Roberto G. se pregunta por el ser de la izquierda polÃtica. A mÃ, este tipo de preguntas me suelen parecer más una trampa metafÃsica de los fundamentalistas que una verdadera cuestión a resolver, donde cualquier respuesta será insuficiente y mala, y por tanto, quien procure responderla nunca se ganará ese carné de izquierdista, porque no hay respuesta posible ante quien pregunta buscando cuestionar una identidad y no el obtener un conocimiento.
¿Para ti qué significa ser de izquierdas? Siempre es antecedida por un ¿Y tú eres de izquierdas? Ya sea pronunciada por un antisistema, por la burocracia polÃtica, por un comunista –supongo que un comunista es un pro-supersistema-total, por diferenciarlo de los anarquistas digo- o por un liberal de palo de estos que se creen ricos por ganar 50 euros más que un mileurista. A todos ellos la respuesta les da igual. Porque la pregunta es una negación. Y como dirÃa nuestra folclórica –o la madre del protagonista-, ante esto, dientes que es lo que les jode. Nosotros a nuestro Marco, a nutrirlo y a perfeccionarlo.
Aunque en este caso se lo pregunta Roberto G. y lo hace a sà mismo. Vamos, que es de las pocas veces que uno puede ver esta pregunta con ánimo de responderla afirmativamente y no de negar con ella la identidad a nadie. Es un interrogante, no una acusación. Y se responde a sà mismo con mucha cautela. Asà que entraré al trapo de su post.
Ser de izquierda es adoptar una determinada perspectiva del gobierno de un sistema, un sistema que salvo eliminación entre unos y otros –y de eso en España sabemos un rato, con unas cuantas guerras civiles, y con otros tantos largos periodos de dominación- es compartido por diferentes perspectivas.
Afilando, ser de izquierdas, conjeturo –sálveme yo de dar lecciones identitarias- es adoptar la perspectiva del débil dentro de un sistema polÃtico que entre otras necesidades a atender están la convivencia de todos.
Afilando un poco más, interpreto el débil como aquel que puede caer bajo una relación de dominación, o de interferencia arbitraria.Es decir, todos en cualquier momento podemos ser ese débil en algún aspecto de nuestras vidas. E interpreto la convivencia de todos como un sistema complejo de justicia, dando a todos un mismo derecho bajo constitución –ese velo uniformador de Rawls- una democracia y un sistema de control de poderes, donde la convivencia se base en lo que expresa libremente cada uno, y no en el miedo a moverse, y por su puesto en la libertad de acción y organización. A partir de ahÃ, el papel que se le dé al comercio, a las empresas, a los funcionarios, a los diferentes poderes, a los niveles de gobierno, a la polÃtica exterior, etc. será una cuestión de prudencia y conveniencia a largo plazo para el sistema y para evitar las relaciones de dominación. Sin dogmatismos, con inteligencia, porque lo sustantivo es la libertad y la convivencia en paz dentro de un entorno en el que siempre existirán tensiones y necesidades, metidos también en una carrera entre estados de la que no cabe aislarse.
¿Y siendo de izquierdas como soy del PSOE? Pues por su larga historia dentro de este paÃs defendiendo sistemas de libertad y convivencia, luchando contra la dominación –de ahà su primer sindicalismo a finales del XIX o su estado del bienestar a finales del XX- y por el presidente que ha dado ahora:
De toda la entrevista me quedo con esto a partir de 4:50
Que seas libre, autónomo, independiente. Que le puedas decir NO a la persona con más poder o económico, o mediático o religioso, o sindical de un paÃs.
Al final la democracia es una arquitectura de convivencia donde las formas son sustanciales.
Al final la democracia es un engranaje de convivencias.
No me extraña que Pettit hable tan bien de él.




