A estos no les tirarÃan piedras en el Viña como al mamoncÃn -que dirÃan los que más venden en España, Violadores del Verso-
Frente al asunto del control de la distribución de contenidos propietarios en internet -por cierto, todo tiene autor, solo cambia el tipo de derechos-, podemos hacernos dos preguntas:
a) ¿Qué le puede costar más a un gobierno? ¿el enfrentamiento contra un lobby poderoso que puede mover masas, o una masa irritada e irracional?
b) ¿Sirve de algo posicionarse en una de las partes -por razones que tenga- o deberÃa intentarse otra solución?
Desde luego el debate público está en la (a) En el debate más inútil.
Ya saben, SGAE, ministra y toda la gente de la cultura que representan, advierten sobre lo valioso de la cultura y la necesidad de protección y cuidado por parte del estado. Que algo de verdad tiene, porque es difÃcil encontrar gran arte sin mecenas. Que es una protección que se tiene que llevar además al mercado -vean el doble salto- que es donde está la industria cultural ahora -y hemos de suponer que también la gran cultura- Además es obligación del gobierno proteger la cultura como propiedad individual -triple salto- Y anoten los de la verdadera izquierda ¡Los socialdemócratas construyendo un derecho fundamental a partir de ese falso y burgués derecho de la propiedad¡
La masa internauta -ya saben lectores de Ortega, ese ente amorfo y anónimo como toda masa, sin representación ni representantes posibles- argumenta a través de sus autocristalizados lobbys, primero, que cualquier intervención atenta contra la libertad -llamémosles neoliberales culturales. Ya saben, ¿Quién le ha dicho a usted que quiero que conduzca por mi?- Además como buenos neoliberales un tanto conservadores, hacen crÃtica a partir de cualquier anécdota que pueda ascender a la categorÃa de agravio comparativo o discriminación con respecto de su status quo, que si el tiempo de la justicia para unos sà y otros no, que sà un enlace de un enlace de un enlace no es más que un único enlace (bajo cybertransitividad) Qué si el paro. Qué si el hambre en el mundo, son problemas prioritarios. Incluso tienen momentos progres. La cultura es libre y se basa en no ponerle barreras. Una vez puestas, esta muere. Vamos estilo Hobbes de argumentación.
Bien, ni los primeros hablan de Cultura, ni los segundos de Libertad. Y disfrazando sus posiciones, pierden incluso algunos buenos argumentos de los que podrÃan defender.
Los primeros hablan de propiedad y beneficios. Con tanto derecho, pero con la misma transcendencia, que lo puede hacer cualquier empresario. La mayor parte de lo que hay para descargarse ni invita a la reflexión, ni genera debate, ni refrenda la democracia, ni sirve para crear más cultura o conciencia del mundo. Lo que hay es mayoritariamente entretenimiento. Incluso muchas veces muy cuidado. Pero no es el Santo Grial de las sustancias pensantes.
Los segundos, en verdad, no hablan de derechos, sino de ampararse en los defectos formales de unas malas leyes, para poder hacer en el mundo de las IPs, lo que no pueden hacer en el mundo de los DNIs. Una web con descargas no es un derecho, ni una libertad, es un malabarismo legal como lo es la ingenierÃa financiera de unos inversores, que un dÃa hacen un ERE y al dÃa siguiente abren una planta de producción en China. Es un neoliberalismo que trabaja a base de los huecos legales. Que no es un delito, ok. Que incluso abre caminos a una nueva distribución, innovación y riqueza, ok. Que tenemos que adorarlo como una vaca sagrada, pues no.
A mà me gustarÃa que el debate estuviese en otro sitio. Por ejemplo. Como podemos hacer de España una industria cultural puntera. Historia cultural tenemos. Eso es un valor. Público yo dirÃa que también -medio planeta entiende nuestro idioma- Y los clientes potenciales son el mejor valor posible ¿Formación? Nula, el interés por la cultura en la escuela o los institutos se desarrolla tanto como el de las matemáticas. ¿Infraestructura y buena tradición empresarial de la cultura -quitemos los libros-? yo dirÃa que no.
Si invirtiéramos en formación y en infraestructura cultural, con los demás ingredientes, posiblemente tendrÃamos un camino para ser punteros. TendrÃamos un público formado y más creadores, que elevarÃan el nivel general, y ese nivel más los medios -por ejemplo buenos estudios de cine, buenos distribuidores, mejores equipos de guionistas, etc- harÃan que tuviésemos un cine de referencia exterior, y consumido internamente.
Esta propuesta debilitarÃa lobbys como las SGAE, porque el estado harÃa parte de su papel y la otra parte la harÃan empresas, aumentarÃa las ventas en busca de cultura de calidad -que no es una pelÃcula ripeada ni nada que suene en el spotify- y harÃa más lógico al ciudadano medio que un gobierno progresista apostase por cerrar webs donde se ofrece cultura gratis a todo el mundo. Además, una industria en crecimiento no estarÃa demasiado atenta a sà alguien tiene enlazado un mp3 en su blog, un vÃdeo, o comparte series en el ftp de su grupo de amigos. Posiblemente le bastarÃa con cerrar los sitios de descarga masivos. Y un estado implicado podrÃa rebajarle los humos a una industria demasiado inquisitiva con quienes tienen menos medios para gastar en cultura -los jóvenes- Incluso esta industria podrÃa tratar de que parte de sus contenidos se distribuyesen libremente en un afán por llegar a más público.
Pero queda mejor hablar de la Cultura o las webs de descargas, como cuestiones de derechos humanos, el fuego y la rueda, terrorismo pirata o insurgencias libertarias.
PS: Crear una cultura de libre uso y distribución, tendrÃa que venir de quienes la crean. Igual que el software libre. Esa serÃa la otra gran alternativa. Mucho más improbable aún. Por desgracia. Aunque no estarÃa mal que el estado regulara la forma actual tan abusiva que tienen de apropiarse las empresas de las creaciones de sus contratados, artistas o no.
PS2: Un blogs sin vÃdeos propietarios pierde todo el color. ¿Es necesario el color? ¿Se podrÃa defender como el derecho de cita?



