Parece que en Guerra Eterna critican la alianza entre feministas y racistas. Yo que no me llamarÃa a mi mismo feminista, tengo la convicción de que sólo el feminismo nos salvará del multiculturalismo.
En Europa tenemos una herencia inconsciente con la religión. Luchando en su nombre -esa eterna excusa de los poderosos- se han desangrado estados enteros. Hasta que nos hemos dado una tregua y nos hemos exigido tolerancia religiosa. Cristalizando con el tiempo en una actitud de laissez faire con las religiones. Cosa que han aprendido los poderosos para volver a la carga. En España para seguir legislando desde los púlpitos sin tener que someterse a la crÃtica polÃtica, y pobre del intolerante que se atreva a criticarlos, porque estará atacando las creencias religiosas de millones de españoles. En Europa para que los dirigentes de los diferentes grupos identitarios refuercen su posición interna, consiguiendo logros que estas minorÃas son incapaces de alcanzar en su vida normal. Aparentes hitos, donde los otros no entrarán a importunarlos, como el control de las mujeres, de la maternidad, del lugar de culto, etc.
A Europa le ha dado igual cual es el nivel de vida de un ciudadano medio perteneciente a una minorÃa. Porque su tarea polÃtica no era mejorar el nivel de vida de esos individuos -emancipándolos de cualquier grupo de identidad, de forma consecuente con la tarea ilustrada- sino el de contentar a los dirigentes -más fanatizados- de esas minorÃas.
Y ahora nos encontramos con que los suizos votan en contra -no de la libertad religiosa o de la práctica del Islam- sino de la construcción de minaretes. Y nos creemos que eso ha sido un voto del catolicismo reaccionario o de la ultraderecha. Supongo que ellos estaban allÃ, pero seguramente no eran los únicos. Tengo la convicción de que ahà también votaron ateos y liberales, que llevan en su memoria polÃtica la batalla secular contra un antiguo régimen absolutista que se apoyó y fusionó con la Iglesia Católica, y no quiere volver a repetir otro combate y menos que se lo cuelen en nombre de la igualdad, contra una religión joven, con fuerza y que no ha tenido que pelear durante siglos contra filósofos, legisladores, movimientos obreros, ilustrados y demás amigos de la racional y lo razonable.
Además, la sociedad, sus normas públicas y su democracia, debe estar por encima de cualquier cuestión religiosa. No debe imponer que creencias o ritos siguen sus ciudadanos, pero tampoco tiene porque estar callada ante como se manifiestan públicamente las diferentes religiones. Y eso también se ha votado implÃcitamente.
Ahora los dirigentes musulmanes en Suiza tienen una oportunidad para explicar mejor su religión, su postura y poder ganarse la confianza del resto del paÃs con el que conviven.
Y los dirigentes de la izquierda deberÃan empezar a entender que todo lo que se lleve la palabra igualdad delante, no tiene porque ser bueno.
PS: ¿Por qué no prohibir también los campanarios? Si usted ha tenido un abusón todo el año en el colegio con el que ha tenido que lidiar ¿Por qué no acepta al chico nuevo de la clase también como abusón? ¿Qué eso serÃa desigualdad y discriminación?
PS2: Para que esto al final no sea la bandera de la extrema derecha o del catolicismo reaccionario -y de su contra parte musulmana más extremista- los moderados -ateos, musulmanes, cristianos-, los que creen que no sólo de religión está hecho el mundo ni lo público, tendrÃan que hacer un esfuerzo por identificar el problema y no por identificarse con una de las partes. O al final no hablarán ellos sino los que representan mejor la separación y la confrontación: los fanáticos que existen en todos los grupos.




Estoy muy de acuerdo contigo. Además me resultas original. Aún asÃ, iré más lejos. Algunos, desde la izquierda, están tratando de poner mejor al Islam que al Cristianismo al ver en este último a su enemigo ancestral. Pero el enemigo no es una religión, sino la religión. Juan Pablo II, el papa polÃtico, se esforzó mucho en hermanarse con todas las religiones consciente de que lo importante no era qué religión aborregaba a las personas frente a los poderosos, sino que hubiera una que se encargase de esa tarea en cada territorio.
La idea no es del todo original. Es darle la vuelta a la que expone Parekh -algún dÃa tendrá su post-
http://www.casadellibro.com/libro-repensando-el-multiculturalismo/1046360/2900001073862
La religión como caballo de troya de las élites de esas minorÃas…