Ni medio vacio, ni medio lleno. Hasta arriba. En el mejor estado posible en el mejor de los mundos posibles.
Las elecciones europeas no son extrapolables al resto de las elecciones. Esta es una verdad que nunca puede olvidar, por su propio bien.
No importa que unas elecciones sean la mejor encuesta que uno pueda tener, donde no se miente, aunque leerlas exijan una concentración mayor que la de un pez globo.
Porque así, cualquier crítica será eliminada en el ámbito donde estén mis competencias. La culpa nunca fue mía. Es más, sin mí, hubiera ido incluso peor.
Además cualquier anomalía o número, pueden ser brotes verdes de tendencias a mi favor. De hecho, es irrefutable, que las elecciones que menos gasto de tinta producen, más una mayor cantidad de bocatas consumida por los interventores, producen una irrefrenable victoria posterior del partido propio. Independientemente de la derrota actual. Esta es una verdad que cualquier experto conoce. Tan verdadera como que el electorado de izquierdas es más abstencionista, que con una mayor movilización la izquierda gana -el mejor ejemplo sin duda alguna son las últimas elecciones en Madrid- y que la culpa siempre, siempre, es del ignorante electorado y nunca, nunca, de las propuestas o de quienes las proponen. En todo caso podrá ser porque no se ha explicado bien, porque no se ha comunicado. Pero el Core Business nunca es responsable de nada.
Modo serio: La idea de que la campaña vuelve a empezar inmediatamente después de unas elecciones, quizás verdadera, produce estragos gracias a todos aquellos -de cualquier partido- que creen que en campaña lo que toca es juntar un discurso mínimo de cosas a favor cogidas por los pelos y que en ningún momento van a estar sujetas a la crítica, porque lo que importa es que impacten hasta 10 veces en televisión, 6 en radio y 2 en prensa -según el manual dummy que se lea-
Una cosa es salir y demostrar fortaleza y otra tomar a la gente por idiota. Porque yo nunca querría ser el representante de unos votantes así.
PS: En mi mesa ganamos de 50. Mis vecinos son la leche!!
PS2: En Madrid y Valencia sigue habiendo mucho voto socialista. Pero no podemos pensar que vamos a ganar si no nos modernizamos. O peor, si pensamos que estamos en la línea correcta y lo único que nos hace falta es más esfuerzo repitiendo lo de siempre. Tenemos cosas que cambiar, para pasar de cientos de miles de votos –que dan una fuerza enorme para ganar más- a una victoria clara sobre el PP de Aguirre y Camps.
PS3: Con modernizarnos no me refiero a hacernos un book en el face - book. Qué no está mal. Sino a modernizar el Core Business, man.
Describía Javier Echeverría en Telépolis, una sociedad entre futura y presente, donde los ciudadanos eran especialmente espectadores televisivos, donde las relaciones eran electrónicas y a distancia y donde las elecciones políticas era una cuestión de encuestas, estadísticas y grandes medios de comunicación. Las ráfagas de la opinión pública mediatizada eran elevadas a categoría de voto.
Cuando los otros días veía por internet a Zapatero respondiendo a las preguntas de los ciudadanos mediatizados me acordé del libro y del Gran Hermano de Telecinco.
Los habitantes de la casa de Gran Hermano evidentemente no son representantes del pueblo español, a lo sumo son representativos del mercado al que se dirige la cadena de televisión. Y en función de ello son elegidos. Ellos, las relaciones y las historias prefabricadas que pueden establecer atraen a un público segmentado, que cae bajo el objetivo de ciertos productos, que luego tienen su publicidad, en ese y en sus programas satélites. Es industria.
Cuando veo el Tengo unapregunta para usted no dudo de que los mecanismos de selección habrán sido similares. Y que eso no es democracia, sino Industria audivisual. El proceso de fabricación y venta se realiza a través de una búsqueda de realismo –enlatado- que sea lo suficientemente convincente para que lo consuman sus mejores aliados: los radios y la prensa escrita del día siguiente; que responda a las cuestiones ya prefijadas por el CIS o por las editoriales como de interés, que estadísticamente represente a las encuestas; que atraigan el interés de los que viven con más pasión la política, etc. Hasta es permisible dar una nota de color, como los periódicos cuando dan unas páginas a la sección taurina o científica, por el qué dirán.
¿Eso es el pueblo? Desde luego que no. Preguntarle insistentemente a Zapatero que comenta con Sonsoles cuando se meten en la cama, a pesar de la crisis, no es representativo. Porque eso no es lo que le preguntaría ni el 0,01% de la población al presidente si le tuviera delante. Zapatero o Aznar. Es más, esa es una expresión que encaja con el 90% de las expresiones de Gran Hermano, que dan material para comentaristas del día después, y que enganchan a un determinado público ya segmentado. La mayoría de la población es más educada y más prudente.
El pueblo, el ciudadano, en verdad si tuviera a Zapatero presente, posiblemente no le preguntaría nada. Y no por miedo o vergüenza, sino porque sería algo inútil. Un presidente del gobierno democrático casi nada puede hacer por un ciudadano de forma directa. Porque además no es su trabajo. El Presidente del Gobierno sólo puede trabajar indirectamente por la gente a través de su partido y de las instituciones dirigidas por éste, a través del rumbo del estado y de una programa que vayan cayendo lentamente hacia abajo.
Esto no significa que Zapatero sea un Dios y el espectador su lacayo. No. Significa que Zapatero nada puede hacer por ellos allí y ellos nada pueden hacer allí para que el gobierno mejore –el Síndrome de la Moncloa no se cura ni con una dosis de electroshock como esa- A lo sumo eso puede servir de catarsis, de reconciliación primitiva del Presidente con su pueblo en el dolor de la crisis, pero si eso es lo que queremos, ya sabemos que es lo próximo: Zapatero o cualquier otro líder político viviendo una semana con una familia en cualquier barrio marginal de España, grabado las 24h, Zapatero en Pekín Express, Zapatero atendiendo su facebook, etc.
Tengo una pregunta para usted sólo hubiera tenido una salida digna y democrática a lo ateniense: elegir 100 personas aleatoriamente, ponerlas en unas gradas cómodas, no exigirles absolutamente nada, y permitir cualquier tipo de pregunta sin entrenamiento ni control, eso sí admitiendo la réplica y la crítica de los otros espectadores y del propio presidente. Sólo eso hubiese sido fuente de algo novedoso, del poder del pueblo o lo que quieran, de una fuerza que no se deja encajar en el lecho que le impone ni el CIS ni las editoriales, de cuyo lenguaje sale algo que rompe el discurso dominante. Pero para eso hay que tener valor y no creer que lo del pueblo es algo bonito sólo cuando se le maneja. Eso sí, y no una réplica edulcorada del Telépolis manufacturado por los grandes medios de comunicación de antemano, implícitamente sellado en el seso de los guionistas y de los RRHH encargados de seleccionar al público.
PS: Otra cosa, es que los contertulios y periodistas en general hayan perdido bastante credibilidad en España, y manden a los ciudadanos telegenéticamente elegidos a hacer su trabajo. Desde luego yo prefiero dos o tres buenos periodistas, a ZP ayudándose de papeles, internet o un libro blanco –en el sentido de un respaldo estadístico contrastable por todos a tiempo real-
Ps2: El próximo sobre democracia y presupuestos participativos. Continuará.
Murió el domingo. Ni siquiera imaginaba que siguiera vivo. Su Archipiélago Gulag es uno de esos libros que me están esperando en ese montón de no te puedes morir sin leerme -que necesitaría más bien de dos vidas abundantes en tiempo- Aunque sí que leí hace unos años otro que continuamente hacía referencia a Solzhenitsin, El Gulag de Anne Applebaum. Una documentada historia de las atrocidades soviéticas en sus campos de trabajo -ya saben que eso de el trabajo os hará libres es tan nazi como soviético, y es algo que un compañero mío se puede permitir la ironía de ponerlo en el gtalk donde tiene a los jefes, porque desgraciadamente esto está más que olvidado, más haya de los que viven de los clichés históricos en las sagradas hondas radiofónicas-
Una cosa que he tenido clara siempre, antes que ser de izquierdas, era que nadie tenía que estar sometido a nadie. Es más, ser de izquierdas viene precisamente porque creo que el socialismo democrático hace de esa intuición el mejor desarrollo político. Me da igual ser más pobre o rico que los demás o me da igual que mi esencia patria este cultivada, mi lengua ensalzada y mi identidad y autoestima cuidadas a lo multiculturalista o a lo genérico o a lo reaccionario, si lo importante sigue igual, que esté yo sometido a alguien o que yo vea gente que siga sometida. Sometida o por sus recursos, por su fuerza, por su estatus o por su falta de cultura, por prejuicios raciales, sexuales, etc. Porque algo que creo que de verdad, y es de estas cosas que no se pueden decir muy alto en el mundo de lo políticamente correcto, es que creo que eso nunca son la causa del sometimiento, sino excusas de gente verdaderamente mala -creo que hay gente mala, o imbéciles políticos, que es lo mismo- embargadas por el impulso del dominio. Luego esta voluntad alcanza su legitimidad en un discurso discriminatorio y su poder real en la diferencia de riquezas o en su estatus. Pero lo fundamental es que hay gente que quiere vivir tranquilamente, sin pisar a nadie y otra que le va la vida en estar dominando a los demás. Es verdad que el sistema te puede poner en una tubería u otra más propensa a dar rienda suelta a tus impulsos o a encauzarlos civilizadámente, pero ese predisposición personal por dominar y la falta de empatía por el dominado, ninguna teoría se la quita al individuo, por mucho que quieran creerse lo del buen salvaje.
Así nunca me he podido creer una izquierda que se organiza desde la arbitrariedad de sus mandos, desde el heredado poder absoluto -ser de izquierdas y ser el heredero de la Rusia de los zares en cuanto a manifestación institucional es posible y es real en la historia, pero no cabe con coherencia dentro de una teoría cuidadosa- y desde el no entender eso de libres entre iguales hasta para hacer política.
Esto no significa que la izquierda verdadera sea una suerte de loca anarquía -mal entendida anarquía, porque la anarquía lógica es individualismo recto y virtuoso hasta el paroxismo- Sí cada uno hiciese lo primero que se le pasa por la cabeza, sin pensar en los demás, tendríamos incluso más situaciones de sometimiento o dominación que en una dictadura. La izquierda tiene que organizarse para poder gobernar o para poder canalizarse socialmente, pero esto no significa dictadura o sometimiento, sino normas y liderazgos alcanzados democráticamente. Y creo que eso está en la esencia de la mejor historia de nuestro PSOE, desde que se le preguntó a Lenin qué donde estaba la libertad en su proyecto y este nos respondió que libertad para qué, a lo que le dimos la respuesta, que no pudo ser otra, que la de no entrar en su internacional; hasta tener un presidente del gobierno que da cuentas regularmente en el Parlamento y los medios de comunicación, se somete a la crítica ciudadana y acepta los errores cometidos.
Claro, los habrá que se crean eso de tan marine de aquí dentro no hay democracia para que allí fuera si que exista. Sobretodo pensando en clave interna de partido u organización -ya no me quiero ir a esa soviética idea de no hacemos democracia, falsa democracia liberal, por cumplir un programa verdaderamente de izquierdas- Estos que lo ven así, se sienten legitimados para poner trabas a la falsa democracia liberal. En fin, ya saben sometimiento en nombre de la izquierda. Sin la brutalidad de Solzhenitsin pero en el mismo espíritu. Y supongo que también saben que lo malo de estos, es que igual que el imperio soviético ha sido y es una carga para el desarrollo de una izquierda en los países del este, sus herederos moderados en el arte antidemocrático, son el peor enemigo para una izquierda sana en europa democrática allí donde no se gobierna -ejem- Sencillamente la gente no se fía de quien en nombre de la izquierda no da ejemplo de democracia y de como se pueden hacer normas y convivir tomando decisiones sin someter a nadie. Es que dar ejemplo es muy importante para gobernar. O se vive de la potencia de la historia de la marca y de la debilidad del oponente, o se es ejemplar. No hay más, querido experto electoral.
Por todo esto hay que leer sobre el Gulag, para ponerse sobre aviso con aquellos que utilizan la excusa de la izquierda para hacer de su arbitrariedad o el sometimiento que infligen, algo indiscutible.
PS: Hacer enmiendas a un Congreso de Partido es una forma importante para defender esta forma de entender la izquierda. Decir lo que se piensa también. El debate interno en la izquierda siempre es necesario, igual que en la democracia la vigilancia tiene que ser perenne. Además quien manda no debería preocuparse por un debate público, porque de lo público, sí la mayoría se lo cree, hay más posibilidad de que salgan todas las mejores razones y los más trabajadores.
PS2:Sí en un Congreso o en un debate, veo que se echa mano rápidamente al esto es más de izquierdas, menos, nos estamos derechizando, si el Abuelo levantara la cabeza, y todas las expresiones de pureza conocibles, sin hacer el esfuerzo de explicar las razones, sin hacer un discurso crítico y reduciéndolo todo a esencias, sé que ahí no se habla de ideas, sino de poder y las palabras son excusas de otra pelea o son las plumas de colores de los pavos reales en época de apareamiento.
El liberalismo de palo es terriblemente peligroso. El una mezcla entre conservadurismo. nueva derecha cañi masticachicle, un toque de reacción que se permite insinuar o llamar directamente a los otros partidos políticos cosas como fascistas, amigos de terroristas, sino directamente terroristas, manipuladores de elecciones, destruyeespañas, etc. etc. etc.
Claro, un liberal, o liberala de palo, sólo se puede permitir estas cosas cuando tiene toda una infraestructura de comunicación al servicio de su propaganda.
Ya es hora de que los madrileños dejen de apagar Telemadrid y la reclamen como un bien público.- Por que otra clara estrategia de estos liberales de palo es asumir el desgaste de lo público tras un mal uso, ya que parte de su objetivo es que cuando vuelva el PSOE a gobernar en Madrid lo público ya esté bajo mínimos e irrecuperable-
Ya sabemos que es una vieja treta conservadora o reaccionaria el disfrazarse de liberalismo, porque así destruyen a este y atacan a los republicanistas, socialistas, socialdemócratas, liberales de izquierdas, etc. Es la historia de la política.
Unos ejemplos de manipulación -youtube está lleno-
Mi defensa del pluralismo, a diferencia de la crítica social ejemplificada en Marcuse o la estética siniestra de MManson –como hemos explorado en las anteriores entradas-, no está basada en la previa reducción teórica de la sociedad a un solo patrón explicativo, como ellos practican.
La trampa teórica del hombre unidimensional es la imposición previa de la sociedad unidimensional. Un mundo que ha sido establecido -¿Conscientemente por los poderes establecidos? Una conjetura un poco fantasmal- como mero instrumento para el progreso material, para su propio progreso material. Un mundo que es sólo un instrumento de su propio desarrollo. Y por ende el hombre es otra herramienta más que funciona casi como un espejo del sistema, hecho exclusivamente para el crecimiento material, para producir y consumir. Eso en la sociedad occidental.
La crítica a la unidimensionalidad fue un ataque desde una visión hegeliana de los asuntos humanos. Se advertía que al reducir al hombre a este momento positivo –en la sociedad contemporánea al momento instrumental, productivo- se eliminaba lo negativo del panorama –por no tener beneficios- de tal forma que nos absteníamos de cualquier cercanía a un pensamiento verdadero y por tanto a la libertad producto de la síntesis histórica tras el choque de los dos momentos previos (*)
Este un castillo metafísico que tiene ciertos beneficios a la hora de dar potencia a la denuncia, incluso tiene cierto atractivo, pero es de dudosa justificación. En la parte estética tiene más validez, porque la búsqueda de algo puro, simple, el encontrar una cara del hombre y darle luz, permite aniquilar siniestramente el resto de matices. Por eso el arte crítico es sublime a la vez que peligroso si se presenta por si solo como solución de problemas políticos o sociales. El arte puede señalar un problema hasta entonces oculto, porque a la comunidad le resulte incomodo o inconveniente, pero no sabe darle una solución que tiene que encajar con los cientos de medidas más a tomar en una sociedad con problemas que resolver en cada esquina. No podemos cambiar un mundo reducido a una causa, como puede ser el dinero, el progreso, el estatus o el poder por el de poder, por la causa única del mensaje alternativo, como puede ser la rebeldía, la marginalidad, lo siniestro, la destrucción o la negación por la negación.
¿POR QUE SER FILOSÓFICAMENTE PLURALISTA?
Mi postura no es hegeliana –¡dios! y por tanto nunca será marxista- ni soy un artista, simplemente soy un –mal- aspirante a hacedor de lo explícito. No creo que el asunto pase por reducir la realidad social –por lo decir ni la física, ni la mental- a tres momentos. Y menos aceptaré cierta consecuencia de ello, a saber, que los sucesos históricos y sociales están metidos en un desarrollo lineal y necesario, donde lo que aparece se veía venir. No creo que la historia humana siga una línea trazada, ya sea desde su germen inicial ya sea teleológicamente desde su punto de llegada, ni creo que nada humano sea reducible a una sola lógica –yo soy más de Borges, creo que los hitos y las grandes figuras históricas crean sus precedentes y no a la inversa- Y si no lo acepto para la historia menos lo voy a aceptar para describir la sociedad contemporánea.
En términos filosóficos digamos que soy pluralista. No porque pueda defender que la realidad tenga una mejor explicación en términos metafísicamente múltiples que en unitarios. La batalla entre Parménides y Heráclito lleva milenios sin decidirse. El dilema digamos que no es computable o si lo prefieren no es explicitable sin caer en contradicciones.
Defiendo el pluralismo porque defiendo la versión analítica del pensamiento para hacer filosofía. Creo en la precisión –conceptual- previa a la hora de tratar de resolver un problema. Al abordar un contexto para conseguir un objetivo, una de las tareas irremediables es el análisis minucioso de cada uno de los objetos –detectados como- presentes.
Un análisis que no queda sólo para el momento inicial. Sino que tiene que estar presente tras cada intento de implementar la solución diseñada –pruebas prácticas, ensayo y error- Por decirlo en otros términos, acuérdense de ese círculo virtuoso de perfeccionamiento del que hablan los de la ISO 9001.
Esta visión analítica de los objetos conlleva que al abordarlos dentro de un sistema no podemos reducirlos a uno de ellos o a que creamos que cada uno responde exclusivamente a las necesidades impuestas por el conjunto. Si adoptamos esta postura seremos incapaces de definir las diferentes relaciones que mantienen entre sí los objetos y sus diferentes formas de interactuar. Además no aceptaremos la contingencia. Y por tanto no seremos capaces de aceptar que existen errores en la Arquitectura Perfecta de la Gran Mente –cosa refutable desde el inicio, por la existencia del dolor y la muerte, si me permiten ponerme voltairiano-
Por ejemplo la evolución de un motor de F1 responde a que cada parte tiene su propio desarrollo de ingeniería, que analiza su funcionamiento dentro del todo, pero que también sabe explorar su estructura interna, sus relaciones con el resto y la propia historia de su desarrollo, de la industria específica y del beneficio que pueda resultar su mejora para otras áreas. Una parte de la maquinaria de la célula tiene su sentido en el todo celular, pero su funcionamiento sólo se entienda desde su definición particular, sus conexiones exteriores y su evolución –y más si en otra época fue una célula independiente, por coger el ejemplo del Margulis-. Para entender un asunto social hay que saber que cada objeto proviene de contextos diferentes que se han ido integrando y que arrastran valores y lealtades a la vez que adquieren nuevas de forma muy parecida a la evolución por simbiosis. O que ni siquiera se integran, sino que parasitan, ¿O no te pasa eso querida Matrix con Merovingio?-
Mi razón para defender el pluralismo es que es una postura más provechosa para resolver problemas o para desvelar los que no lo son. Sí, alguno pensará que caigo en la trampa instrumental, pero piénsese que no reduzco el pensamiento a resolver problemas, acepto que tiene más componentes a su alrededor, sino que valoro especialmente una de sus aplicaciones, porque creo que además garantiza un supuesto aun más básico que el pensamiento, y que es la supervivencia, la convivencia colectiva y la estabilidad personal, dentro de un marco de derechos –aunque esto es un salto demasiado amplio como para desarrollarlo en un único artículo-
Es mejor tener explicaciones que aunque sean más fragmentarias sean más finas y describan mejor su parte que una única idea que lo explique todo. Vale más tener presente la diversidad con sus matices que un discurso pobre autocomplaciente. Y no porque mil fragmentos sean útiles por sí mismos, sino porque descubrir los enchufes de cada parte es el primer paso para ensamblarlos sin tener que recurrir al pegamento industrial o a la violencia de la imposición de la unidad.
Los fragmentos con sus aristas definidas, permiten como las piezas de un tente, ensayar –virtualizar- las distintas posibilidades hasta alcanzar una de las posibles formas de lo que buscamos. Se pueden hacer muchos acueductos y catedrales, pero tenemos que tener claro como se trabaja un determinado tipo de piedra, cual conviene para ser transportada, que medios de transporte tenemos, que zonas son propicias, que habitantes tiene la zona y que mano de obra lo construirá, quienes lo usará. etc. Así cada zona implementará una catedral, que sí, será el centro de comunicaciones con Dios, pero cada una adaptándola al medio y con sus propios desarrollos internos.
Las buenas ideas globales necesitan que internamente crezcan los matices, sino están condenadas a la derrota frente a otras buenas ideas en constante evolución interna. Los diseños que no aceptan la pluralidad interna sólo sabrán ver anomalías en aquello que no se adecua a su explicación y a sus necesidades, los verán como enemigos y trataran de aplastarlas, rompiendo sus propias tripas.
(*) Cito el texto donde se ve este ataque de lo social hasta las mismas entrañas del hombre, haciéndolo tan unidimensional como él:
La comunicación funcional es sólo la capa exterior del universo unidimensional en el que se enseña al hombre a olvidar, a traducir lo negativo en positivo para que pueda seguir ejerciendo su función, disminuido pero adaptado y con un razonable bienestar. [Todas las entrevistas de Chuck son ejemplos que contradicen esta idea, que además seguramente pretendan ser ejemplares de todo lo contrario] Las instituciones de libertad de palabra y de pensamiento no estorban la coordinación mental con la realidad establecida. Lo que está ocurriendo es una total redefinición del pensamiento mismo, de su función y contenido. La coordinación del individuo con su sociedad llega hasta aquellos estratos de la mente donde son elaborados los mismos conceptos que se destinan a aprehender la realidad establecida. Estos términos se toman de la tradición intelectual y se traducen a términos operacionales: traducción que tiene el efecto de reducir la tensión entre pensamiento y realidad, debilitando el poder negativo del pensamiento.
Se rompe la tensión entre la realidad inmediata en la que aparece el objeto concreto de la experiencia y el concepto producto de un proceso mental que pone la cosa dentro de relaciones universales inexistentes en el contexto particular de hechos.
El carácter terapéutico del concepto operacional se muestro con mayor claridad allí donde el pensamiento conceptual es colocado metódicamente al servicio de la exploración y el mejoramiento de las condiciones sociales existentes, dentro del marco de las instituciones sociales existentes: esto es, en la sociología industrial, la investigación de motivaciones, los estudios de mercados y opinión pública. (137)
Parece que no hay salvación si uno pretende mejorar las condiciones sociales existentes. Radicalidad que explica porque es tan fácil saltar de la extrema izquierda a la derecha, en esa visión del mundo que denuncia el bienestar de la masa como una trampa a la auténtica cultura y a los auténticos hombres.
Pero esa asimilación es mentira, no existe esa reducción a una sola dimensión –ni en las elecciones entre partidos políticos- Porque esos conceptos operacionales sólo podrían ser eficaces cien por cien en un hombre universal, no en una concreto, porque describen al universal, no al concreto. Por eso las previsiones sobre el mercado fallan y sólo son eficaces cuando no se producen cambios que son incapaces de prever, por eso las ciencias sociales son incapaces de anticipar el resultado de las elecciones salvo inmutabilidad –qué valor tiene prever que una piedra no se moverá salvo si alguien decide cogerla y arrojarla lejos- y por eso seguimos necesitando de políticas y de éticas genuinas, capaces de normativizar lo social desde dentro y respetando el núcleo de libertad que ninguna ciencia social es capaz de bordear como lo hacen las humanidades.
Por supuesto que hay un programa moral detrás de toda esa parafernalia economicista y belicosa, querido Lakoff. Un programa de dominio. Y ahí está la batalla. El resto es atrezo.
Detrás de unas cuantas cerraduras uno llega al corazón de él. Y hay gente que hace buenos retratos de ello, aunque luego tengan su espacio web en una red perteneciente a alguno de los cerrajeros neoconservadores… Maldita sea, nos hacen falta hacedores de llaves, querida Matrix.
PS: Una pena que nuestros neocons sólo sueñen con ser atrezo y quitarle el gobierno a los progres. Ni en la voluntad de dominio son auténticos. Demasiados siglos de iglesia católica como para no interiorizar su mensaje oculto, porque llegó hasta sus cortijos. Por eso necesitan que un ateo y un protestante los reeduquen.
PS2: Somos libres, decían los mismos neoconservadores con eso de la libertad de palabra y la Cope. Se escuchaba el recital hasta en Torrejón de Ardoz. No se lo creían ni ellos. Y para muestra nuestro Pleno Municipal, que se celebrará a partir de ahora a las 9:00 am, para que los ciudadanos no hablen. Democracia de atrezo. Libres sí, de que se les recrimine algo. Liberaloides de atrezo, ¡puag!, con lo bonita que es la palabra liberal.
PS3: Día de la lotería de navidad. Día de la comunidad. Que mejor lazo que el no quererse quedar atrás o el ser menos que tus compañeros o conocidos de todos los días. Así funciona esta lotería. Si perteneces a un grupo comprarás esa lotería, yo lo he hecho, ya sea la parroquia donde te tomas tus jotabes, la empresa, el partido o el pueblo en el que veraneas con tus primos.
Luego el estado redondea la jugada, la comunidad mayor. La comunidad que anida al resto. Les da aquello que hace única esta lotería: premios muy repartidos y como muchos números disponibles, que ningún colectivo por grande que sea se quede fuera de la nación. A la unidad de la patria a través del bombo. A la unidad del grupo a través del miedo a perder y la promesa de un posible premio. Y es que todo está lleno de cerraduras y pocas cosas son inocentes, porque nuestra naturaleza humana tampoco lo es.
PS4: Se quejan del canon, dice que los hace más ricos. Deberían empezar por no ir a sus conciertos, no ver sus videos musicales ni escuchar sus programas con publicidad, y no comprarlos en el topmanta, en las tiendas o descargarlos del p2p, para que viesen lo que es una huelga de consumidores. Deberían dejar de consumir el atrezo por unos días y gastar sus horas muertas con cultura de verdad. Demasiado esfuerzo, verdad. También deberían distribuir gratuitamente el software que programan y que luego se vende a precio de cuadro de Picasso, o deberían dejarte pasar gratis en el autobús porque total va a llegar igual, servirte la comida gratis en el bar a última hora porque sino se tendrá que tirar, o prestarte su documentación interna de la consultoría.
Y el PP ¿Estará contra las patentes de software? ¿Serán linuxeros sus expertos en TI?
A mi me gusta la idea de un impuesto frente a la del canon. El canon me suena a diezmo. La protesta actual, a lloriqueo del que quiere cobrar al máximo lo suyo y gratis lo de los demás ¿O tú que te quejas, no tienes un disco duro o una maleta de dvds repletita? Ah que eres programador o fotografo profesional y es para trabajar… claro claro.
Y aquí nadie lleva razón porque todos defienden lo suyo en nombre de la Cultura, que a pocos importa, y lo que sí está en juego es la organización de la industria del atrezo, digo del entretenimiento.
PS5: Aunque un día de excursión, entre los asesores de la Mocloa pude ver a gente que si se creía esto del Arte, ¿Qué pensaran de todo este debate?
PS6: Atrezo como los demonios de las paredes enseñándote los males de infierno.
Roberto G. se pregunta por el ser de la izquierda política. A mí, este tipo de preguntas me suelen parecer más una trampa metafísica de los fundamentalistas que una verdadera cuestión a resolver, donde cualquier respuesta será insuficiente y mala, y por tanto, quien procure responderla nunca se ganará ese carné de izquierdista, porque no hay respuesta posible ante quien pregunta buscando cuestionar una identidad y no el obtener un conocimiento.
¿Para ti qué significa ser de izquierdas? Siempre es antecedida por un ¿Y tú eres de izquierdas? Ya sea pronunciada por un antisistema, por la burocracia política, por un comunista –supongo que un comunista es un pro-supersistema-total, por diferenciarlo de los anarquistas digo- o por un liberal de palo de estos que se creen ricos por ganar 50 euros más que un mileurista. A todos ellos la respuesta les da igual. Porque la pregunta es una negación. Y como diría nuestra folclórica –o la madre del protagonista-, ante esto, dientes que es lo que les jode. Nosotros a nuestro Marco, a nutrirlo y a perfeccionarlo.
Aunque en este caso se lo pregunta Roberto G. y lo hace a sí mismo. Vamos, que es de las pocas veces que uno puede ver esta pregunta con ánimo de responderla afirmativamente y no de negar con ella la identidad a nadie. Es un interrogante, no una acusación. Y se responde a sí mismo con mucha cautela. Así que entraré al trapo de su post.
Ser de izquierda es adoptar una determinada perspectiva del gobierno de un sistema, un sistema que salvo eliminación entre unos y otros –y de eso en España sabemos un rato, con unas cuantas guerras civiles, y con otros tantos largos periodos de dominación- es compartido por diferentes perspectivas.
Afilando, ser de izquierdas, conjeturo –sálveme yo de dar lecciones identitarias- es adoptar la perspectiva del débil dentro de un sistema político que entre otras necesidades a atender están la convivencia de todos.
Afilando un poco más, interpreto el débil como aquel que puede caer bajo una relación de dominación, o de interferencia arbitraria.Es decir, todos en cualquier momento podemos ser ese débil en algún aspecto de nuestras vidas. E interpreto la convivencia de todos como un sistema complejo de justicia, dando a todos un mismo derecho bajo constitución –ese velo uniformador de Rawls- una democracia y un sistema de control de poderes, donde la convivencia se base en lo que expresa libremente cada uno, y no en el miedo a moverse, y por su puesto en la libertad de acción y organización. A partir de ahí, el papel que se le dé al comercio, a las empresas, a los funcionarios, a los diferentes poderes, a los niveles de gobierno, a la política exterior, etc. será una cuestión de prudencia y conveniencia a largo plazo para el sistema y para evitar las relaciones de dominación. Sin dogmatismos, con inteligencia, porque lo sustantivo es la libertad y la convivencia en paz dentro de un entorno en el que siempre existirán tensiones y necesidades, metidos también en una carrera entre estados de la que no cabe aislarse.
¿Y siendo de izquierdas como soy del PSOE? Pues por su larga historia dentro de este país defendiendo sistemas de libertad y convivencia, luchando contra la dominación –de ahí su primer sindicalismo a finales del XIX o su estado del bienestar a finales del XX- y por el presidente que ha dado ahora:
De toda la entrevista me quedo con esto a partir de 4:50
Que seas libre, autónomo, independiente. Que le puedas decir NO a la persona con más poder o económico, o mediático o religioso, o sindical de un país.
Al final la democracia es una arquitectura de convivencia donde las formas son sustanciales.
Al final la democracia es un engranaje de convivencias.
Huelga decir que las leyes sólo hacen eso mientras respeten los intereses y las ideas comunes del pueblo y se atengan a la imagen de un derecho ideal: mientras no se conviertan en los instrumentos de la voluntad arbitraria de un individuo o grupo. Cuando las leyes se convierten en los instrumentos de esa voluntad, entonces, de acuerdo con la tradición, nos las vemos con un régimen -el régimen despótico del monarca absoluto, pongamos por caso- en el que los ciudadanos se convierten en esclavos y se ven enteramente privados de su libertad. (P.59)
Las leyes crean libertad mientras no introduzcan situaciones de dominación, a partir de una división de poderes que ejerzan un mutuo control, y mientras sean el producto de generalizaciones que de algún modo encaucen los posibles intereses personales en un contexto global de convivencia y orden justos… La política y las leyes son en cierta medida un arte de inventar un orden de convivencia que sepa abrir espacios por donde conseguir los propios intereses y por donde desarrollar el propio ideal de vida. La ausencia de política y leyes es dejar a ciegas los intereses ya creados, dejando que choquen unos con otros.
Por tanto hay una parte creativa en las leyes que no responde al ideal negativo de la libertad, sino que es constructivo. Y esto está dentro del republicanismo. Los políticos y legisladores analizan esa naturaleza humana, el sistema que han heredado, los intereses personales ya creados en él, y proponen ajustes del sistema o un nuevo sistema, para que exista una mayor coherencia y justica entre el componente humano, los recursos, el imaginario, la cultura, la moral, las empresas, las instituciones, etc. El ideal republicano, por mucho que quiera, no puede escapar a una interferencia que va más allá de los intereses y el control de los afectados, toda política tiene un horizonte creativo que va más allá. Pero esto no significa que la idea republicana quede invalidada, simplemente que la idea de control hay que ampliarla, no a la acción de crear una nueva sociedad –algo a lo que no podemos escapar, porque si la historia cambia, el sistema cambia, y la sociedad igual; si hasta la naturaleza cambia con nuestras acciones y legislaciones- sino a la forma de gestionar ese cambio necesario.
-Una parte fundamental de la filosofía política debería estudiar cuales son los valores y la forma que se implementan estos en la creación de normas y planes-
El liberal que tanto defiende la falta de interferencia y la libertad negativa, o bien es consciente lo expuesto y es un hipócrita, o su visión desconoce una de las partes más importantes de la política que es la creación y el cambio social. El liberal cuando gobierna, por ejemplo tiene que crear mercados, imponer nuevos tipos de regularizaciones –aunque sea para beneficiar a los más poderosos- invertir en nuevas infraestructuras, recaudar impuestos para mantener las instituciones donde permanece parte de su poder, etc. El liberal provoca con esto un reajuste de todos los intereses con sus propias ideas ¡el liberal interviene cuando gobierna!–no es el valedor de un reajuste ciego de los intereses de todos como les gusta decir con su sociología de ciegos autorregulados- el liberal en absoluta respeta la libertad como no interferencia tan pura que tanto propugnan.
Además, sin interferencia tendríamos un negro panorama. La ausencia de ley no implica el vacío de autoridad y con ello la libertad plena, sino que conlleva el dominio del más fuerte. Donde no hay derecho, se impone la violencia. Porque donde no hay derecho las relaciones humanas se rigen por simpatía o antipatía, por intereses de grupo y personales, y en momentos de conflicto, si no hay reglas, la empatía y el diálogo nada pueden hacer frente a la violencia. Sólo el derecho, enlazado a las instituciones y el estado, puede poner las razones y el diálogo por encima de la violencia.
La dicotomía no es por tanto entre derecho y libertad sino entre derecho y dominio.
Desde aquí podemos entender que la defensa que el neoliberalismo hace de la ausencia de legislación, el espíritu que hay detrás del quien te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí, es una defensa implícita del más fuerte. Por ejemplo una multinacional a punto de hacerse con el control de un mercado no tendrá como plato de buen gusto la intromisión legislativa sobre la libre competencia. Y quede claro que legislar no es hacer un programa al estilo soviético. No es lo mismo un tribunal sobre libre competencia, por seguir con el ejemplo, que un funcionario y alto cargo del Partido, planificando la economía entera.
La cercanía dialéctica entre libertad negativa y dominación es más estrecha de lo que cualquier tradición intelectual nos habían señalado hasta ahora. Un buen argumento a favor de la libertad negativa puede ser a la vez la mejor legitimación de situaciones reales de dominación.
La falacia libertaria del liberal pasa por dos puntos, el primero que considera que puedan existir acciones que no repercuten en las decisiones de los demás y el segundo que toma la libertad en uno de sus aspecto como si fuera la libertad absoluta –doble pecado, la parte por el todo, y el todo hecho Absoluto-
CAMUFLANDO LA INTERVENCIÓN
En la medida que una persona actúa en un entorno social sus acciones repercuten en el resto de actividades sociales que realizan otros sujetos. Cuando se pide libertad como no interferencia se pide parálisis social, si es que lo tomamos al pie de la letra - ni un consumidor autista es capaz de no intervenir con sus compras sobre las decisiones ajenas- Esta libertad negativa es la delicia conservadora: que nada se toque, que todo el mundo se incorpore al sistema y que por supuesto nadie trate de modificarlo. Esta libertad es el caballo de Troya Conservador contra el reformismo. Dice así: ¡En defensa de la Libertad! ¡Que nadie se mueva! Creo que aquí es donde mejor se entienden las políticas de recortes de libertades de los neoliberales.
Justamente uno de los primeros enemigos de este ideal conservador con la piel camuflada, fue el emprendimiento comercial –debido a su conexión directa con el poder y la fuerza- Una de las confrontaciones más estruendosas en las que participó, fue su ataque a la sociedad medieval de la mano del estado moderno, que necesitaba su dinero para mantener una expansión y un dominio que antes era producto del linaje y del campo de batalla. La cuestión económica rompió estas estructuras y con ello lesionó la libertad del antiguo señor que no aceptaba interferencias en sus asuntos. Era una cuestión de honor.
Este conservadurismo de las antiguas familias supo cambiar de nicho. Sus reyes, caballeros y nobles ya no tenían capacidad para portarlo y reproducirlo, con lo cual buscó un entorno lo suficientemente potente para su actividad parasitaria: el ámbito económico. El nuevo fenotipo fue: ¡Que nada cambie, excepto la economía, cuya única modificación solo puede ser ir a más! Este es el nuevo teorema del conservadurismo transferido socialmente con un corolario de lo más amenazador: Cualquier cambio que no sea el crecimiento provocará una pérdida en las finanzas, el desorden de la realidad y por tanto nuestra supervivencia estará en peligro. Hasta el fin de la II Guerra Mundial este virus se hizo intocable, y sólo tras los resultados de esta, se le aplicó la vacuna de los derechos humanos y del estado del bienestar.
-Otras mutaciones se fueron hacia los estados absolutistas, los nacionalismos, las colonias y los imperios. Estas también sufrieron grandes varapalos con las revoluciones norteamericana y francesa y de nuevo con la II Guerra Mundial, gran colapso viral. Aunque esto para otra entrada-
Pero el ideal conservador implementado económicamente no ha muerto bajo el estado de protección. Una nueva cepa en forma de hyperliberalización cabalga de nuevo. Y vuelve a decir lo de siempre, nada se toque, salvo lo que nosotros si tocamos con el fin de crecer.
Por cierto, una de las formas en que han tratado de esconder esta intervención es disfrazando de leyes naturales sus reglas del juego, las cuales nos afectan a todos en nuestras decisiones. Derivando con ello, que su interferencia es involuntaria, lo mismo que si uno perece bajo los efectos de un terremoto o un paro cardiaco producto de una tara genética.
PLURALIDAD INTERNA DE LA LIBERTAD
La libertad en sus aspectos parciales puede causar tanto dominio como cualquier ideal conservador. Bueno, incluso de una forma más cruel, porque estando más protegida de la crítica axiológica, puede llegar a cometer grandes barbaridades, dado que su nombre, libertad, es lo más preciado que existe.
Ejemplos de la consideración de algún aspecto de la libertad como algo absoluto los hemos tenido a lo largo de la historia como encubrimiento de intereses particulares obtenidos del dominio. Así se puede estar en contra de una desamortización, o de una intervención del estado esgrimiendo la libertad individual del propietario, olvidándose con ello que precisamente esa intervención viene a acabar con la situación de dominio por parte de unos pocos sobre la inmensa mayoría, que a causa de su sometimiento no puede gozar de propiedades o de libertades. También hemos tenido los contrarios, aquellos que en nombre de la libertad del pueblo, eliminan la libertad de empresa, política, social, etc. y a su vez dan la capacidad de intervenir arbitrariamente a altos miembros del partido.
Por lo tanto la defensa de la libertad exige un equilibrio sobre sus diferentes aspectos –económico, democrático, legal, igualitario- en su aplicación sobre las instituciones, sino quiere llegar a ser fuente de injusticias y dominación.
Una posible solución contra este absolutismo conservador de la Libertad sería blindar cada subparte de la libertad, de tal forma que no penetrasen en ellas los mensajes conservadores provenientes de las otras subpartes. Así, un argumento en contra de una situación de dominio, como la defensa de la propiedad o del pueblo, sólo será válido en la medida que no implique la defensa velada de otra dominación. Si cumpliera estos requisitos se podría tomar entonces como un ideal valido de gobierno o de reivindicación. Sería algo así como un protocolo de actuación republicano/libertario.
(…) ¿Hemos tenido alguna vez necesidad o simplemente la capacidad de imaginar que algo cambie en lo esencial?
>> Los narizotas de aquí, sí. Aunque la imagen que tienen de su mundo es una esfera y ven que su mundo se mueve en círculos, ignoran los ciclos, sólo reconocen la necia línea recta. Tengo la impresión de que para ellos el itinerario vital del género humano discurre en línea recta y, temblorosos, sólo se preocupan de ver adónde lleva ese camino. Los pensadores de los narizotas se dividen en dos grupos: unos que afirman que el camino lleva a un futuro dorado, paradisiaco (éstos, según me dice el señor Shi-smhi, remontan su doctrina a un maestro que se llamaban Ma’ –ch, la homonimia o similitud con el travieso muchacho del poema es puramente casual [anteriormente en el texto se había hablado sobre las historias de Max y Moritz escritas por Wilhelm Busch], aunque a mi me parece reveladora; así como sus discípulos Eng-el y Le-ning); los otros opinan que el cambio lleva directo al abismo (su doctrina parte, según Shi-shmi, de dos maestros llamados Sho Peng-ha-wer y Ni-tse). Puedes adivinar a quien le doy la razón. Pero eso es accesorio.
>> Los narizotas ignoran los ciclos. Los narizotas creen obstinadamente que todo ha de variar constantemente y es imposible hacerlos cambiar de opinión, ni siquiera a los más razonables, porque cuando algo cambia es para mejor. ¿Se ha visto alguna vez en el mundo una superstición semejante? Sólo habría que aplicar las inquebrantables leyes de la divina matemática. Cuando lanzas una moneda al aire hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que caiga con una de sus caras hacia arriba. Si yo –bien sea en mi vida privada, bien sea en la vida pública- cambio algo, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que lo nuevo sea peor o mejor que lo antiguo. Me parece algo evidente incluso para el más tonto. Pero no para los narizotas. No se les puede convencer de que lo nuevo no tiene por qué ser necesariamente mejor que lo antiguo.
>> Pro-greso…, progresan, progresan respecto a todo. Progresan respecto a sí mismos. Me pregunto por qué. Acaso porque no les gusta estar consigo mismos. ¿Y por qué no les gusta? Acaso porque –con razón- se caen antipáticos. ¡Pero qué tontería querer progresar respecto a uno mismo! Sólo cambian su entorno, no a sí mismo. Y esto me parece capital: los narizotas no están en disposición, ni tienen la voluntad de perfeccionarse a sí mismos (¡y eso, a pesar de que, como no he podido comprobrar, conocen el sublime I-ching!), prefieren experimentar con su entorno. Aunque tampoco está libre de estas supersticiones, el señor Shi-shmi ha estado de acuerdo conmigo cuando le he expuesto mis pensamientos.
Cartas a la antigua China, Herbert Rosendorfer, editorial Acantilado, Barcelona, 2004. Título original: Briefe in die chinesische Vergangenheit, 2004, traducción de Roberto Bravo de la Varga. Páginas 80-81
-La negrita es mía-
KAO-TAI, mandarín de hace mil años y ahora en Munich, más que un lector de los filósofos del Imperio Central, es aquí un nietzscheano convencido, al que por lo menos cita y con el que admite su coincidencia en el fatalismo. Precisamente lo menos parecido del texto con Nietzsche, porque me temo que para él, el pesimismo –redentor a lo último- era la virtud de los sometidos. Lo que sí es de Nietzsche, y está aquí muy bien trasladado, es la crítica a la visión lineal del tiempo heredera en gran parte del cristianismo, y la crítica al optimismo y al progreso porque sí. Una fe, en una carrera sin desvío posible, aunque sí alguna que otra parada, ya sea para disfrutar de la imagen y el olor de los quemados en el infierno o para preparar la revolución, hacia la utopía u hacia Dios. El marxismo y al cristianismo van por la misma autopista.
Necesidad de una línea casi recta, porque al fin y al cabo del fuste torcido del hombre nada salió tan perfecto, aunque sea una religión sublime(¡) u el mejor de los paradigmas políticos(¡), que procede del frío absoluto, que en último término es Dios para la primera, o las matemáticas bien cocinadas que hemos de suponer que algún día un prurito sociólogo marxista descubrirá tras las leyes históricas, para el segundo.
Repitiendo a KAO-TAI,
Sólo habría que aplicar las inquebrantables leyes de la divina matemática. Cuando lanzas una moneda al aire hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que caiga con una de sus caras hacia arriba. Si yo –bien sea en mi vida privada, bien sea en la vida pública- cambio algo, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que lo nuevo sea peor o mejor que lo antiguo. Me parece algo evidente incluso para el más tonto.
Pero claro, de la mano de nuestro chino nietzschenao, que no el chino de Konisberg, sino el de las cartas de Rosendorfer, vienen en contra las otras matemáticas, las de la probabilidad, en las que no cabe el cambio y menos la mejora, pero sí la eterna repetición - el fondo igual de absolutas pero con la piel nihilista – Donde todo se mueve pero nada cambia:
341. El peso más pesado.- Suponiendo que un día, o una noche, un demonio te siguiera en la más solitaria de tus soledades y de dijera: <> ¿No te arrojarías al suelo rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que así te habló? O has experimentado alguna vez un instante tremendo en que le contestarías: <<¡eres un dios y jamás he oído decir nada tan divino!>> Si esa noción llegara a dominarte, te transformaría y tal vez te aplastaría tal y como eres. ¡La pregunta ante todas las cosas: <<¿quieres esto otra vez y aun infinitas veces?>> pesaría como peso más pesado sobre todos tus actos! O ¿cómo necesitarías amarte a ti mismo y a la vida, para no desear nada más que esta última y eterna confirmación y ratificación?
La gaya ciencia, Friedrich Nietzsche, editorial akal, 1998. Título Original: Fröhliche Wissenschaft, traducido por Charo Greco y Ger Groot. Página 250.
-La negrita es mía-
Donde no cabe tomar decisión alguna, donde todo permanecerá igual. Sí, esa matemática del eterno retorno tan alabada por los teóricos de los juegos y las supuestas decisiones racionales, esa matemática sierva de el conservadurismo, donde todo se mueve para permanecer igual. La verdad es que el momento narrativo es genial, de lo que parece una de las mayores exaltaciones de la vida, del disfrute del momento, se puede seguir el mayor de los conformismos vitales y políticos. Aunque eso es parte de la potencia de la poesía de Nietzsche.
Por cierto, queda aquí muy bien retratado nuestro edonismo con su exaltación del individualismo, quizás la mejor vacuna que tengamos contra tiranos y malos gestores; la búsqueda de nuestro placer y bienestar pone las cosas difíciles a los enemigos de las libertades y del desarrollo económico. Pero ese edonismo, hermano de la despreocupación y la trivialidad más allá del instante, es el que también puede no ver los peligros de mayor alcance o puede inventárselos en cuanto su imaginación los vea amenazando sus comodidades.
PS: En el último párrafo KAO-TAI se contradice ampliamente, de burlarse de lo que él supone que es una aversión hacia sí mismos por parte de los narizotas, pasa a recriminarles el no tener valentía para cambiar y perfeccionarse a ellos mismos en vez de al medio que les rodea. O una cosa u otra, porque si uno quiere perfeccionarse será entre muchas cosas el no gustarse a sí mismo, al menos en muchos aspectos –porque al fin y al cabo no tenemos un homúnculo rector sino muchos demonios, de los que más de uno necesita un arreglo- Y al contrario, el negarse a ver fallos en uno mismo, el valorarse positivamente a uno mismo y quererse mucho que dirían los libros de autoayuda, es la mejor forma de dejar todo como está, de no mejorar, de cerrar el camino a la perfección, al superhombre nietzscheano, que no es un camino recto donde te lleva el tiempo, sino un camino de esfuerzos y riesgos de derrota, de autoinvención artística, de elevación, de libertad.
Reds, Película dirigida por Warren Beatty en 1981, 188 minutos.
Protagonistas: Warren Beatty, Diane Keaton y Jack Nicholson.
Temática: Política y amor.
Pasados pocos días del 30 aniversario de la legalización del Partido Comunista en España, no parece mala ocasión tratar Rojos, la película dirigida por Warren Beaty hace 25 años. Son dos historias en una; la primera, la Gran Historia, la Revolución Comunista en Rusia -interpretada como el punto más determinante de la historia del siglo XX por autores como Eric Hobsbawm-; y la segunda, una turbulenta y apasionada historia de amor de dos escritores llevados desde el activismo sindical norteamericano hasta el naciente Komintern Soviético. Dos narraciones que se enlazan no sólo para mantener la atención del espectador y la tensión de la obra, como un mero recurso más de guionista, sino que son dos elementos fundamentales que se conjugan llegando a mostrar sus afinidades y diferencias en una dialéctica que tiene su colofón en el punto final y más fuerte de la película. Donde se explicitan mediante los diálogos todas las intuiciones políticas que habían estado enfrentadas entre sí durante la obra. Se llega a expresar la necesidad de una revolución política internacional que haga frente a las injusticias generadas por el propio sistema, pero sin renunciar ni menos tratar de eliminar las otras necesidades del hombre como el amor, la familia, la libertad individual o, incluso, el país propio.
Varias escenas con sus diálogos logran captar está ruptura entre la revolución y la libertad. Por ejemplo la que tiene lugar en el apartamento de Moscú, donde el personaje de Maureen Stapleton, que hasta entonces había representado el mayor compromiso y la mayor seriedad ante la Revolución, y ahora, en el epicentro de la acción revolucionaria, se cuestiona ante el protagonista lo que se está llevando a cabo en el nombre de sus ideales, remarcando los millones de muertos de hambre que hay a su alrededor.
Pasando a una analogía con la historia de España, la película refleja lo que también vivió el socialista Fernando de los Ríos cuando viajó a Moscú y preguntó a Lenin sobre la futura libertad de prensa, de sindicatos y de individuos. La respuesta que recibió fue ¿Libertad para qué? Al final el socialista español redactó un informe que hizo que el PSOE rechazara las condiciones para entrar en la Tercera Internacional. La libertad por encima de la dictadura, aunque esta sea en nombre del proletariado.
Otras escenas similares en esta lucha dialéctica, suceden con el personaje de Jerzy Kosinsky, el líder bolchevique Zinoviev –que pasados los años sería ejecutado por Stalin-, quien impone a John Reed la necesidad de protagonizar la Gran Historia y dejar de lado lo personal.
En una discusión que acaba con una escenográfica explosión a las espaldas del protagonista, John Reed le recrimina a Zinoviev:
- Zinoiev, si tu no crees que alguien puede ser un individuo y ser fiel al colectivo, ni hablar por su país y la Internacional al mismo tiempo, ni amar a su mujer y seguir siendo fiel a la revolución, ¡es que no tienes nada que ofrecer!
- ¿Estarías siempre dispuesto a ofrecerte a esta revolución?
- Si separas a un hombre de lo que más quiere, lo que haces es quitarle lo que tiene de único. Y si le quitas lo que tiene de único, le quitas la disensión.
- Camarada Reed.
- ¡Y si le quitas la disensión, matas la revolución!
- ¡La revolución es disentir!
Warren Beatty trataba de recuperar la historia de la izquierda norteamericana silenciada hasta entonces. La pasión y el idealismo de su personaje, sus ansias de protagonismo siendo artista y político al mismo tiempo –escribiéndose a sí mismo como Historia- la defensa de un socialismo comprometido en EEUU y la mirada internacional que mantenía sobre la lucha obrera, rescatan lo mejor de una corriente de pensamiento y acción cuya recuerdo se ha visto deformado en el imaginario norteamericano, ese monstruo rojo llevado a su máxima potencia en la Guerra Fría. A ello le añade el lado realista, crítico, contestatario, igualitario y apasionado de Louise Bryant, encarnado por Diane Keaton. Una mujer ansiosa de demostrar su valía al mundo.
En la historia de Louise Bryant aprecio el otro choque con la libertad que da forma a la obra. Una mujer fuertemente independiente, que no quiere supeditación ante ningún hombre, que lucha con John Reed y el amor que siente hacia él. Una vez más, esa libertad encuentra un límite que se convierte en drama. Esta tensión es la que interpreto como el sustrato de la película, los límites que pone la naturaleza humana a las grandes ideas políticas y a los grandes valores individuales.
Una analogía que siempre utilizo con los idearios políticos y la moral es la de la contraposición software/hardware. No hay programa exento de error ni previsión absoluta –aunque ya tocará hablar algún día en este blog del Oráculo computacional- y si además este no está hecho de una forma completamente adaptada al hardware, los errores y colapsos se convertirán en la norma del sistema que lo ejecute sobre sí mismo. La política sin un conocimiento explícito de la naturaleza humana, si es que esto puede existir, no puede pretender absolutos ni programas máximos, porque sencillamente no tiene teoría alguna capaz de tales fines. Siempre se terminará dando con el error en el mejor de los casos y con el holocausto en el peor.
De la película me quedo con:
1) John Reed llamando a la huelga con la Internacional sonando de fondo. Es una escena emocionante, un americano que sin saber ruso es subido a una tarima para hablar ante los futuros revolucionarios, simplemente porque tiene algo interesante que aportar y no por ser cargo alguno. Al final sus palabras serán decisivas para la Historia.
2) Con Jack Nicholson. Aporta la voz ácida a esos límites de los que he hablado antes. Donde las grandes ideas y los valores encuentran su incoherencia en la naturaleza humana. El diálogo con Diane Keaton en su apartamento es hiriente e brillante. Jack Nicholson es sencillamente esa humanidad indomable.
3) El retrato interno de la izquierda, con su pasión y su eterna confrontación.
4) Louise Bryant, preguntándose si el cerco político al que se estaba sometiendo a los socialistas era una nueva caza de brujas; una escena redonda que cuenta con una mujer, con política, con la cuestión de la libertad y la antigua forma de mantener todo quieto, a saber, cazando brujas e inventando fantasmas.
Sobra recomendarla.
Escribo en:
Modo Ocular
¿Dónde estoy?
Usted está navegando por Libertad category at
Modo Explicito.