puede tomar, de ir por lo público o lo privado. Si no también por los resultados generales del sistema. Si la posibilidad de paro para una gran parte de los trabajadores es enorme, las rebajas de los sueldos de los funcionarios no deberían ser un tabú.
SIN EXCUSAS
Claro, se puede pensar, por qué tienen que recortarles a los funcionarios y no a los ricos, especuladores o defraudadores. Algo con lo que yo estaría de acuerdo, pero en otro momento. Porque salir con una medida así me sonaría a huida ciega hacia delante. Con sus problemas.
Perseguir a los ricos desde una tribuna parlamentaria y como medida urgente de la presidencia del gobierno -y no como una reforma impositiva general y justa a largo plazo-, sonaría a caza de brujas populista, e ineficaz. A ocultar un problema sistémico es una parte. Y ahuyentaría aun más la inversión externa e interna. Por no decir que sería una excusa de la que no podríamos vivir mucho tiempo.
Perseguir la especulación, la economía sumergida y el fraude general sería, por sí sola, anunciada como el objetivo principal del decreto, o como una parte importante de la solución, otra medida que empeoraría el panorama económico. Sí, dicen, este dinero sucio representa un porcentaje de la economía general, incluso tanto como el necesario para recortar el déficit. Pero, es que ese dinero no se recupera por decreto. Primero habría que tener la claridad de que una vez convertido en limpio tendrá el mismo volumen y segundo, habría que tener la seguridad de que esa persecución, captura, juicio y aplicación, fuese a tener un efecto inmediato. Sería todo un invento, la justicia financiera inmediata. Única el mundo. Por el contrario, me temo que esta deseable reforma, implicaría tiempo, mucho más del que tenemos, que además, parte del dinero defraudado se perdería en el camino de su limpieza, porque parte de él cruzaría la frontera a golpe de “Intro”, y que al final no serviría para resolver el problema.
Si bien, tener un sistema impositivo justo y una economía sana y transparente, son objetivos fundamentales, no son soluciones que salven el sistema. Si estas medidas son necesarias es por su carácter justo. Y sus beneficios serán un añadido maravilloso si se consigue. Pero no son la medicina del juego del que no podemos bajarnos -al menos yo no sé como- Así, sabemos y aceptamos que el sistema que tenemos es capitalista y que se mueve dentro de un flujo temporal y un contexto que pide medidas ya. Cosa que asumen hasta los sindicatos, recordando que recortar el sueldo frena el consumo y aminorar las inversiones públicas atenta contra la productividad.. Porque acuden al consumo y a la producción, no a la dignidad del trabajador, no al discurso obrerista, comunista o alternativo.
Y claro, si aceptamos que estamos en un sistema capitalista -con mayor o menor ambición de ir reformándolo- sabemos que este rompecabezas va por partes y se interrelaciona por todos los sitios. Bajar el sueldo a los funcionarios, frenará su consumo, pero no bajarlo implicaría subir los impuestos, tanto para pagar esa parte que ahora desaparece como para ese depósito de más que ahora tiene el estado para moverlo. Subir los impuestos implicaría que la otra parte de los trabajadores se sometiesen aun más al riesgo del paro, la injusticia laboral, la explotación, etc. Con lo cual el consumo se ralentizaría más si cabe. Por no decir que la capacidad de inversión pública se vería más mermada.
NO ES BUSCAR CHIVOS EXPIATORIOS, PERO SI EL MOMENTO
No entiendo estas medidas como una venganza ahora que se puede contra esa figura del funcionario vago, que trabaja poco y le da igual la crisis o el destino de la nación. No creo en esa figura, me pasé dos años en TI de una universidad pública, y sé que hay gente competente en lo público como hay gente muy vaga, quizás con una diferente distribución y adaptación con respecto al panorama privado, pero no de una forma categóricamente diferente. Por no decir que prefiero a un médico o un profesor de la pública a uno de un cuchitril madrileño de la privada.
No, no es una venganza, es distribuir la carga. Quizás, ahora con el tiempo justo, sea el único momento que se puede hacer algo así, contra un gremio donde si está implantado el sindicalismo, el sentido de pertenencia a cierta clase, y donde la movilización es más favorable o menos peligrosa que en cualquier otro trabajo.
Antes, sin los golpes de las últimas semanas, quizás no se hubiera podido hacer. Hay que cuidar tanto la estabilidad económica como la social o política. Porque son interdependientes. Por maquiavélico que les suene a los puritanos de los dos bandos. Pero ahora tocaba.
SINDICALISMO DE CLASE, NO DE CLASE OBRERA, SINO BUROCRÁTICA
Recordemos que el funcionario también creció, aunque sea al menos en número de plazas, durante la prosperidad económica. Qué el no es un examen y una casta, sino otra parte más del sistema que formamos todos. Y que por tanto no puede vivir aislado de la coyuntura. Perdón, recordémoslo frente al sindicalismo, porque yo creo que la mayoría de los funcionarios si tienen conciencia de pertener a algo mayor que lo está pasando francamente mal. Porque, su familia esta fuera de la función pública y saben por lo que pasan y porque muchos de ellos sí que tienen conciencia no sólo de trabajadores de un gremio, sino de servidores públicos. Algo que no identifica, tengo la impresión, a los sindicatos que no han esperado lo más mínimo a anunciar huelgas.
Muchos sindicalistas han debido pensar: si no actuamos ahora perderemos cualquier tipo de prestigio. Por no decir, que que perderían su principal red estable de sostén, el empleado público. Pero es que ese prestigio guerrero, hace mucho tiempo que se perdió. Con un 20% de paro ya no vale llamar a la contestación. Con un estado de derecho que los subvenciona, ya no vale. Si adoptaron hace ya, la senda de la prudencia, no parece que ahora valgan cambios.
Primero porque al parado de la privada aumentará sus recelos sobre el sindicalismo, el trabajador no funcionario lo mirará con indiferencia y con cierto amargor si encima tiene que sufrir deterioros en sus servicios, que a veces son tan básicos como poder dejar al hijo en el cole para poder ir a trabajar o ir al médico. Y será una gota más en su distancia sobre un sindicalismo que no entiende porque no habla el mismo idioma que él.
¿Y el trabajador público? Bueno, el funcionario sabe perfectamente como se mueven las redes sindicales en su institución. Si bien, es consciente de que sin ellos se estaría peor, también lo es de que no les mueve ni el idealismo ni la retórica que utilizan. Con una brecha incluso más general que la que tienen los partidos de izquierda entre discurso y acción. El trabajador público seguirá viendo el sindicalismo con cinismo y eso sólo rendudará en una cosa, en que este sindicalismo nunca tendrá su apoyo para reformas mucho más importantes, profundas y arriesgadas dentro del sistema, en aras de algo más justo y menos salvaje. De él espera beneficios proporcionales como espera el inversor de bolsa. No una causa justa en el trabajo o la economía.
EL DILEMA DE LA IZQUIERDA LIBERAL Y LA IZQUIERDA DE CLASE
El sindicalismo y la izquierda, tienen ahora un dilema. Si optan por reutilizar una retórica vieja en una reacción obvia pero suicida. Seguiremos siendo clandestinos, nuestro lugar son las barricadas y lo nuestro es puro sacrificio. Lucharemos contra el gobierno. O si mantienen unos valores originales adaptados a un nuevo panorama: la izquierda como gobierno, el sindicalismo como ente protegido, cuidado, e impulsado por el propio sistema.
El sindicalismo tiene una opción de oro. En la reforma laboral pueden implantar el sindicalismo en todos los ámbitos laborales, como compensación a estos recortes o los que se ven venir en el mercado del trabajo. Puede implantarse como una red difusa entre todo tipo de empleados, que sirva de malla entre el sistema, la empresa, la economía y el trabajador. Puede ser parte de la transparencia y de la denuncia del sistema desde dentro. Pero dudo que la aproveche. Como la izquierda en horas bajas, me temo que tiene más de red clientelar que de ideales. Especialmente en lo público, donde el sindicalista no debe ser un tipo arrojado, sino un buen RRPP. Ójala me equivoque. Ójala el resto del sindicalismo, más arriesgado, les pida un esfuerzo para crecer por otro lado. Ójala.
PS: Para que el sindicalismo se propagase necesitaría un sentido más estratégico de sí mismo. Más global, y no de reinos de taifas, o honorables tribus guerreras con sus propios líderes o intereses. Deberían mirar porque la Iglesia sí se propaga y su alcance no se perdió en los primeras décadas de su explendor. La Iglesia, que nunca le haría una manifestación a la derecha, pero que estaría atenta a que se fuesen cumpliendo ciertas cosas nacidas de los ideales compartidos. Cosas que sólo serían viables con un gobierno afín que ella ayuda a levantar. En fin, Mucho pedir, ellos al menos tienen fe en sus ideales. Aunque se engañen.
Hoy nos recordaba Zapatero, en el acto de Nuevas Energías, la trampa moral que lanza la derecha cuando dice que las ayudas -al paro- producen vagos. Cuando la mayor parte de los parados son personas que saben que la vida no es fácil ni nadie regala nada. Que lo que se tiene es a base de esfuerzo.
Tanto es así, que la mayoría de los parados hasta ahora trabajaban. Muchos llevarán haciéndolo una vida entera. Y si ahora no lo hacen es porque el sistema les ha cerrado muchas puertas y no porque hayan pensado que si viene la crisis es mejor tomarse un año sabático.
Este mito de la derecha es excesivamente tonto y ellos lo saben. No tiene sentido que por un lado digan que se preocupan por los parados en una crítica durísima al gobierno, que acusa de dejar tirados a los españoles, para luego calificarlos de vagos, si pasados 15 minutos no han encontrado otro empleo. Pero aún siendo descabellado es eficaz y rentable.
Este mensaje llega a un grupo de gente mucho mayor que los parados -los que parece que no les preocupan demasiado- Su objetivo es el resto de los asalariados, que son muchos más votos. Introduciéndoles la idea de que cualquier subida de impuestos que les afecte, o la incertidumbre laboral en la que viven, está causada porque los socialistas han decidido subvencionar a los que no trabajan tan duro como ellos. Idea que cala y mucho cuando uno no tiene a personas cercanas en paro o simplemente le produce mucho cansancio pensar, cuando tienen una buena y simple idea reaccionaria a mano que le sirva para criticar cualquier cosa que perjudique su nivel de vida.
Si pensaran se darían cuenta que el paro no produce diletantes. Al contrario, suele ser la riqueza la que hidrata en exceso los cerebros hasta hacerlos un charco. Y ahí muchos ejemplos. Pensemos en los indigentes ¿Cuántos de ellos tienen ideas innovadoras, montan sus empresas y remontan hasta llegar a lo más alto? La ausencia de paro o del cuidado del estado, debería crear en algún porcentaje significativo una legión de hombres hechos a sí mismos. Un porcentaje mayor que la de los parados subvencionados que terminan encontrando empleo. Pero me temo que hay más parados que retoman su vida que vagabundos cumpliendo el sueño americano.
Y también tiene consecuencias esta teoría. Si el dinero que uno no gana tuviese esos efectos perversos, el estado neoliberal, debería tener entre sus primeras medidas legales, la retirada de la tutela de los hijos a todas las familias excesivamente adineradas, por las perversas consecuencias de una vida desahogada. Además, deberían obligar a que cualquier familia expulsase de su hogar a sus hijos a los 18, sin ningún tipo de ayuda ni respaldo. Y sobre todo tendrían la obligación de eliminar las herencias. Todo con tal de construir una gran nación sin vagos.
PS: Igual que es difícil sacar a un indigente de su estilo de vida, porque muchas cosas se han roto a su alrededor, es tremendamente difícil que un país prospere de forma sana si tiene una gran masa de parados viviendo en la exclusión social. Es más fácil que cualquiera de ellos retome una vida digna de trabajo si se le ayuda mientras lo busca.
* ¿Primarias? ¿Primarias para los militantes de los partidos? ¿Para los militantes de la izquierda? ¿Para todos los partidos? ¿Para todos los ciudadanos?
* ¿Madrid? ¿Por qué Madrid sólo?
Lo de primarias para Madrid me recuerda en parte al PP neo-liberal libegal, defendiendo la LIBERTAD. Libertad para cuando interesa, casi anarquismo, y para cuando no, conservadurismo de sacristía. Libertad que puede confundir al que sí ama la libertad de verdad -y yo creo que Wyoming o mucho de los que están a favor de esta propuesta la quieren sinceramente-
Yo me creo y defiende las primarias abiertas a toda la ciudadanía. Pero no me lo creo como trampa, sino como proyecto político. Unas primarias que no tienen que ser una ocurrencia populista ni una rabieta del que quiere otra partida de cartas, sino una propuesta insertada dentro de un diseño casi constitucional de ciudadanía activa. Será porque me gusta Tocqueville.
Las primarias tienen varios sentidos. El primero y fundamental y conseguir candidatos de amplios consensos más allá de la postura ideológica del partido al que pertenecen. Porque cualquier ciudadano puede participar en el proceso de su elección. Las primarias son una arquitectura para producir candidatos moderados, que seleccionan en su discurso aspectos conciliables de todo el espectro político. Por eso Obama era un patriota y un reformista al mismo tiempo. Es decir, que si hay políticos o ciudadanos que defienden las primarias, es casi necesario que no sean los mismos que defienden la vuelta a las esencias del pasado puro del partido que nunca existió. A esos auténticos de la ideología. Las primarias son cosas para heterodoxos.
Las primarias tienen que conseguir un equilibrio entre los aparatos y los candidatos. Pero no el equilibrio del que se reparte una tarta o un botín. Es el equilibrio que crea sinergias. Que fuerza que la gente, aunque posicionada a diferentes orillas, tenga que llegar a acuerdos porque las elecciones obligan a ello. Porque un candidato para llegar a la ciudadanía necesita un aparato para su campaña, y eso se consigue o a golpe de talón, o con partido que sepa encauzar la competición. Los caucus americanos no son como las votaciones frikis en facebook, ni las encuestas en programas de tertulianos. Tienen su lógica y sus objetivos.
Quien proponga primarias debería tener pensado quien se puede presentar, cómo, en que tiempos y como será el debate, por ejemplo, quien tenga un 20% de los apoyos de una agrupación o federación, quien demuestre que tiene 5000 firmas de voluntarios para presentarse en una federación -para una comunidad-, si se necesitan hacer dos o tres revistas con todas las propuestas e ideas, el papel de los medios de comunicación, espacios de reunión, las normas del debate, competir en igualdad de condiciones, etc. Yo que sé. Mil medidas - discutibles, experimentales y mejorables- para llegar a este equilibrio.
Todo con el sentido de evitar que un candidato mal elegido de la espalda a su partido, a su programa o elija arbitrariamente a sus colaboradores, etc.
Además las primarias, como las elecciones democráticas, deberían estar legalmente establecidas -no digo que un partido no pueda dar ejemplo previamente- Estas no tienen que ser para tal o cual zona porque ahora nos parezca bien. No. Las primarias deben ser una forma de avanzar en democracia, todos, no una estrategia aparentemente hecha para ganar Madrid, o más bien, internamente lanzada o apoyada para ganar el PSM por dentro.
Este proyecto de avance en democracia debería ser lo suficientemente potente como para ser una propuesta que pase por diferentes estadios y vaya ganando apoyos. Desde dar ejemplo en una agrupación, a ser una proposición ganadora en un congreso -democracia interna, que existe- regional, en otro federal y finalmente en una propuesta legal en todos los niveles de gobierno: municipales, de comunidad, de nación. ¿Estamos defendiendo esto con lo de primarias en Madrid?
Pero esta conexión entre partidos y ciudadanía necesita mucho más que unas primarias. Sin más es simplemente populismo. Necesita a la par una reforma de los partidos políticos, que no sean un fractal de arriba a abajo. Una agrupación no tiene porque tener el mismo sistema de secretarías, ni siquiera tener las propias secretarías, que sí tiene una federación o el partido en su cúspide. En las -buenas- empresas hace tiempo que se rompió con las estructuras piramidales. Sigue habiendo unidad de mando, pero el trabajo es mucho más difuso y temporal, se adapta a las necesidades e imprevistos con muchísima más velocidad y permite -casi exige- la iniciativa del que quiere innovar de una forma razonable. Y sobre todo no permite el anquilosamiento de nadie en ningún puesto, al revés, quien permanece mucho tiempo en un sitio se vuelve sospechoso.
Esta estructura más difusa -un diseño más complejo- tiene que estar hecha para incorporar a la ciudadanía al debate político Todo lo contrario a hacerse fotos para el facebook, o a impulsar una endogamia entre los militantes políticos en las redes sociales. Incorporación que se convertirá casi en una necesidad -circular- para poder realizar primarias. Imposibles sin voluntarios más allá de los militantes de toda la vida –a los que por otro lado creo que se les revalorizaría más allá del sentimentalismo, porque años de primarias se convertirán en años de experiencia y de un conocimiento de la democracia y de cómo llegar a la ciudadanía; ahora muchos tienen experiencia de luchar por la democracia, cosa que no tendremos dentro de 30 años los que hemos vivido siempre en ella; tendremos que tener otro plus, digo yo-
Y estas son unas reflexiones rápidas. Este en un debate fundamental, que necesita mucha argumentación y que no se arregla con una medida que pueda cerrar por un largo tiempo, si se aplica de forma nefasta, la oportunidad de hacer de las primarias una tradición.
Las primarias no son un asunto de si Tomás Gómez sí o no. De si David Lucas sí o no. De lo que me interese a mí para mejorar el PSOE de Torrejón o para posicionarme dentro de él. No. Es el camino para arreglar eso que Vallespín llama la fatiga democrática, y que tarde o temprano dará muchos votos a partidos sin democracia interna ni propuestas más allá del populismo, como UPYD, simplemente porque son algo distinto y la gente se cansa de elegir siempre lo mismo. Innovar o morir.
No me importa leer un periódico o un libro que difiera sustancialmente de mis ideas. Es más, veo inútil y aburrido leer un periódico o un libro que coincida con lo que ya pienso.
Lo que no aguanto, al menos demasiado tiempo -a no ser que me ponga el disfraz de antropólogo con escafandra- es acercarme a un texto escrito con una voluntad claramente opuesta a la objetividad de las cosas que lo escrito parece apuntar. Que coja los datos como el que coje frutas para hacerse una macedonia que se ajuste a su paladar.
Nunca he aguantado demasiado las truculentas aventuras del ácido bórico y la orquesta mondragón. Como tampoco al ex-grapo dando lecciones de historia, al ex-comunista despertándonos a todos con las alegrías del liberalismo aguirrista, al protestante nocturno dando lecciones de coherencia bíblica en la radio católica, o a algún señorito andaluz o eterna joven promesa literaria -a la par que creacionista- en el diario monárquico. Pero aún así tampoco he despreciado todo lo que hay alrededor de esos medios ni los temas tratados. Al final siempre se podría rastrear algo de los datos y razones que mueven nuestro país y nos conviene saber. Pero siempre con la sospecha de que todo estaba guiado por una línea de opinión que cuanto menos seleccionaba de forma excesivamente partidista los artículos y los hechos -incluso con más fuerza que la actualidad como cadena de acontecimientos incontrolables-
De la misma forma que nunca aguantaré a esos supuestos políticos que para defender sus ideas, cogen los datos por los pelos para atacar a su contrario y no para defender su postura. Creyéndose que la audiencia es tan tonta como ellos.
Pues estos días con El País tengo una sensación parecida, de levedad del aguante. Si antes podía aceptar las críticas y muchas veces me parecían correctas, ahora la batalla desatada por retransmitir el fútbol hace que cada una de sus páginas sea sospechosa. En cada ataque que hacen al supuesto monopolio político de Zapatero sólo veo la inconsciente reclamación del monopolio de la televisión de pago.
Seguiré comprando y leyendo El País como el mejor medio para estar informado de lo que pasa en España. Porque El País es un periódico muy bien hecho. Pero con mayor sospecha sobre su objetividad, sin dejar de pensar que cada hecho relatado también puede ser una herramienta de su discurso antizapatero-tdtdepago en su pelea agónica por el monopolio cultural.
PS: Cuando hablo de El País, nunca me referiré a su revista dominical. Me da un poco de alergia.
PS2: El artículo de Ibarra en El País es buenísimo. Si en los partidos democráticos, como es el PSOE, hay monopolios, será porque la gente se calla esperando algo, no porque se impida.
PS3: Las personas que llegan alto sin haber abierto la boca, supongo que serán terriblemente peligrosas. Porque esperarán de los demás la misma mansedumbre servicial que le fue tan bien en su camino a lo más alto. Supongo. Por eso no creo que sea deseable un partido donde nadie se atreve a defender una postura ya no contraria a la principal, sino al menos propia y matizada.
PS4: La tensión entre un medio y un partido progresista me gusta. Porque demuestra que pueden tener los mismos valores pero funciones diferentes. La guerra y la paz celestial no, porque demuestra que tienen la misma función y los mismos valores -el poder por el poder-
Hoy se ha muerto Natalio, el compañero que llevaba la Casa del Pueblo. Tampoco voy a añadir mucho más a lo que ha escrito Josevi en su blog, que lo ha dicho perfectamente. Pero si me gustaría recordarle por aquí, de escrito, donde lo habitual es que aparezcan más las ideas que las personas.
Ya lo ha dicho Josevi, eran habituales sus motes. Yo era el eslabón -no del eslabón perdido- sino la parte pequeña de la -de los- Cadenas. Y aunque a veces se enfurruñaba -y con razón- él, con su trabajo y su buen trato con sus bromas, ha sido una de las personas que más ha ayudado a que la agrupación ganase en socialistas, dándole futuro al partido. Natalio siempre estuvo ahí, sin prisas, esperando a que terminásemos nuestras reuniones de jóvenes y Natalio desde que estoy, ha sido de los compañeros que más atento ha estado de la caseta de las fiestas -lo que hace que la agrupación sobreviva- y de las campañas.
Conservo una imagen de cómo empecé, en ella está Natalio detrás de la barra, Pérez apoyado en la esquina y Ainhoa con sus papeles. Cada uno en lo suyo, haciendo que esto funcione a veces, o se mantenga el hilo del socialismo en otras, esperando tiempos mejores. Compañeros de los que siempre sumaban. Y sobre todo, dando la bienvenida a gente que pudiese seguir manteniendo esta gran empresa humana, con tantas generaciones vividas.
Bueno, Natalio, un buen tío, se fue. Pero, dejó su parte hecha, el sí que ha sido un buen eslabón para que los demás sigamos. Y eso es mucho.
PS: Dónde digo Natalio, digo Natalio, Gloria, el resto de la familia… el mérito era de todos ellos, y que sigan.
Ni medio vacio, ni medio lleno. Hasta arriba. En el mejor estado posible en el mejor de los mundos posibles.
Las elecciones europeas no son extrapolables al resto de las elecciones. Esta es una verdad que nunca puede olvidar, por su propio bien.
No importa que unas elecciones sean la mejor encuesta que uno pueda tener, donde no se miente, aunque leerlas exijan una concentración mayor que la de un pez globo.
Porque así, cualquier crítica será eliminada en el ámbito donde estén mis competencias. La culpa nunca fue mía. Es más, sin mí, hubiera ido incluso peor.
Además cualquier anomalía o número, pueden ser brotes verdes de tendencias a mi favor. De hecho, es irrefutable, que las elecciones que menos gasto de tinta producen, más una mayor cantidad de bocatas consumida por los interventores, producen una irrefrenable victoria posterior del partido propio. Independientemente de la derrota actual. Esta es una verdad que cualquier experto conoce. Tan verdadera como que el electorado de izquierdas es más abstencionista, que con una mayor movilización la izquierda gana -el mejor ejemplo sin duda alguna son las últimas elecciones en Madrid- y que la culpa siempre, siempre, es del ignorante electorado y nunca, nunca, de las propuestas o de quienes las proponen. En todo caso podrá ser porque no se ha explicado bien, porque no se ha comunicado. Pero el Core Business nunca es responsable de nada.
Modo serio: La idea de que la campaña vuelve a empezar inmediatamente después de unas elecciones, quizás verdadera, produce estragos gracias a todos aquellos -de cualquier partido- que creen que en campaña lo que toca es juntar un discurso mínimo de cosas a favor cogidas por los pelos y que en ningún momento van a estar sujetas a la crítica, porque lo que importa es que impacten hasta 10 veces en televisión, 6 en radio y 2 en prensa -según el manual dummy que se lea-
Una cosa es salir y demostrar fortaleza y otra tomar a la gente por idiota. Porque yo nunca querría ser el representante de unos votantes así.
PS: En mi mesa ganamos de 50. Mis vecinos son la leche!!
PS2: En Madrid y Valencia sigue habiendo mucho voto socialista. Pero no podemos pensar que vamos a ganar si no nos modernizamos. O peor, si pensamos que estamos en la línea correcta y lo único que nos hace falta es más esfuerzo repitiendo lo de siempre. Tenemos cosas que cambiar, para pasar de cientos de miles de votos –que dan una fuerza enorme para ganar más- a una victoria clara sobre el PP de Aguirre y Camps.
PS3: Con modernizarnos no me refiero a hacernos un book en el face - book. Qué no está mal. Sino a modernizar el Core Business, man.
Las herramientas sociales y económicas que nos ha brindado Europa no son pocas: Tratados, leyes, moneda única, libertad de circulación, fomento del comercio, intercambio cultural y del conocimiento especialmente a nivel de universidad, etc.
Utilizarlas en un sentido u otro dependerá de que tendencia política le imprimamos. Si utilizamos la libertad de comercio para jugar a la deslocalización con explotación o si utilizamos la libertad de comercio para favorecer la competitividad con un sueldo base común y unos derechos laborales comunes, será algo que se decida en el Parlamento Europeo. Y que habrá una tendencia, más fuerte o más leves, es algo completamente seguro, aunque miremos para otro sitio o no le demos importancia a estas elecciones. Por eso, si se prefiere por derechos dentro del libre comercio europeo, parece que es conveniente votar PSOE.
Competitividad con derechos laborales es un invento de la socialdemocracia europea. Entender las necesidad económicas de un estado y asumir que para hacer políticas de izquierdas hace falta financiación, es uno de los principios guía de esa socialdemocracia.
Incluso hace falta un nuevo paso en este mundo globalizado que no nos va a esperar. Hacen falta nuevas ideas para defender la igualdad de los europeos, y ahí estará el PSOE, una de las izquierdas que poco a poco va consolidándose en el panorama europeo. No me queda duda de que el PSOE estará en eso que el politólogo –gurú de Blair- llama nuevo igualitarismo, en su libro Europa en la Era global. Del que aquí transcribimos algunos principios:
Europa tiene que llegar a un equilibrio entre lo económico y lo social, y viendo las propuestas de jornadas de 65 horas de los conservadores, o las propuestas antisistema de otras izquierdas bienintencionadas, creo, que la mejor forma de alcanzarlo es a través de partidos europeístas como el PSOE.
PS: Copio dos comentarios que hice en el facebook sobre dos de los mejores europeístas del PSOE, Felipe González y el futuro europarlamentario Enrique Guerrero:
Felipe González
El más grande. El más pedagógico. El que más gana tiene de contar cosas políticas a la gente. Porque lo sigue viviendo. Todo un recital.
Tres ideas sencillamente contadas y penetrantes:
El mercado financiero internacional no puede ser un casino sin reglas. Allí donde se juega con el valor del dinero, tiene que haber acuerdos y límites previos para que las operaciones no terminen en monstruos incontrolables de 60 trillones de euros. No es razoble ni racional jugar sin reglas.
Las políticas sociales necesitan financiación. En Europa no podemos ser de izquierdas sin tener dinero para aplicar nuestras ideas. Necesitamos se competitivos, productivos, ser importantes para negociar internacionalmente y hacerlo en conjunto.
Europa y la energía. La energía verde y la defensa conjunta frente a los productores de petróleo y gas. Ese el debate de las europeas.
Enrique Guerrero, candidato madrileño al Parlamento Europeo. La estrella del mitin. Es alguien no muy conocido por la opinión pública, pero todo lo que tiene de desconocido lo tiene de brillante.
Profesor de ciencias políticas y asesor de Moncloa durante varias legislaturas.
Él y Felipe González son las únicas personas a las que he escuchado en esta campaña hablar largo y tendido sobre Europa en la campaña de las europeas. Hablar con entusiasmo y con mucho conocimiento. La única forma de enganchar. Y no con eslóganes.
Y esto fue un placer el viernes en Torrejón.
Guerrero nos recordó como la tarea de Europa es igualar por arriba. Como la entrada en Europa de nuevos mercados y nueva mano de obra tiene que venir de que el Parlamento Europeo sepa imponer un aumento de los derechos de los trabajadores y del establecimiento de un salario mínimo común. Para que la deslocalización no sea un arma para la explotación.
Además tocará defender la negociación colectiva, única arma del trabajador para negociar con cierta justicia y razonabilidad con el empresariado.
Guerrero se comprometió en la mejor tradición liberal y republicana del partido a volver con frencuencia a dar cuenta de su gestión en Europa.
Siguiendo las dos perspectivas anteriores, diría que por que es una buena tendencia para los derechos individuales que a todos nos interesan que estén protegidos y sean fomentados, y por que es necesaria una tendencia progresista en lo social, especialmente en épocas de crisis, donde los más poderosos pueden ejercer un gran dominio sobre los trabajadores.
Un ejemplo de defensa de los derechos y las libertades de las personas: EL ABORTO.
Aunque este no es un tema estrictamente europeo –aunque pocas cosas no pasan por allí- sí que es un asunto que toca ideas presentes en debates radicales para el futuro de Europa: Los derechos bio-sanitarios, la investigación con células madre, los transgénicos, la eutanasia, la selección de embriones, la ingeniería genética, etc-
Frente al aborto la postura religiosa dice que desde la concepción se genera un alma por suerte de un mecanismo milagroso y divino. Y que ésta es sagrada e inviolable porque es de Dios y de nadie más. Sólo él puede decidir sobre su vida y su muerte –algo que no termino de entender si atendemos a su pasividad con respecto de las condenas de muerte-
Vida biológica y vida consciente
Frente a esta, una visión liberal, con un origen más agnóstico, ateo o o creyente –pero con un componente racional, que les impide aceptar que de una concepción biológica surge un alma humana como no lo aceptaría Santo Tomás- considera que de la unión de un espermatozoide y de un óvulo sólo surge un organismo biológico que sólo llegará a la categoría de humano –tal y como entendemos a una persona en los derechos humanos- con el tiempo. Tiempo en el que alcance una estructura mínima para tener sensaciones, capacidad de dolor y consciencia –algo que sólo empieza a ser posible allá por las 24-26 semanas(*), que es cuando se completa el cableado neuronal de un feto-
La primera postura, la conservadora de corte religioso, se enfrenta al hecho inexplicable del surgimiento del alma. Algo que sólo puede ser común a quienes tengan esa creencia irracional. Cosa perfectamente legítima para desarrollar un estilo de vida propio, pero nada justificable en su imposición a los demás.
La postura liberal o progresista, se enfrenta a otros problemas en sus ideas: ¿Es el nivel de conciencia de un ser vivo lo que marca su humanidad? ¿Qué conciencia tiene un recién nacido? ¿y alguien con severos problemas cognitivos o en coma? La embarazada que siente su embrión y su feto como alguien que hay que proteger con todos los derechos y todos los servicios públicos al alcance del resto de humanos ¿se equivoca? ¿Dónde establecemos el inicio de la vida humana para que los derechos humanos puedan considerarse inquebrantables? ¿En qué mes? ¿Qué diferente hay entre dos meses antes y dos meses después del nacimiento?
Cuestiones teóricas de muy difícil respuesta, no ya para los políticos sino para los filósofos. Pero que en la práctica va siendo resuelta por la visión más progresista y liberal que tiene Europa –y en España se avanza poco a poco cuando gobierna el PSOE-
En la práctica sólo se puede apelar a un consenso para establecer por ley el momento fundamental del hombre de cara a la sociedad: su nacimiento. Sólo se puede apelar al cuidado médico de todas las madres y de la familia para aquellos que sienten y anhelan que lo que han concebido biológicamente llegue a ser una persona que llene sus vidas de significado. Y sólo se puede apelar a la libertad individual y a los derechos cuando una mujer quiere aplazar esa etapa biológica, para que cuando ella considere, se una al momento tan transcendente y simbólico en su vida de ser madre.
Porque ni la ciencia ni la ley, ni el resto de la sociedad, pueden establecer cuando una mujer tiene que sentir que algo biológico que le pasa a su cuerpo, tiene que convertirse en algo que va más allá de la biología y afecta al sentido de su vida. Eso es algo que sólo le corresponde a ella.
Entonces, ¿píldoras postcoitales para las chicas de dieciséis años sin el consentimiento de sus padres?
Mayor Oreja y el PP español, posiblemente no querrían ni la píldora para mujeres de 18. Pero sigamos con el ejemplo. Imaginemos, por poner un ejemplo extremo y por tanto aclarador –aunque indeseado- que alguien con sida viola a una chica de dieciséis de la familia de algún dirigente conservador contrario a esta medida.
¿Qué pasaría si esa menor dijese en el seno de su clan que no quiere ser madre y menos en esas condiciones con tan difícil futuro por delante –un doble castigo inmerecido- ?
¿La familia conservadora se opondría apelando a que ese alma que lleva dentro es plenamente humana y divina y que por tanto no le queda más qué respetarla?
¿Si esa menor de familia conservadora pidiese ayuda a la sociedad, ésta debería mirar para otro lado?
¿Preferíamos qué esa chica, una vez tomada una decisión sobre su vida, fuese al único sitio donde la aceptan? ¿A una clínica clandestina –o a Londres con su tía- donde la sociedad no puede protegerla con un buen seguro médico?
¿No sería mucho mejor que si la chica así lo ha decidido, que se pudiera tomar la píldora y que años después construyese una familia junto a quien ama?
¿Sí la familia se negase que habría de malo en que la chica fuese a una farmacia comprase la píldora y se la tomase?
¿Dirían esos padres que es una asesina y que hay que encerrarla? ¿lo diría la sociedad?
¿Qué la píldora es una bomba para una chica joven? ¿Y qué es un parto no deseado? ¿Acaso no conlleva un cambio hormonal y corporal mayores que cualquier píldora?
Para el resto de debates donde se toca la biología, los derechos, las creencias y las formas de vivir la vida ¿Qué prefieren una concepción religiosa de la vida o una respetuosa con los derechos y los deseos de las personas?
(*) Estas semanas son una fecha mucho más tardía de lo que defienden las posturas progresistas para el aborto, que incluso entienden que esto podría solucionarse en los tres primeros días con una píldora.
¿El germen de una nueva izquierda -liberal- o una revancha populista como última baza ante la crisis?
En Vistalegre uno siempre se lo pasa bien y encuentra amigos de otras partes con ideas parecidas. Además, cada vez se curran más el sentido del espectáculo y el entretenimiento. Trayendo música muy buena y haciendo más ameno el encuentro. Entiendan, entretenimiento no es banalización de la política, es decir, mala política -como sí lo es el 99% de lo que se hace en las redes tipo facebook-
El mejor, por emotivo -él y los que le queríamos premiarle con su aplauso- ha sido Patxi López. Teníamos ganas de sacarle una lágrima y transmitirle implícitamente una demanda: tienes que arreglar lo del País Vasco, ni un socialista, ni cualquier demócrata, tiene que volver a pasearse por allí con escolta.
Y el más comprometido y leal a sus valores Zapatero. No sé si sus medidas económicas serán las mejores, acertadas o no,
-porque una cosa es la simplicidad esa que repetimos ahora todos: más I+D, menos ladrillo y la necesidad de liquidez, y otra lo complicado de la tecnologías económicas mezcladas en una marea casi impredecible de interpretaciones de índices internacionales y nacionales de empresas, bancos, política internacional, relaciones laborales, autonomías, competencias electorales, capital humano y tejido empresarial disponible, cultura, proyección de futuro, etc. que sólo van diciendo a cada paso mediano, si se va en el camino correcto o no. Como cuando el Dr. House trata a un paciente-
pero desde luego no comete el error de liarla parda mezclando dos componentes que tienen difícil coordinación pacífica: los derechos de los ciudadanos, especialmente los de los trabajadores y la necesidad de ir probando soluciones al problema económico -recordemos que la economía no es una ciencia exacta, sino tecnología con memoria práctica-
Los derechos no están sujetos al mayor éxito o fracaso de los economistas. Y aunque esto tiene el límite de una larga serie de errores de los economistas, que arruinara el país, si parece que exista hoy un amplio margen para no juntarlos, al menos en el contexto en el que estamos, que siendo bastante complicado, tampoco es el del apocalipsis de San Rajoy.
Esto a parte de demostrar un claro compromiso con los valores tradicionales de la izquierda, demuestra bastante capacidad analítica. Aunque respetemos aquí como maestro a Max Webber, diremos que lo que quizás sea uno de los mayores logros desde después de la IIGM, ha sido que se ha ido separando dinero y sociedad. De tal forma que los mecanismos económicos que parecían que estaban en función de ciertas normas sociales, como por ejemplo supeditar la productividad a la capacidad del empresario de someter por la fuerza a sus trabajadores, ha pasado parcialmente y en ciertos sectores, a separar lo económico de los derechos, a tomar la productividad como algo que es producido fundamentalmente por la técnica -de los estudios de mercado y la tecnología-y asumiendo lo social como un componente para aderezar -los departamentos de recursos humanos intentando estimular a sus trabajadores- el círculo vicioso de trabajador contento/consumidor satisfecho.
Este es el futuro de la izquierda, separar cada vez más lo social de lo económico. Y potenciar los dos. Limpiar sus lógicas, de las infecciones externas, encapsulando con pulcritud lo que pasa internamente, y dejando que sólo se comuniquen con otras esferas -entre ellas o con la cultura o la política- por interfaces estables y estabilizadoras -racionales-
Pero ojo, no abandonemos este espíritu analítico para caer en ese falso ídolo que coloca como causa todo aquello que cronológicamente está antes de aquello que intentamos explicar: Eso de que lo que nos pasa ahora, el paro, es producto de años de capitalismo neoconservador. Que esto viene de Bush y de Aznar. De los especuladores y los grandes ejecutivos. Porque por esa misma regla, también fueron la causa del casi pleno empleo, del superávit y del incremento de las políticas sociales efectuadas por Zapatero la legislatura pasada.
Esto es algo que estoy escuchando últimamente muy a menudo, y la respuesta que invariablemente se recibe, es que ya tuvimos cuatro años para haber abandonado aquellos polvos.
El sentido común entiende separar lo social de lo económico, entiende no hacer de los trabajadores los perjudicados principales de las necesarias experimentaciones económicas, y no sólo entiende sino que valora los buenos razonamientos. Valora un nuevo proyecto de izquierdas para España y para Europa. Para Madrid. Pero, el sentido común, que siempre se impone, no aceptada ser analítico para al final permitirse un golpe que sólo es mala propaganda y no nos hace falta. Quedémonos en lo primero y volvamos a empezar una segunda etapa desde ello.
Tras ver el tráfico de las carreteras del norte de Madrid, llenas de miles de coches de trabajadores saliendo de vacaciones, uno se puede preguntar en que quedó un día tan obrerista.
De ese domingo 4 de mayo de 1890, día para el que se pospuso la celebración en Madrid del Primero de Mayo tan internacional. Con un PSOE pensando en la movilización y en su propio crecimiento lento pero constante y vigoroso. Buscando la cercanía y la complicidad con una militancia que se la jugaba de verdad, porque allí, no muy lejos estaban observando Sagasta y sus gobernadores civiles. Sus patronos detrás. Y todas esas pandillas de la porra preparadas para actuar por delante, que harían palidecer a cualquier ultra de hoy en día.
Al viernes uno del 2009, en plena crisis, donde el PSOE gobernante lo que espera es que el Primero de Mayo, festivo, sobre todo se consuma. Con bastante sensatez. Porque es ese consumo de servicios hosteleros lo que nos puede hacer levantar la cabeza –lo de cambiar de modelo económico es algo que cuesta décadas, y aquí ni los empresarios, ni los políticos, ni los votantes están dispuestos a darse una tregua tan larga entre ellos; aquí sólo aprendemos hasta que los golpes duelen bastante-
El panorama ha cambiado radicalmente. Y no seré yo quien añore lo pasado. Es más, espero que no se tenga que acabar recurriendo a un enfrentamiento social, que en eso consistían las huelgas pasadas y no expresiones simbólicas, si es que esta crisis se cobra otra gran cifra de parados.
Y seguiré soñando –filosofando- sobre como tendría que ser un control laboral y empresarial futuro -electrónica y transparencia serán sus máximas sin ninguna duda- que resucite el espíritu muerto del laborismo sindical. Muerto por el estado del bienestar.
En un 4 de noviembre no sólo vamos a dedicarle un post a EEUU. Torrejón también se merecen uno las elecciones que tiene el PSOE para conformar su nueva ejecutiva.
Un enjuto mojamuto como yo, evidentemente no puede influir demasiado en el curso político de una agrupación, por más que crea que eso de hablar en asambleas sirve para algo y que todo el que quiera pintar algo debería pasar por ellas. Ya saben, de esperanzas se vive, en asambleas o de entradas en un blog.
Tengo una visión a base de ver procesos y opinar equivocadamente sobre ellos, cada vez más perfilada de cómo debería ser un partido internamente. Una visión que no es para nada idealista, pero que tampoco se deja arrastrar por eso de que para elegir secretario general hay que jugar sucio porque todos lo hacen –ya saben, primero sean una víctima y luego permítanse cualquier cosa, porque él lo hizo primero-
Allá va, lo que me gustaría hacer entender para el PSOE de Torrejón:
DIFERENCIAS ENTRE SER CAPAZ DE GANAR VOTOS Y SER CAPAZ DE GANAR ELECCIONES
1) Quien no es capaz de ganarse la confianza política de sus militantes más allá de la simpatía que genera ofrecer un puesto en la ejecutiva o puestos satélites, o el miedo de enfrentarse a quien posiblemente luego te pueda dejar fuera, demuestra que difícilmente será capaz de ganar la confianza de un ciudadano al que no podrá ofrecer más que su trayectoria, su ideología, la maquinaria de su partido y sus propuestas.
Esta capacidad sólo se puede ofrecer presentándose a unas elecciones y buscando el voto. Y no buscando la designación a dedo del que más manda y de su corte de conjuradores palaciegos.
2) Aun así quien es capaz de navegar entre las cañerías de un partido para posicionarse como candidato, sí demuestra que es capaz de ganar unas elecciones en un sentido. Demuestra que es alguien que podrá ganar gracias al a fuerza de una marca con historia y simbolismo de estado, como es el PSOE, y que podrá ganar gracias a la potencia de una buena campaña de imagen y propaganda. Si es que el viento sopla a favor. Si no será imposible, porque su habilidad radica en aprovecharse -por no decir parasitar- las ocasiones propicias, vamos ser un oportunista -profesión que también necesita de habilidad y preparación-
Evidentemente, en Torrejón, aunque hay base electoral, no sopla el viento a favor. No podemos poner la vela por donde pasa el aire, que diría cierto político famoso. Esas cosas se pueden hacer cuando se gobierna. Aquí no.
3) No es lo mismo ganar votos que ganar elecciones. Hay elecciones que las puede ganar un maniquí o un mono amaestrado. Mientras que hay votos que necesitan de un verdadero líder, de un verdadero equipo y de un buen ideario. Son esos votos que te han dado la espalda en unas elecciones, son los votos que no te llegan desde hace décadas, son los votos que necesitan demostraciones de verdad y calidad política. Son los votos que por ejemplo recupera Obama.
Son los votos que necesitarían de muchas asambleas y de un rico debate interno. No de callar y no molestar a nadie.
4) En Torrejón de Ardoz eso es lo que hace falta entre sus fuerzas progresistas, es decir dentro del PSOE. Hasta que no haya un equipo capaz de ganar votos a cambio sólo de política y confianza, no habrá recambio para un PP lamentable, derrochador, aprendiz de promotor de conciertos y saraos casposos, patriotas de hojalata, etc. Que tendrán cuerda para rato sino hacemos algo.
Eso o esperar a que pasen otros 4 u 8 años de derroche, y con ello sea nuestra ocasión, no de ganar votos, sino de nadar entre su pérdida social, a favor de la corriente.
Tenemos que hacer las cosas bien como para no tener que esperar nuestra oportunidad, sino como para elegir a un equipo que sepa propiciarlo. Ya sabéis compañeros, trabajar no para hacer profesionales de la oposición sino gente con ganas y capacidad de gobernar.
NECESIDAD DE DEBATE
5) Lo anterior es lo que tarde o temprano provocará que el PSOE se abra internamente a la ciudadanía –al modo de las primarias norteamericanas- Porque son el único medio, a tiempo real y a entorno casi real, que demuestran que un candidato es capaz de ganar elecciones, con política y equipo de trabajo… ¿Cómo? Ganándolas compitiendo.
Desde luego como no se demuestra la capacidad de ganar elecciones es fiestas del sombrerero loco donde se va a tomar té.
6) La falta de una cultura interna de democracia -y no me refiero a un día para votar- favorecen la perpetuación de las grandes mayorías en el lado opuesto. Los partidos se venden a la suerte de que el líder elegido desde el aparato, sea capaz de conseguir votos que ya no tienen la promesa de ser delegados o secretario de ejecutivas. Y cuando esa suerte no existe, no queda más que esperar a tocar fondo, perder tres elecciones seguidas, y que alguien capaz de dar un paso y ganar votos, aparezca.
Mientras tanto puede que hayan ganado personas más o menos buenas, pero sin la chispa para ganar unas elecciones, con equipo buenos en algo y malos en otra cosa, o incluso personas que sólo sepan las malas artes que propician una buena escalada en una organización donde por desgracia la comunicación interna y debate no sean la principal característica, sino el cotilleo y el mira lo mucho que sé de tantos otros compañeros.
7) Una cultura interna, de debate, de trabajo, y que además no condene al ostracismo a quien da pasos adelante y se da contra el muro, sería lo óptimo. Y no sería lo que piensan algunos, que sería el espacio para advenedizos o gente que “no es” del partido. Porque eso, además de ser imposible de medir o diagnosticar, las necesidades implícitas en ganar votos tampoco lo permitirá más de lo que lo permite ahora, porque los votos no se dan a quien no ha demostrado nada antes -mientras que los enchufes sí-
Necesitamos un al menos un par de debates buenos sobre el futuro de la agrupación.
BUENOS EJEMPLOS EN LOS QUE MIRARSE
8) cuando las cosas van mal, hacen falta momentos fundacionales para que la gente abandone antiguas rencillas, para que dejen de ocupar puestos que no se merecen algunos, o que ocupen otros para los que sí están más preparados, etc. Un reajuste sano frente a ese juego en un tablero prefabricado en una situación heredada, que no traerá ningún avance y que si será por contra, la causa de profundas enfermedades.
Momentos que hasta que no se llegue a ellos, lse seguirán arrastrando las enfermedades heredadas.
9) A diferencia de la enfermedad anterior, producto del deterioro y uso a lo largo de los años, de la novedad producida en la victoria electoral con cierta confrontación sana, nace un órgano fuerte y con salud. Porque cierta competencia, en un ambiente transparente y respetuoso, nos hace mejorar. Mientras que las decisiones detrás de las cortinas de palacio, o las dadas de forma absolutista o despóticamente, no consiguieron nunca nada bueno que fuese perdurable.
10) Entiendo un partido hermético y basado en pequeños grupos en aquella época de clandestinidad y de persecución. Se entiende el hermetismo en un partido cuando se tratan asuntos de seguridad, militares o de estrategia exterior en los gobiernos. Pero no para el resto de asuntos. No para hoy en día. Y menos en un partido a nivel local.
11) Los buenos ejemplos:
El club de la tortilla, redibujó un partido y se enfrentó a su aparato en las asambleas. De esas victorias nació un liderazgo fuerte y atractivo para el resto de los españoles. Si el partido en vez de renovarse así en ese momento, hubiese seguido la lógica heredada, quizás hubiéramos tenido que esperar a los 90 para ganar a Suárez.
Zapatero. Aunque él diga que fue un cambio tranquilo, Leguina sabe que no es del todo cierto. Pero funcionó así. Ganó y renovó. Algunos continuaron, los que encontraron su hueco y otros no. Y de esa potencia inicial, del que no arrastra más que su propia victoria ni más deuda que la que él quiera, se ganaron las elecciones.
Y Zapatero ha seguido en la misma línea. Refiriéndose a Rajoy ha incidido en que uno no puede ser un líder democrático de los ciudadanos sino gana democráticamente en su partido. Si no acepta enfrentarse al apoyo o al rechazo de los suyos siempre encontrará enemigos, todos serán rivales directos, y así le ha pasado ahora con Gallardón y Aguirre. Vamos, que para que un partido tenga unidad creíble, lo que hace falta es democracia y valentía interna. Que haya gente que confronte sus posibles liderazgos y no sean producto del dedazo. Justo lo contrario de lo que se suele asumir en política, donde unidad se confunde con sumisión silenciosa.
Obama. Demostró al país que era capaz de ganar unas primarias luchando voto a voto. El voto valioso de cada ciudadano. Su opinión. Sus sueños. Sus intereses ¿Será el próximo presidente de EE.UU?
En Madrid apostamos por Tomás desde el principio, porque fue capaz de dar un paso adelante y decir que esto necesitaba un cambio, frente a una jerarquía heredada de los victoriosos del club de la tortilla –fíjense que vueltas da la cosa, para unas cosas buenas, y para otras no tanto- Y de momento no pinta mal. Una vez que ha podido, en cierta medida refundar la cosa –y muchos de los que estaban siguen dentro- y hacerse con el partido, ese equipo está en disposición de ganar elecciones.
Esa disposición es la que tenemos que buscar en Torrejón.
PS: Un ejemplo de como a la gente no se le engaña con palabras vacías. Los humoristas lo saben.