El ser de la izquierda

November 21st, 2007 § 3

Roberto G. se pregunta por el ser de la izquierda política. A mí, este tipo de preguntas me suelen parecer más una trampa metafísica de los fundamentalistas que una verdadera cuestión a resolver, donde cualquier respuesta será insuficiente y mala, y por tanto, quien procure responderla nunca se ganará ese carné de izquierdista, porque no hay respuesta posible ante quien pregunta buscando cuestionar una identidad y no el obtener un conocimiento.

¿Para ti qué significa ser de izquierdas? Siempre es antecedida por un ¿Y tú eres de izquierdas? Ya sea pronunciada por un antisistema, por la burocracia política, por un comunista –supongo que un comunista es un pro-supersistema-total, por diferenciarlo de los anarquistas digo- o por un liberal de palo de estos que se creen ricos por ganar 50 euros más que un mileurista. A todos ellos la respuesta les da igual. Porque la pregunta es una negación. Y como diría nuestra folclórica –o la madre del protagonista-, ante esto, dientes que es lo que les jode. Nosotros a nuestro Marco, a nutrirlo y a perfeccionarlo.

Aunque en este caso se lo pregunta Roberto G. y lo hace a sí mismo. Vamos, que es de las pocas veces que uno puede ver esta pregunta con ánimo de responderla afirmativamente y no de negar con ella la identidad a nadie. Es un interrogante, no una acusación. Y se responde a sí mismo con mucha cautela. Así que entraré al trapo de su post.

Ser de izquierda es adoptar una determinada perspectiva del gobierno de un sistema, un sistema que salvo eliminación entre unos y otros –y de eso en España sabemos un rato, con unas cuantas guerras civiles, y con otros tantos largos periodos de dominación- es compartido por diferentes perspectivas.

Afilando, ser de izquierdas, conjeturo –sálveme yo de dar lecciones identitarias- es adoptar la perspectiva del débil dentro de un sistema político que entre otras necesidades a atender están la convivencia de todos.

Afilando un poco más, interpreto el débil como aquel que puede caer bajo una relación de dominación, o de interferencia arbitraria.Es decir, todos en cualquier momento podemos ser ese débil en algún aspecto de nuestras vidas. E interpreto la convivencia de todos como un sistema complejo de justicia, dando a todos un mismo derecho bajo constitución –ese velo uniformador de Rawls- una democracia y un sistema de control de poderes, donde la convivencia se base en lo que expresa libremente cada uno, y no en el miedo a moverse, y por su puesto en la libertad de acción y organización. A partir de ahí, el papel que se le dé al comercio, a las empresas, a los funcionarios, a los diferentes poderes, a los niveles de gobierno, a la política exterior, etc. será una cuestión de prudencia y conveniencia a largo plazo para el sistema y para evitar las relaciones de dominación. Sin dogmatismos, con inteligencia, porque lo sustantivo es la libertad y la convivencia en paz dentro de un entorno en el que siempre existirán tensiones y necesidades, metidos también en una carrera entre estados de la que no cabe aislarse.

¿Y siendo de izquierdas como soy del PSOE? Pues por su larga historia dentro de este país defendiendo sistemas de libertad y convivencia, luchando contra la dominación –de ahí su primer sindicalismo a finales del XIX o su estado del bienestar a finales del XX- y por el presidente que ha dado ahora:

De toda la entrevista me quedo con esto a partir de 4:50

Que seas libre, autónomo, independiente. Que le puedas decir NO a la persona con más poder o económico, o mediático o religioso, o sindical de un país.

Al final la democracia es una arquitectura de convivencia donde las formas son sustanciales.

Al final la democracia es un engranaje de convivencias.

No me extraña que Pettit hable tan bien de él.

El Nuevo Igualitarismo

November 5th, 2007 § 1

Europa en la Era Global

1. Se interesa no sólo por la justicia social, sino también por el dinamismo económico. Sabemos que ambos aspectos son conciliables, aunque haya que renunciar a algo de ambos.

2. Los mecanismos redistributivos tradicionales se mantienen aunque modificados. Por ejemplo, la fiscalidad progresiva sigue siendo muy importante, pero con correcciones en aquellos aspectos que se sabe que comprometen las necesidades económicas y la creación de empleo.

3. Las políticas en este campo han de estar orientadas en parte a las personas pobres de larga duración y las realmente excluidas; pero tenemos que ocuparnos especialmente de las transiciones y, en especial, de los mercados laborales transicionales.

4. Hay políticas que benefician colectivos más adinerados, pero que son importantes si sirven para consolidar el compromiso de éstos con el sistema de bienestar.

5. Las políticas de sensibilidad de género son cruciales, no sólo para continuar mejorando la posición económica de las mujeres, sino también para ayudar a los hombres encuadrados en ciertas categorías vulnerables.

6. Se pone especial énfasis en las estrategias activadoras de la participación en el mercado de trabajo.

7. A las personas de mayores ingresos se les exigen unos niveles elevados de ciudadanía social y económica.

8. La reducción de la pobreza infantil ocupa un lugar prioritario.

Cuadro página 123.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llega Giddens tras repasar comparativamente diversos sistemas sociales de la UE. Cada una de ellas encierra un debate y un trabajo de análisis de largo alcance, dentro de una sociedad diferenciada e interconectada, que ningún socialista debería eludir.

Tengo la sensación de que se ha dado –o debería haberse dado- desde la izquierda liberal un salto desde una perspectiva más recetaria –o algorítmica, como quieras querida Matrix- del decálogo de John Rawls –el filósofo político que más me ha influido-, donde la igualdad casi metafísica era el condicional inquebrantable por el que tenía que evaluarse cualquier política, cada una independientemente del resto y en fila india, a una perspectiva de largo alcance, que introduce las necesidades del estado, de la economía, de la sociedad y las pone en un marco temporal. Es decir, introduce el factor humano es lo que era una especulación igualitaria computable. Al menos es la sensación que me queda al juntar a Pettit y a Giddens.

De la cascada deductiva del mundo de las ideas de Platón al gobierno mixto de Cicerón.

Que vuelva a empezar el debate, Eterno Retorno.

Escribo en: El Giro de Torrejón

Modo Ocular

Fotos de Modo Explícito Videos de Modo Explícito

¿Dónde estoy?

Usted está navegando por John Rawls category at Modo Explicito.