Viniendo de la lectura de Pettit en Prietistas:
Huelga decir que las leyes sólo hacen eso mientras respeten los intereses y las ideas comunes del pueblo y se atengan a la imagen de un derecho ideal: mientras no se conviertan en los instrumentos de la voluntad arbitraria de un individuo o grupo. Cuando las leyes se convierten en los instrumentos de esa voluntad, entonces, de acuerdo con la tradición, nos las vemos con un régimen -el régimen despótico del monarca absoluto, pongamos por caso- en el que los ciudadanos se convierten en esclavos y se ven enteramente privados de su libertad. (P.59)
Las leyes crean libertad mientras no introduzcan situaciones de dominación, a partir de una división de poderes que ejerzan un mutuo control, y mientras sean el producto de generalizaciones que de algún modo encaucen los posibles intereses personales en un contexto global de convivencia y orden justos… La política y las leyes son en cierta medida un arte de inventar un orden de convivencia que sepa abrir espacios por donde conseguir los propios intereses y por donde desarrollar el propio ideal de vida. La ausencia de política y leyes es dejar a ciegas los intereses ya creados, dejando que choquen unos con otros.
Por tanto hay una parte creativa en las leyes que no responde al ideal negativo de la libertad, sino que es constructivo. Y esto está dentro del republicanismo. Los políticos y legisladores analizan esa naturaleza humana, el sistema que han heredado, los intereses personales ya creados en él, y proponen ajustes del sistema o un nuevo sistema, para que exista una mayor coherencia y justica entre el componente humano, los recursos, el imaginario, la cultura, la moral, las empresas, las instituciones, etc. El ideal republicano, por mucho que quiera, no puede escapar a una interferencia que va más allá de los intereses y el control de los afectados, toda política tiene un horizonte creativo que va más allá. Pero esto no significa que la idea republicana quede invalidada, simplemente que la idea de control hay que ampliarla, no a la acción de crear una nueva sociedad –algo a lo que no podemos escapar, porque si la historia cambia, el sistema cambia, y la sociedad igual; si hasta la naturaleza cambia con nuestras acciones y legislaciones- sino a la forma de gestionar ese cambio necesario.
-Una parte fundamental de la filosofía política debería estudiar cuales son los valores y la forma que se implementan estos en la creación de normas y planes-
El liberal que tanto defiende la falta de interferencia y la libertad negativa, o bien es consciente lo expuesto y es un hipócrita, o su visión desconoce una de las partes más importantes de la política que es la creación y el cambio social. El liberal cuando gobierna, por ejemplo tiene que crear mercados, imponer nuevos tipos de regularizaciones –aunque sea para beneficiar a los más poderosos- invertir en nuevas infraestructuras, recaudar impuestos para mantener las instituciones donde permanece parte de su poder, etc. El liberal provoca con esto un reajuste de todos los intereses con sus propias ideas ¡el liberal interviene cuando gobierna!–no es el valedor de un reajuste ciego de los intereses de todos como les gusta decir con su sociología de ciegos autorregulados- el liberal en absoluta respeta la libertad como no interferencia tan pura que tanto propugnan.
Además, sin interferencia tendríamos un negro panorama. La ausencia de ley no implica el vacío de autoridad y con ello la libertad plena, sino que conlleva el dominio del más fuerte. Donde no hay derecho, se impone la violencia. Porque donde no hay derecho las relaciones humanas se rigen por simpatía o antipatía, por intereses de grupo y personales, y en momentos de conflicto, si no hay reglas, la empatía y el diálogo nada pueden hacer frente a la violencia. Sólo el derecho, enlazado a las instituciones y el estado, puede poner las razones y el diálogo por encima de la violencia.
La dicotomía no es por tanto entre derecho y libertad sino entre derecho y dominio.
Desde aquí podemos entender que la defensa que el neoliberalismo hace de la ausencia de legislación, el espíritu que hay detrás del quien te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí, es una defensa implícita del más fuerte. Por ejemplo una multinacional a punto de hacerse con el control de un mercado no tendrá como plato de buen gusto la intromisión legislativa sobre la libre competencia. Y quede claro que legislar no es hacer un programa al estilo soviético. No es lo mismo un tribunal sobre libre competencia, por seguir con el ejemplo, que un funcionario y alto cargo del Partido, planificando la economía entera.




[...] con la que me permito no estar de acuerdo con Pettit, al menos en parte, porque veo imposible respetar intereses e ideas comunes cuando se [...]