Puede resultar difÃcil hacer llegar tu historia a la sociedad a la que te diriges. Los malos polÃticos optan por la de ser repetitivos hasta hartar. En su mensaje y en sus imágenes. En su carrera incesante de considerar al electorado idiota. Y si al final no llegan, consideran que el problema es no haberlo repetido suficientes veces o que el electorado necesitaba un mensaje incluso más simple.
Pero bueno, siempre podremos aprender de un genio de esto. Que sabe que las imágenes bien construidas y las buenas historias se recuerdan y se asientan en el subconsciente, mientras que lo inconexo, por evidente y verdadero que le parezca a sus creyentes, se lanza al dev/null mental.
PS: Manejar bien las imágenes y las historias no le harÃa mejor que un Stalin o un Hitler. Pero hay bastantes diferencias. Al menos en la teorÃa -en lo que escribe y lo que cuenta- maneja una teorÃa liberal de izquierdas de lo más potente y aguda.
Por eso, miro con más admiración a todos esos personajes históricos que no son la representación de ese rebelde hecho carne, sino de un arquitecto que conoce las aristas incompatibles de los diferentes e inevitables ideales, condenados a vivir juntos en todas las culturas, y que manos a la obra, no se tira a la batalla con ardor guerrero, sino que levanta un sistema donde los impulsos morales trabajen más por la convivencia y unos objetivos mÃnimos comunes.
De ahà que admire ese republicanismo inicial de EEUU, hecho de contrapoderes, balanceos y mucha dinámica, con el objetivo de que ningún idealista con poder pudiese acceder al cargo de tirano, por buenas que fueran sus intenciones. O ese republicanismo posterior, que tras una guerra civil, permitió que EEUU no se dividiese en dos en todos sus aspectos.
LO QUE NOS DIFERENCIA DE OTRAS GUERRAS CIVILES
Si alguien entendió los vicios y virtudes morales y polÃticos del siglo XX, el potencial y el peligro de los idealistas, ese fue John Ford. Esa masa, puro idealismo, uni-idealismo, que por suerte se deshace ante un igual con buenas y diferentes razones
Cierta derecha no tendrÃa que renunciar a sus abuelos, diciendo: estos son mis valores, los que ellos me dieron, y con estos valores y estas enseñanzas no puedo permitir que sigan existiendo muertos en fosas comunes, y que además voy a reconocer lo mejor de aquel pasado, a saber, que fuese un segundo intento de democracia parlamentaria y que el ideal fuese traer las mejores garantÃas del sistema liberal, conseguido o no. Que incluso con sus errores y diferencias se reconozca la parte positiva del contrario al que vencieron. Creo que con esto la mayor parte de la izquierda zanjarÃa el debate, dejando el trabajo a los historiadores.
Pero son tan torpes o tan cerrados que no lo hacen, prefieren seguir defendiendo a sus idealistas por encima de todo, aunque sea dando la callada por respuesta. Sabiendo incluso, que el primero tendrá un lugar respetable en la historia de España. Quizás el único capaz por su respeto a las formas sea Gallardón. O Aguirre si intuye los beneficios personales de asumir tal discurso. Pero lo veo difÃcil, porque para su discurso público y propaganda actual les viene mejor elogiar la moral, su idealismo, y desprestigiar la polÃtica en general. Ya saben, su estado mÃnimo de profesionales virtuosos y moral recta. Su estrategia de fondo: fracturar los vÃnculos que hay entre la moral y el compromiso público.
Pues prefiero ver a dos abrazándose para que tarde o temprano se reparen las injusticias, que a nadie abrazándose para que tarde o temprano haya más de un cadáver bajo tierra.
A Garzón le han acusado de prevaricar y está por ver que le juzguen y le condenen. Y con el debate que ha arrancado, se ha colado una idea nada nueva que llevo años escuchando: que la transición no se hizo como se debÃa y que de aquellos polvos estos lodos.
Pero una cosa es deshacerse de los mitos con la historia -detallista, como no lo es la memoria, que dirÃa Punset- y otra es coger un mito y sustituirlo por otro que nos exculpe de todos nuestros errores o vagancias.
Quienes se lamentan y se lamentan, no entienden que aquello ni se entendÃa como definitivo por quienes lo ejecutaron ni pretendÃan que fuese un arquitectura que cien años durase. Al menos por parte de la izquierda involucrada. Sà era sin embargo la mejor forma de empezar a desgastarlos desde la posición de ciudadanos libres y no de súbditos o de esclavos. Que como la gestión de la propiedad privada y la herencia en la Revolución Americana, los privilegios heredados que se toleraban, se ponÃan en un contexto de desgaste con las generaciones, y como la propiedad dividida progresivamente por la multitud de hijos, los poderes de aquellos franquistas vendrÃan a menos por la acción polÃtica continua de los progresistas y republicanos de las siguientes generaciones.
PS: Metamos a Blanco de Ministro de Justicia a ver si con el acceso a juez hace algo parecido como lo hecho con los controladores. Eso sà que serÃa hacer honor a la Transición.
Hoy nos recordaba Zapatero, en el acto de Nuevas EnergÃas, la trampa moral que lanza la derecha cuando dice que las ayudas -al paro- producen vagos. Cuando la mayor parte de los parados son personas que saben que la vida no es fácil ni nadie regala nada. Que lo que se tiene es a base de esfuerzo.
Este mito de la derecha es excesivamente tonto y ellos lo saben. No tiene sentido que por un lado digan que se preocupan por los parados en una crÃtica durÃsima al gobierno, que acusa de dejar tirados a los españoles, para luego calificarlos de vagos, si pasados 15 minutos no han encontrado otro empleo. Pero aún siendo descabellado es eficaz y rentable.
Si pensaran se darÃan cuenta que el paro no produce diletantes. Al contrario, suele ser la riqueza la que hidrata en exceso los cerebros hasta hacerlos un charco. Y ahà muchos ejemplos. Pensemos en los indigentes ¿Cuántos de ellos tienen ideas innovadoras, montan sus empresas y remontan hasta llegar a lo más alto? La ausencia de paro o del cuidado del estado, deberÃa crear en algún porcentaje significativo una legión de hombres hechos a sà mismos. Un porcentaje mayor que la de los parados subvencionados que terminan encontrando empleo. Pero me temo que hay más parados que retoman su vida que vagabundos cumpliendo el sueño americano.
PS: Igual que es difÃcil sacar a un indigente de su estilo de vida, porque muchas cosas se han roto a su alrededor, es tremendamente difÃcil que un paÃs prospere de forma sana si tiene una gran masa de parados viviendo en la exclusión social. Es más fácil que cualquiera de ellos retome una vida digna de trabajo si se le ayuda mientras lo busca.
Y es que si en algo son maestros, es en demostrar que la vocación y el compromiso con lo público, les lleva a romper barreras que sólo estorban en la consecución de la felicidad ciudadana. El partido y la sociedad se tienen que fusionar y para ello empiezan con la comunicación.
De los que sólo piensan en el sillón no nos libra nada. Ni el que sean solventes más allá de la polÃtica –bueno, de estos, casi cabe esperar lo contrario, que se lo piensen dos veces antes de arrimarse a este mundo- Sólo nos protege de ellos una cosa, nuestra vigilancia más beligerante.
Pero es que además, esto de que la polÃtica es para los que pueden permitÃrselo, es un argumento reaccionario con solera. Recuerden aquello de que sólo está permitido que gobiernen reyes, o estamentos altos, burguesÃa o aquellos varones libres que pagan impuestos, etc. Recuerden, porque ya saben que la democracia no siempre fue universal. Y la excusa era que para participar habÃa que aportar –desde sus reglas restrictivas y no decididas entre todos aunque hechas para todos, claro está-
Como esto se sostuvo poco tiempo, se añadió la excusa que asà se evitaba que los advenedizos se acercaran sólo con el motivo de hacerse ricos. Y más tarde se le puso una tercera cláusula a esta maravillosa reacción: que la polÃtica era algo que no tenÃa que estar subvencionado por el dinero de todos sino sólo por el de los polÃticos. Ya saben, la cosa esa del liberalismo de palo y el estado mÃnimo.
Todo para que al final la polÃtica quedase en manos de los que tienen los enormes recursos que necesitan los partidos mayoritarios, las campañas electorales y la permanente actividad. Es decir, para que la polÃtica sólo fuese cosa de patriarcas y de sus grandes corporaciones.
AsÃ, aquellos que critican a los que más tienen, a las formas injustas en las que muchas veces consiguen sus riquezas o la merma de derechos que lleva consigo su agenda –que es lo que les lleva a la polÃtica- no podrán acceder nunca al gobierno a no ser que pertenezcan a la propia clase que critican. Vamos, que asà la crÃtica y la alternancia sólo es cuestión de cierta clase social, inamovible y caciquil, que se va turnando. Eso que los españoles inventamos en el S. XIX y que algunos siguen echando de menos, por lo que dejan entrever en sus argumentos.
No nos equivoquemos, la solvencia del polÃtico de izquierdas sólo tiene que ser juzgada por sus objetivos –derechos, democracia y modernización- Que sà necesitan de destreza y preparación –si es que no queremos dejar la polÃtica en manos de los funcionarios más altos o de las empresas subcontratadas- pero no de un capital inversor.
Centro sigue con su ritmo de trabajo “Miguel Induráin” movilizando y difundiendo ideas. Y a un acto de los suyos hemos ido a escuchar a la Ministra Bibiana AÃdo, donde además han aparecido bastantes temas interesantes y la gente ha sido bastante participativa.
De todo lo que ha dicho AÃdo me quedo con tres cosas para el blog:
Que el paquete de leyes y acciones presentadas para proteger a las mujeres maltratadas han tenido un primer objetivo que ha sido traer a la esfera de lo público un problema de lo privado. Y que ahora que es visible por todo el mundo, que es observable, es cuando se puede mejorar todas las acciones que propulsemos. Que es el punto de partida para trabajar, de poder ver fallos y aciertos y de encontrar estrategias válidas. Ahora ya se puede hacer un debate público serio sobre el asunto, con datos y no suposiciones, ahora se puede observar y analizar. Algo imposible de hacer cuando estaba en la esfera privada.
Y además, para los crÃticos con aquellas primeras medidas que tomó Zapatero cuando llegó y que ahora se encarnan en el Ministerio de Igualdad, les ha recordado que su rechazo excusado en la baja eficacia frente a los malos tratos, que no disminuyen sino que aumentan, es algo que no piden al resto de las leyes que por ejemplo están para protegernos de otro tipo de violencia, que defienden la propiedad o el patrimonio, etc. Demostrando con ello, cierta hipocresÃa al utilizar unas razones que no utilizan para el resto del código penal.
La segunda idea que me ha gustado ha surgido cuando una mujer del público ha recordado que en el fondo de todas estas desigualdades está esa asunción irreflexiva de los papeles impuestos al hombre y a la mujer, al chico y a la chica tradicionalmente. La respuesta de la Ministra me ha gustado: Hay que conseguir que las chicas jóvenes sepan detectar a esos chicos que no las van a respetar sino todo lo contrario, que les van a hacer daño. Y hay que enseñarles a los chicos que lo de ir de gallitos no es nada que les vaya a traer algo valioso en la vida. Tienen que ser crÃticos con sus relaciones.
Algo que me ha recordado la canción del Tote King
Para mà esto es fundamental, la igualdad no va a venir nunca de que repartir los privilegios y las esclavitudes que antes estaban desequilibradas, sino de estar alerta frente a esos roles o esas funciones de siempre, buscando hacer desaparecer todo lo que huela tanto a una cosa -ser el amo/a- como a la otra -ser el esclavo/a- y buscando, por contra, eso que en los negocios llaman ganar-ganar.
Y lo mejor, que los relativismos culturales tienen su lÃmite en los derechos humanos. Y esto es fundamental cuando muchas culturas viven de someter y de prohibir a las mujeres cualquier tipo de disfrute.
PS: La verdad, AÃdo gana hablando largo y tendido frente a esa imagen que hasta ahora han proyectado de ella los medios de comunicación. Pero como los medios mandan, no les queda otra que seguir explicando y difundiendo estas ideas por todos los rincones.
PS: El Concejal -con mayúsculas, como le llama alguno- y la Ministra:
Quizás a alguien del PSOE lo de la seguridad no le suene demasiado progresista. Pero yo estoy seguro de que a la mayorÃa sÃ. Y dado que al PP de Madrid, a tenor de los resultados, es un tema que no le preocupa, el PSOE de Madrid deberÃa hacer bandera de ello. De la Seguridad y de la Ley. Falta nos hace, aunque sea sólo para que Aguirre y Gallardón se dejen de hacer tonterÃas con Caja Madrid y se dediquen a las cosas importantes.
No se dan cuenta que el futuro de la polÃtica es hacer mÃtines a lo love parade y no meter espectáculos previos de cabezudos en Vistalegre. Y no será porque no tienen ejemplos delante: el orgullo gay.
PS: Soy de los que piensan que para educar hay que provocar. Asà que les recomiendo a todos los partidos, que su próximo anuncio de campaña electoral sea hecho por Benny Benassi.
Aznar entre otros. Por ejemplo de nuestro anterior Presidente brotan cosas como: Ya lo dijo Churchill: ‘Los grandes pueblos son siempre desagradecidos’. Él está viviendo ese momento. Para ensalzar a un Bush en horas bajas. Un gran estadista le llama. Menuda cuerda moral.
Claro, unos valores con tanto fondo como la chistera de un mago. No tienen más que el recorrido de las grandes palabras que sólo se utilizan cuando hay que justificarse y nunca cuando se tiene delante un espejo. Y mucho menos se permite que otros las utilicen para poner en cuestión lo que hacen. Porque ahÃ, cuando te atrevas a reclamar responsabilidad y deber, encima te diran que no son valores lo que esgrimes, sino ataques personales hacia ellos y a todo lo que representan. España, el Partido o la SantÃsma Trinidad.
Pero no crean que esta cuerda floja produce locura y lleva a la perdición a quienes la poseen. No, no son idealistas. Curiosamente estas cuerdas flojas o tienen una red preparada antes del espectáculo o son parte de un decorado de vuelo bajo. Y sino que se lo digan a Rosa DÃaz esperando a poderse cambiar de partido o a San Gil trabajando para las FAES. Y es que un cuerda floja es sobretodo un realista de sà mismo, de sus intereses y de su ego, que se reserva sólo los ideales para justificar cualquier cosa que haga.
Lo que de verdad hará que luego te devanes los sesos será: ¿LohabrÃas roto si yo no te hubiese dicho nada?
¿Mintió? No ¿Dijo la verdad? Tampoco.
Hay una función del lenguaje motivadora que no es ni explicativa ni referencial y que por tanto no tiene semántica que la haga verdadera, como mucho tiene una que la hace coherente. Y esa es gran parte del lenguaje polÃtico, el I have a dream.
Aquà se entiende aquello que decÃa Zapatero sobre que el capitán de un barco no puede tener dudas de como conducirlo, antes de que nos adentráramos en plena marejada. Aunque luego tengamos a un Solbes dando las malas noticias cual Dr. House a un moribundo.
La gente para remar tiene que tener al menos la mÃnima esperanza de que se puede llegar a tierra y que tendrás riquezas esperándole -no que les aguarda un dragón come ojos- Aunque tampoco harán caso habitualmente a un lunático que vea molinos acuáticos -a no ser que el hambre o el sol aprieten-
En la crisis alguien deberÃa dibujar el futuro y animar a remar en determinada dirección. Sino los socialistas llevaremos el mismo camino que Schuster.
PS: Seguro que por poner “Schuster” las visitas se multiplican. Aissss.
Cuando uno escucha que nos faltan todavÃa un millón de parados más hasta llegar a cuatro, a primera vista económica, y que luego los dioses proveerán de destino peor, mucho peor o quien sabe si mejor, parece que no nos queda otra cosa que pensar que controlamos tanto nuestro destino como un soldado mandado a las guerras púnicas.
Lo mismo para nuestros amigos neoliberales y sus verdades american way of life, donde el esfuerzo te llevará a lo más alto -a no ser que te pille entre medias una enfermedad y no tengas seguro o desgracias similares no tan extrañas- y el resto son escusas que más vale dejar a un lado.
Asuntos que tienen que ver con consensuar razones, tener planes de futuro, primar unos valores sobre otros y entender que es lo que queremos, más allá del maniqueismo o del animismo ideológico.