Nunca habÃa visto retratado tan bien el noble arte del liberalismo de palo. ‘Liberal’ como palabra de paja y la necesidad de afirmarse, soy, soy, soy, soy, a través de el envoltorio del concepto con éste en la basura.
Lo dice Cobo de Aguirre en una entrevista que da a El PaÃs bastante cabreado. Me imagino que para que alguien diga lo que dice él, con tantos años de polÃtica profesional a sus espaldas -y sin ser sospechoso de chocheo viejuno-, tiene que ser porque le han quemado lo indecible. Eso, o es un órdago preparado por Rajoy y Gallardón. Si Cobo sale bien, le habrán dado donde más le duele, en la autoridad. Si algo se le presupone a Aguirre es autoridad, cosa que empezará a desmoronarse mañana mismo si siendo la jefa de los populares madrileños, tiene a alguien por debajo que dice de ella todo lo que nadie se atreve a decir sin que le pase nada. Pero bueno, esto es sólo una hipótesis de las mÃas.
Lo importante, es lo bien calada que tiene Cobo a Aguirre: Liberalismo intervencionista. Liberalismo de tarjeta de presentación, intervencionista de profesión. Y el ejemplo es Telemadrid. O Ifema, la Camara de Comercio, CajaMadrid, etc.
Minar su falso liberalismo, minar su falsa autoridad. Gallardón, que de polÃtica sabe un rato -aunque compartamos lo justo, democráticamente, con él- sabe donde hay que ir a buscar a Esperanza Aguirre, lo demás son golpecitos. Y el PSM deberÃa tomar nota de como la atacan quienes mejor la conocen.
O las falsedades del neoliberalismo.

Buena viñeta, aunque una mala copia de la Reina de Alicia a través del espejo. Esta es la falsa libertad de los neoconservadores. No quieren los cambios producidos por una libertad de verdad. Sólo quieren un panorama salvaje, sin normas que defiendan la justicia y los derechos universales. Una selva que sea con mucho movimiento, pero donde ningún león pueda salir de la valla electrificada que la rodea. O peor, que ningún primate intente planificar como romper esa valla, porque en el momento en el que se ponga a planificar sobre cómo hacerlo y a desplegar su acción compleja, dejará de estar vigilante de los cientos de leones que le acechan.
La libertad -neo- conservadora es una ausencia de normas en un espacio limitado que estratégicamente hace imposible una organización por parte de los actores inmersos en tal escenario, cuya ausencia impide modificar el contorno, que al fin y al cabo es lo que la propia estrategia conservadora procura que sea estable, vamos que se conserve tal y como está. Eso explica que con los conservadores -disfrazados de liberales económicos- sea perfectamente compatible el espÃritu de libertad de mercado donde cada uno consigue una altura según su esfuerzo, con la realidad de que económicamente las naciones que manejan tengan un panorama financiero, institucional y polÃtico dominado por unas pocas familias durante décadas. Familiares que no tienen que empezar desde 0 o -1000, sino de una posición escandalosamente elevada, como no pueden hacer la mayorÃa de los habitantes de la jungla.
Usted tiene libertad para competir con todas sus fuerzas en el mercado, en una oposición a juez y para ascender en un partido polÃtico con sus proyectos. Pero recuerde, no se pase de listo, no puede salir de la pequeña selva en la que le encerramos nosotros, herederos de los primeros constructores de vallas, y nunca olvide que estamos vigilantes desde nuestra atalaya. Moral conservadora.
PS: Por suerte esto es un modelo moral, y no el panorama que domina las sociedades occidentales, al menos las europeas, en mucha medida. En un estado con espÃritu socialdemócrata o que ha tenido gobiernos de ese signo, tal moral nunca existe en un estado puro, implementada. Existen estados intermedios de tal forma que hay personas que nacen con -10, 0, 10, 20… o incluso 1000-valga la metáfora numérica-. Hay una pluralidad de puntos de partida que hace imposible una acción de clase -porque no hay clase homogénea- Hay un colchón social en forma de estado del bienestar para intentar saltar la valla sin excesivos riesgos vitales, en forma de becas o sistema se seguridad social, aunque siguen existiendo bastantes -desarrollar una carrera profesional, académica o polÃtica ambiciosa es algo muy duro-
Hacer que ese panorama avance a veces y no sucumba frente a la moral contraria en otras épocas más duras, depende de cierta lucha y compromiso constante de los ciudadanos con una ética auténticamente liberal.