Siempre es más fácil pedir que trabajar (…) Es más simple delegar que afrontar la responsabilidad
Efecto, acción, reacción. Pierde la inocencia, pierde la paciencia. Lo sustituye por intolerancia. Es el problema en esencia. (…) Gana el sitio la derecha y la ignorancia.
Mientras hacia la carrera allà -y no se sabe cuántas cosas más sin sentido- San Canuto siempre me pareció una tonterÃa y una guarrada. He visto a gente echar la pota en la entrada de la facultad de filosofÃa sin que fuera un ritual griego de purificación. He visto la parada del tren que sólo le faltaba estar ardiendo, y no exagero, porque a base de inundar el suelo durante horas con el calimocho, aquello era infranqueable. He visto desde T.I. hasta la salida -todo lo largo de la universidad-, como la mierda se acumulaba sin fin en el césped, dejando ver una estampa bastante asquerosa cuando ya todo el mundo se habÃa ido. Incluso un profe mÃo me contó que un año llegaron a asar sardinas dentro de la facultad porque estaba lloviendo fuera. Y luego alguno se preguntaba porque cerraban esos sagrados espacios públicos a tan floridos visitantes -porque eran turistas del porro, no estudiantes-
Pero lo que siempre me pareció mal del todo es que la gente de la UAM lo aceptase sin más. Los estudiantes, que sólo salÃamos en los medios de comunicación ese dÃa, como una masa aborregada ahogada en la niebla de Cantoblanco. Y parecÃa no importarnos demasiado. Nosotros, los revolucionarios. Pero sobretodo me indignaba -bueno, indignar literariamente, como recurso ya saben, en la realidad no soy tan cursi- que el personal que llevaba allà muchos años viéndolo no dijese nada. La universidad, siempre con los bolsillos pelaos, se permitÃa hacer de jardÃn de infancia por un dÃa para una muchedumbre que ni estudiaba ni trabajaba.
Los profesores, que se les suponÃa crÃticos e implicados con la realidad -especialmente aquellos que tenÃan sus chascarrillos contra una inútil clase polÃtica- no movÃan ni un dedo ni decÃan una palabra un poco más alta -al menos que llegase a la comunidad universitaria- Porque eso simplemente constituirÃa una molestia en su auténtica y metafÃsica transformación del mundo desde su despacho.
Molestia porque además suponÃa tocar uno de los grandes tabús de la UAM. Que era la necesidad de echar mano de la autoridad e incluso de la policÃa. ¡Imposible en un lugar como aquél! Dónde lo primero que te cuentan nada más llegar en que la disposición de sus pasillos responde a las antiguas necesidades tácticas de los grises franquistas entrando a caballo a por los estudiantes. Y sepan, que contra los tabús, ni los profes más contestatarios se atreven.
Hoy tengo una sensación parecida con el tema del empadronamiento. Y más siendo de Torrejón de Ardoz. Sufro las revistas municipales en silencio. Que son propaganda del PP pura y dura, que en sus columnas de presentación se dedican a atacar a la oposición como antiespañolistas y en sus portadas a hacer de la inmigración el enemigo que les de un sentido narrativo. Pero eso a mucha gente les da igual porque hay conciertos gratis y arte kitsch. Y un enemigo común.
Asà que no pasa nada. Nuestro Alcalde seguirá incumpliendo la ley al no empadronar a los inmigrantes. Y seguirá impidiendo que los inmigrantes cumplan con la ley al impedirles su obligación de empadronarse. Le dará igual que en su dÃa Güemes pidiese medio millón de inmigrantes más para Madrid -quizás se los querÃa llevar a Pozuelo y no a Torrejón-, que Rajoy como ministro aprobase la ley actual, o que su campaña tuviese incluso en el último dÃa folletos escritos en diferentes lenguas. Le dará igual, porque esto le da votos. Es tan triste como eso.
Denunciarlo está bien. Es muy necesario. Hay gente en Torrejón que quiere hacerlo públicamente y lo va a hacer, llevarlo al pleno, etc. Y me parece lo mÃnimo. Pero no será suficiente para romper con las tabúes que conlleva la inmigración, tanto para los autóctonos como para los extranjeros, que necesitan todos ellos mucha práctica y costumbre para derrumbar finalmente sus falsos Ãdolos. Todos los roces que hay de un lado y otro, se deben a que no hay ni razones conjuntas ni espacios comunes. Ni siquiera cuando nos intentamos poner más multiculturales lo conseguimos, porque en vez de integrar lo que hacemos es trazar lÃmites: yo no me meto ahà si tú no te metes aquÃ. LÃmites que la mayorÃa de las veces los levantamos sobre la religión y los ponemos bajo el recaudo de lÃderes que no han salido de ninguna urna, para que sean más difÃciles de derribar. Y además nos ponemos a pensar desde una perspectiva irreal, desde un punto de vista grupal. Nosotros los españoles, nosotros los extranjeros. Esos que nunca somos salvo cuando tenemos a los otros en frente.
Autóctonos -que palabra, somos como flora y la fauna- y extranjeros deberÃamos aprender, mejor deberÃamos tener la obligación, de hacer cosas en común que sirvan para resolver conjuntamente los problemas que adjudicamos a los de enfrente. Si creemos que hay un problema de convivencia, tranquilidad, inseguridad y orden ciudadano -achacado a los inmigrantes- y si creemos que hay una cultura general de discriminación, minusvaloración, desprecio y recorte de derechos -asociado a los españoles- pues podrÃamos ponernos manos a la obra. Quizás fuese bueno construir en las ciudades un estatuto general de convivencia, con un buen debate previo, donde se recojan desde las normas contra el ruido o hacinamiento hasta el trato respetuoso y amable que se tiene que dar a cualquier paciente en un centro de salud. Posiblemente empezaremos a darnos cuenta de un hecho tan obvio, como que muchos españoles y extranjeros tienen más que ver entré sÃ, que con otros españoles y extranjeros que contribuyen con su falta de civismo a que generalicemos. Y comenzaremos a no defender sus posturas porque sean de los nuestros. Nos daremos cuenta de que la inseguridad es un problema para los dos por igual, y también que los dos podemos ser igual de incÃvicos y que necesitamos normas que nos encaucen.
Contra el racismo y contra la inseguridad sólo se va a través de una mezcla. Aunque me temo que terminaremos o separados por barrios como en Inglaterra, o como en Francia, con una clase media viviendo el mejor de los estados del bienestar, tan cómoda y blanditamente, que incluso algunos de ellos asustados votan a la extrema derecha como guardián de sus libertades, y con una clase más oscura, que privada del derecho al estado, termina produciendo algún grupo de jóvenes que piensan que quemar coches es un acto subversivo.
En España seguirán pensando muchos españoles, que ellos que encima que acogen obtienen una mala respuesta cuando ellos inmigraron y se adaptaron, y muchos inmigrantes seguirán pensando que los españoles, que en su dÃa fueron inmigrantes y bien recibidos, ahora se comportan intolerablemente cuando ya no necesitan a los inmigrantes para ganar tanto dinero como antaño. Y quedándonos en eso, en nuestros tabúes, asà nos irá.
PS: No todos los profesores y estudiantes eran unos pasotas. TenÃa uno, quizás el más inteligente y abstracto de todos, precisamente el más abstracto y puramente formal, que cansado decidió, como me dijo un dÃa meterse a polÃtica, es decir a decano.
PS2: Y no estoy hablando de Gabilondo, que ya lo habÃa sido.
PS3: Bueno, no quiero ser pesimista, espero que Torrejón con estos azuzamientos no acabe siendo lo que no es ni ha sido hasta ahora. ConfÃo en que terminemos siendo más inteligentes que los parisinos y que los londinenses. Todo un reto eh.
PS4: El mejor retrato del problema polÃtico de la inmigración es sólo un regalo para frikis: la segunda temporada de la serie de Ghost in the Shell. Goda, con su manejo de la acción-reacción es la mejor representación del que será el principal reto de Europa dentro de unos cuantos años.
PS5: Igual que las hipotecas unen matrimonios, el sistema de pensiones nos unirá a todos. Su forma piramidal será el sÃmbolo de necesidad mutua de las diferentes razas. :-)



