Otra forma de ver el asunto de la inmigración es el de la propia exigencia moral del autóctono -o el inmigrante acomodado- Que al fin y al cabo, también aspira a tener una moral universalmente valida y unos ideales no demasiado quebrantados.
Dos formas de verlo:
El artÃculo de Torrés Mora: A quien corresponda. Que nos pone a los españoles ante nuestro pasado inmigrante y a la europeización que supuso para los obreros que fueron y luego volvieron demandando democracia.
El artÃculo de Arcadi Espada. Que señala la otra cara de la moneda que tiene el exigir el fin de la inmigración. Que no es otra que desear o exigir, que los paÃses pobres sean una suerte de Cuba o dictadura comunista, donde nadie pueda escapar a no ser que sea con el beneplácito del estado. ¿Es ese el orden internacional que esperamos? ¿EstarÃamos legitimando esos atropellos?
Visto esto, por lo menos hay tres momentos mentales: Cuando uno mira sus intereses -que según el dÃa será bueno o malo para la inmigración-, cuando uno mira sus miedos y su identidad, y cuando uno se mira al espejo.



