Desde temprano con las declaraciones de Esperanza Aguirre, que sí la corrupción es consustancial a las instituciones, que si lo importante es lo que se hace después con los corruptos.
Desde temprano con la réplica escolástica: consustancialidad la suya; no se puede llevar al descrédito a las instituciones ni a los políticos porque los suyos los sean; no debe haber más sustancia en lo público que la de la honradez y si hay corrupción esta es hija del demonio o la manzana.
Si Aguirre dijera: los gatos son negros. Algunos se agarrarían al ser como identidad -y no como relación- para tratar de hacer ver las diferencias, escolásticas. Y así no se atrae a nadie nuevo.
Sus declaraciones son una oportunidad perdida para defender una idea de regeneración de la vida pública madrileña. Desaprovechada, en esa mala estrategia ya antigua y perdedora de mil batallas, de llevar las contraria con tono muy serio.
Lo que dice Aguirre da para que cualquier figura pública se lance al ruedo e intente persuadir e incluso enamorar a los ciudadanos y medios que siguen el debate. Además da para muchos discursos y muchas propuestas. Y el peor de todos ellos, es más aburrido, parece que es el que domina, el de la honradez sí o sí. Que lanzada al viento nadie se cree. Y que es a esta candidez increíble a la que Aguirre quiere llevar a la oposición en un momento en el que tendría que ser ella la que carece de credibilidad.
A Aguirre se le puede contestar de muchas maneras. La primera es que la corrupción no se persigue con la voluntad individual. Con la del castigador a posteriori o con la del santo preventivo que a veces parece que predomina entre esa parte de la izquierda que se declara fan del buen salvaje. Sino que es el control de esas voluntades individuales a través de unas normas justas la que lleva a sistemas más decentes y a combatir la corrupción. Que por eso se inventó la división de poderes, que por eso la relación prensa-política tiene otra naturaleza fuera de España, que por eso en las democracias más avanzadas los políticos tienen que rendir cuentas más a menudo y sus sistemas de gestión tienen que estar más abiertos a la inspección pública, etc. Vamos, que contra la corrupción no se está como individuo salvador, sino como equipos de expertos diseñando organizaciones donde los más caraduras lo tengan difícil, aunque se disfracen de buenos.
Se puede pasar de la historia de la democracia y el liberalismo como sistemas de límites de voluntades y contenciones de arbitrariedades, a las nociones de accountability, tecnologías de la información aplicadas a gobiernos abiertos, hasta el papel de la ciudadanía en el control de lo público. Podemos hablar del porque de la transparencia anglosajona, alemana o sueca frente a la griega, italiana o española. De porque en España no se quiere pagar el IVA o se ensalza la evasión de impuestos. De porque deberíamos cambiarlo y como. Y todo este discurso acompañado de propuestas interesantes. Dan para tardes de radio. Dan para artículos de prensa. Dan para subir en las encuestas. Y cuadran en el debate que está ahora.
Dan para hacer una alternativa, dan para entusiasmar a los madrileños cansados de la visión de cortijo liberal que nos imponen quienes nos mandan. Cosa que no da, el escolasticismo del ser o no ser, de los gatos de colores, o de la consustancialidad indivisible o trinitaria.
Dando rienda a la imaginación y vida a la estrategia que nos tiene acostumbrados Esperanza Aguirre, podemos pensar que su solicitud de elecciones anticipadas no ha sido un ataque al presidente sino el sabotaje de la munición del compañero.
Esta semana no estaba siendo buena para Zapatero y Rajoy podría haber aprovechado la ola para consolidarse definitivamente, abriendo la carrera electoral hacia las municipales y autonómicas noqueándolas con una petición anticipada de elecciones. Convirtiéndolas en toda una suerte de referéndum donde el debate político de los asuntos reales se hiciese imposible.
Pero Aguirre le ha roto la jugada, sabía que si Rajoy salía detrás, parte del éxito sería suyo y la cresta de la ola sería para los dos, incluso el mejor sitio sería para ella. Y sino salía, pues perdería un cartucho decisivo. Tan es así que de momento parece que Rajoy se va a conformar con pedir un debate económico.
La próxima versión de callejeros la van a tener que hacer en Génova 13. Que de madrugada tiene que ser casi tan divertida como la Cañada Real. Y quién no dejaría el futuro de su país en manos de los presidentes de vecinos de tan entrañable y prospera comunidad de PIB envidiable. Que tanto se parece además, a una economía desregularizada, a una educación pública inexistente, a una sanidad de ambulancia con retraso y a ley del más fuerte defendida por Esperanza Aguirre.
Pero bueno, lo peor no es la palabra, sino el orden moral que encierra, que no es el de ser sinceros, auténticos tipo Gran Hermano y el aceptar que este mundo es duro, ya saben, como dice esa derecha -y cierta izquierda del commintern- que da lecciones de realismo, sino lo que hay un poco más al fondo: nosotros contra los hijosdeputa, estos son nuestros business, nuestra política. La de joderte. El poder, los partidos y las instituciones visto desde la óptica de un narco cubano. La realpolitik.
Demos gracias a Zeus por otorgar a nuestro universo unas constantes fundamentales que han permitido tanta y tran prolongada estabilidad espacio temporal que han dado como subproducto la vida. Y compadezcámonos de todos esos universos posibles con constantes inadecuadas que llevaron a su espacio-tiempo al colapso más siniestro.
La gran mayoría de los alcaldes del PP de la Comunidad de Madrid han firmado un manifiesto en el que muestran su apoyo a Aguirre y piden medidas disciplinarias para Cobo. Lógico, puede que alguno sea fiel a Aguirre hasta por ideología, ese falso liberalismo. Pero los más lo son por el mismo hecho, sobre el que no pueden decidir más que ser o no ser, de su esencia como alcaldes.
Aguirre maneja los presupuestos y los planes que llegarán a los ayuntamientos. Que ciertas obras se retrasen un año o se paralicen los trámites burocráticos de cualquier tema es cosa de la Presidenta de la Comunidad; que les meta una gestora en la agrupación y que el futuro candidato sea otro es cuestión al arbitrio de la Presidenta del Partido Popular. Siempre Esperanza. Aguirre, como buena fusionista popular, confunde su poder institucional y su responsabilidad política en el PP, para sus ambiciones personales. Y quiere colarnos al resto que esto es afinidad ideológica y lealtad de partido. Mentira, como siempre manda el dinero.
En esta pelea Aguirre tiene asegurada la inflación de la lealtad de los alcaldes. Pero corre un riesgo, y es que cuanto más hinche el globo más posibilidad existe de que este explote en miles de trozos anárquicamente desperdigados. Como la economía del ladrillo –¡si es que no aprenden!- Si ese globo lo pincha Rajoy y parece que espera pacientemente con su aguja afilada en Génova, ya puede olvidarse La Liberal, de que todos esos alcaldes forzados la vayan a volver a votar en un Congreso donde exista otro candidato que les prometa más respeto y menos humillaciones.
PS: La afinidad es gratuita y generosa, la lealtad no, es una trampa de la que no pueden escapar ni el dominante ni el dominado. Tristemente lo más valorado en política orgánica es la lealtad. Hasta que aparecen los buenos políticos, claro. Que de vez en cuando irrumpen con fuerza.
Aunque esto pueda dolerle en el alma a algún fanático de los Lakers que conozco, Aguirre con esa camiseta nos trae inevitablemente la imagen de Magic a la memoria. Ella como él, es capaz de fintar engañando hasta el último espectador, para metértela de bandeja. Ella como las grandes estrellas de la NBA es tremendamente mediática y sabe cómo ser una profesional de las cámaras –y hoy no me refiero a esa faceta suya, capaz de gestionar un ente hecho para el periodismo y la libre expresión como debería ser Telemadrid, de tal forma que lo ha convertido en la envidia de los censores cubanos, marroquís o venezolanos, por pensar en países cercanos a nosotros-
No. Me refiero a que ella sabe cuál es la imagen populista que atrae las cámaras. Ese gesto de los brazos que parece que va a soltar el balón haciéndole crujir la cintura al defensor, para después terminar botándola o tirándola cuando se tiene la vía libre. Esa foto con Gasol, con esa estrella de la que nadie pondría nunca en duda ninguno de los premios o reconocimientos que se le concedan. Esa foto que blinda de cualquier crítica que una Presidenta de una comunidad autónoma tenga un Premio Internacional del Deporte de la Comunidad de Madrid. ¡Premio Internacional! De tal forma que se pueda meter en los asuntos de todos y pueda dejar sus labores aquí para dedicarse a lo que más le gusta, que es la política nacional. Es como si en Cataluña tuvieran un premio a los buenos españoles en España. O algo por el estilo. De risa. Y aquí todos tan contentos por aquello de que Madrid y España es lo mismo que tanto vende entre los que no ven más allá de su barrio madrileño, escuchen la Cope o el Larguero.
Aguirre asusta más que Dennis Rodman
Pero tampoco me malinterpreten. Aguirre no es como Magic, que era un jugador ejemplar. Aguirre se parece más a esos jugadores que acaban siendo castigados por el comisionado de la NBA que exige un proceder intachable en la cancha y fuera de ella.
Y es que Aguirre tiene poco del espíritu de la NBA. Ni siquiera el que tiene que ver con el dinero. Porque los yanquis saben, que aunque aquello está hecho para ganar dinero, tiene que existir un equilibrio entre el deporte, el negocio y la sociedad. Para que aquello sea duradero y próspero. Así los equipos tienen un límite de dinero para el fichaje, y además está el Draft, donde los últimos pueden elegir a las mejores jugadores jóvenes, para que al final todos los equipos puedan tener equipos compensados y con talento humano más allá de su historial heredado.
Todo lo contrario que la educación en Madrid. El anti-draft por excelencia. Donde la educación de los jóvenes cada vez tiene que ver más con la pasta de los padres. Donde no importa que algún colegio se eche a perder, porque total, los públicos como mejor estarían para ella serían siendo reformatorios o la beneficencia. Y donde la igualdad de formación y oportunidades –paradigma de cualquier liberal americano o europeo- única condición indispensable para la competencia, se hace imposible.
No sé, con este panorama casi le hubiera quedado mejor la camiseta del Panathinaikos.
Lo explica muy bien él mismo -y el buen equipo que lo recoge-
Cuando una sociedad tiene diferencias internas tiene dos extremos, los que apuestan por reducir la diferencia a la unidad o los que fracturan la sociedad. Los dos parten del mismo error: pretender que una sociedad sólo se puede articular a partir de un significado homogéneo y muy muy muy claro de lo implicado a la hora de comportarse y pensar dentro de un colectivo. Algo así como que para entendernos todos tenemos que pensar prácticamente lo mismo.
La derecha, el nacionalismo, el multiculturalismo de las castas intocables, esa izquierda comunista y el provincianismo o municipalismo más apolillado vienen de esta necesidad de homogeneizar cualquier diferencia con un programa activo para ello -Sí, los multiculturalistas también, dentro de su propio grupo cualquier diferencia se considera una invasión del exterior; por no decir de aquellos que reducen el universo a los límites que marcan las tarifas de los taxis-
Es verdad que estas posturas también saben vivir democráticamente y Europa es un ejemplo. Nacionalistas que apoyan la marcha de la economía de un estado, partidos comunistas que llegan a apoyar gobiernos, multiculturalistas que defienden los derechos políticos de los individuos de grupos marginados, municipalismo en la brecha de los servicios, etc.
Pero también tienen su extremo. Nacionalismos que intentan imponer su idea de nación y sociedad a través de guerras o del terrorismo, a través de una educación uniformada en un sólo color, a través de la religión ensalzada por el gobierno, etc.
Extremo que tiene que desarmarse a través de las ideas y la actividad política infatigable e perenne. Y Patxi López lo ha visto perfectamente. Son ellos los socialistas democráticos, los que sufren las persecuciones desde hace años como otros muchos vascos, los que han sufrido esa eliminación de la diferencia por la fuerza. Son ellos los que han visto que frente a eso no hay que luchar por otra identidad a imponer o a confrontar. Y menos a proponer como algo aislado que tiene que compartir una calle: una acera para ti y otra para mí y nada de cruzar para convivir y prosperar. Son ellos los que han entendido que la sociedad vasca necesita de respeto de las diferencias pero también de acercamientos entre ellas a través de pactos y consensos. Paso a paso, pero decididamente.
Mientras tanto el PP, con Aguirre a la cabeza, entiende que esto no es una cuestión de consensos, sino de demostrar quien puede sacar pecho en el país vasco, si uno que quiere sacar la bandera vasca u otro que quiere sacar la bandera española. Y que para eso primero tiene que acusar injustificadamente y con total deslealtad a la lucha antiterrorista, a los socialistas de volver a pensar en negociar con ETA. Para que luego ellos defiendan la identidad que más vale.
Una vez más esa derecha demuestra que de liberal no tiene nada. Que la pluralidad que el liberalismo político reclama nada tiene que ver con el disfraz que se ponen de él nuestros apolillados neocoms [ pronúncienlo con tono Aznar]. Que ellos son identidad y nada más que identidad. Es verdad que ellos son democráticos y no practican la violencia. Pero no es eso lo que necesita el País Vasco ahora como faro a seguir. Necesita coser un mapa en paz, una serie de pactos sociales por la convivencia, un respeto a la libertad escrupuloso y un respaldo de ese programa por una mayoría plural. Desde luego Patxi López nos lo ha explicado muy bien.
PS: Dícese de grupo de socialistas ambulantes. Sin fronteras que valgan :-)
El liberalismo de palo es terriblemente peligroso. El una mezcla entre conservadurismo. nueva derecha cañi masticachicle, un toque de reacción que se permite insinuar o llamar directamente a los otros partidos políticos cosas como fascistas, amigos de terroristas, sino directamente terroristas, manipuladores de elecciones, destruyeespañas, etc. etc. etc.
Claro, un liberal, o liberala de palo, sólo se puede permitir estas cosas cuando tiene toda una infraestructura de comunicación al servicio de su propaganda.
Ya es hora de que los madrileños dejen de apagar Telemadrid y la reclamen como un bien público.- Por que otra clara estrategia de estos liberales de palo es asumir el desgaste de lo público tras un mal uso, ya que parte de su objetivo es que cuando vuelva el PSOE a gobernar en Madrid lo público ya esté bajo mínimos e irrecuperable-
Ya sabemos que es una vieja treta conservadora o reaccionaria el disfrazarse de liberalismo, porque así destruyen a este y atacan a los republicanistas, socialistas, socialdemócratas, liberales de izquierdas, etc. Es la historia de la política.
Unos ejemplos de manipulación -youtube está lleno-
Desde Planeta Rojo denunciamos el uso de las políticas de vivienda pública en ayuda de los constructores.
De nuevo Esperanza Aguirre vuelve a demostrar que es una liberal de palo. Lo del mercado libre es tan mentira para ellos como una fiesta popular o una procesión ¿No Karl Rove? ¿No son así los neoliberales o más acertadamente neocons? Es pura fachada. La agenda es otra, es la de una moral conservadora y la de tener una élite de señores del dinero que actúen libremente a a sus anchas.
Esperanza Aguirre sube un 25% el precio de la vivienda protegida
Aguirre ayuda a los constructores y promotores a costa de los mileuristas
El pasado martes 4 de abril Esperanza Aguirre ha dejado claro qué entiende por promoción de vivienda pública en la Comunidad de Madrid. Ante la gran necesidad de vivienda protegida, a un precio asequible, para los mileuristas, parejas monoparentales, etc. ha decidido incrementar el precio de la vivienda un 25 %, cifra que en Torrejón de Ardoz alcanza hasta el 50%, pues modifica el tipo de módulo, pasando de B a A. Así, los futuros pisos que se construyan en Torrejón, verán incrementado el precio en al menos 30.000 euros.
La Asociación Juvenil Planeta Rojo, lleva años reivindicando el derecho al acceso a una vivienda de protección pública de precio asequible para aquellos ciudadanos que más dificultades económicas tienen. Así lo hicimos cuando la Comunidad decidió marginar a los jóvenes torrejoneros del Plan de Vivienda Joven entre los años 2003-2007, con la campaña “Para ti no hay casa”. En esta ocasión, Esperanza Aguirre demuestra, una vez más, que sólo habla de vivienda protegida para poder obtener votos y seguir favoreciendo así, a los que más tienen, en este caso a los constructores y promotores de viviendas.
Se trata de un ajuste promovido desde una Institución Pública para favorecer los intereses económicos de los constructores y promotores de viviendas que, tras haber vivido épocas de esplendor en las que incrementaban sus precios cada día, han visto como el boom inmobiliario por fin se ha desacelerado.
No es lógico que la Comunidad de Madrid favorezca a un sector privado en detrimento de los ciudadanos con situaciones económicas y sociales más frágiles, tales como los jóvenes, que luchan a diario para obtener un empleo en el que
cobren, al menos, 1.000 euros mensuales. Por ello, la Asociación Juvenil Planeta Rojo va a dirigir una carta a la Consejería de Vivienda para solicitar la retirada de esta medida totalmente arbitraria.
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