April 9th, 2009 §
Transparencia ordenada y no inquisición de difamadores.
La transparencia no tiene nada que ver con otra de nuestras maravillosas herencias: la confesión. Tan es asÃ, que aun teniendo asumida y reglamentada la presunción de inocencia, mira que nos cuesta. El famoso que calla ante los comentarios de su vida sexual, otorga. El polÃtico que no responde a difamaciones, otorga igual. El acusado pero absuelto, seguro que algo hizo. Cómo somos y lo que nos queda por aprender.
La transparencia no es sólo estar atento a los periodistas más mordaces o a la oposición sin escrúpulos, no. Además eso nos convertirÃa en defensores de una falsa transparencia que sólo va con nosotros cuando nos afecta. ¡No! La transparencia va de crear un sistema universal de acceso a ciertos datos relevantes–los que tienen que ver con el control democrático y la defensa de los derechos- tanto de las instituciones públicas como privadas. Información accesible a todos porque a todos afecta. Información ordenada, comparable, estandarizada, comprensible e incluso computable –no como hace Esperanza Aguirre cambiando todas las comparativas de sus sistemas públicos-
Esta es la tarea del socialismo más joven: Un sistema de información y reglas accesibles de forma universal, que no haga que los derechos o las oportunidades estén sólo al alcance de tecnócratas entrenados para sobrevivir entre una maraña de leyes, prácticas habituales injustificadas, toma de decisiones oculta, estrategias de alto nivel que nada tienen que ver con el bien común, etc. Un sistema que nos permitan protegernos de las grandes corporaciones, de las instituciones mal gestionadas y de los malos polÃticos. Y no un sistema que cuando funciona mal sólo sea denunciable pagando a esos tecnócratas –algo que sólo pueden hacer muy pocos-
April 7th, 2009 §
Otra cosa es la reforma de la vida polÃtica y el dilema de la profesionalización.
Defender la profesionalidad de los polÃticos no implica defender una casta impenetrable, que se rige por normas internas exclusivamente, que no permite intromisiones [mientras que aparentemente] que tiene como principal valor el vivir de su trabajo público.
La vida polÃtica española –la que mejor conozco- necesita una gran renovación. Los partidos polÃticos necesitan encontrar un camino para seguir siendo mayoritarios y razonablemente homogéneos de tal forma que aporten estabilidad a la frágil democracia, y que les permita a su vez ser permeables por la sociedad, por sus opiniones, por sus expertos, por sus activistas de causas concretas, etc. para que puedan tener el suficiente conocimiento encarnado de la sociedad entera y de las soluciones a problemas – o innovaciones- que demanda.
Los partidos polÃticos necesitan una vida interna mucho más democrática, no haciendo de cada tema una asamblea, sino abriéndose en sus elecciones a la sociedad entera –tipo primarias americanas- necesitan que los simpatizantes puedan entrar y salir con mayor soltura, necesitan mayor contacto con la universidad, con las instituciones, incluso con la empresa –en un sentido de tener a mano a sus profesionales y sus métodos de trabajo-
Es verdad que este dilema complicado ha sido resuelto rápidamente, casi desde el principio, por la derecha y de una forma muy simple. Ha creado un hÃbrido con sus propios lobbys, haciendo que sean intercambiables las familias y cortes polÃticas con las familias y cortes empresariales.
En la izquierda parece que la solución tiende más hacia una oligarquÃa interna. Algo que se deberÃa evitar antes de que cristalice de forma perenne, abriéndose más a la sociedad y poniendo en valor a sus profesionales por sus capacidades públicas. Al fin y al cabo, que existan polÃticos transparentes dependen de que los modelos institucionales y de partidos, sean también transparentes y abiertos.
April 4th, 2009 §
Socialismo y voto de pobreza
¿Esa es la herencia de Pablo Iglesias?
Ya saben aquello de que los socialistas están para que no existan pobres y no para hacer voto de pobreza –o peor, para hacer la pobreza igual para todos-
Lo que no significa que se pueda dar un salto para defender la validez de enriquecerse por cualquier medio mientras de paso se apoyan polÃticas de izquierdas para todos –que debe ser la excusa con la que se consuelan los corruptos de nuestro lado-
Pero que tampoco significa que se tenga que renunciar a ganar dinero por un trabajo que exige en muchos casos una larga carrera no reconocida de esfuerzos ocultos y cuando se llega, una dedicación casi exclusiva, si es que se quieren cumplir con lo prometido a los votantes y con los propios valores.
Que el PSOE naciera fundamentalmente de la denuncia de la cuestión social –más la denuncia de la corrupción democrática de España y la oposición a las guerras coloniales- y que su fundador tuviese su mayor atractivo difusor en su conducta ejemplar y coherente, no significa que el PSOE de hoy tenga que ser una foto de aquellos inicios. El gran valor del PSOE en aquellos tiempos fue detectar los problemas fundamentales de los españoles y poner su maquinaria al servicio de las soluciones y la crÃtica feroz ante la salvaje situación. Más tarde su valor estuvo en aceptar la visión republicana que antaño habÃa rechazado para concentrarse en su causa –las tesis de Indalecio Prieto que empezaron en el IX Congreso- Más tarde fue oposición y exilio. Luego regeneración a todos los niveles –Felipe González- Y ahora tiene que ser: derechos, más democracia y modernización. Y para eso no necesita socialistas con raidos abrigos de pana, porque entre sus logros está haber eliminado esa pobreza que nos atenazó un siglo. No, necesitamos polÃticos profesionales, expertos, formados y reconocidos en su trabajo. El voto de pobreza ya no nos hace falta. La ejemplaridad de Iglesias, su auténtico legado polÃtico, viene de hacer causa personal de su causa polÃtica. Para igualarle tenemos que ser fieles defensores de los derechos, luchando contra cualquier relación de dominación, teniendo a la gente más preparada en un mundo donde los que juegan sucio tienen los mejores bufetes de abogados, y además, teniendo mucha visión de futuro. Ese es nuestro legado, y lo de la pobreza es una tonterÃa de los que no entienden el papel del PSOE en el desarrollo de nuestro paÃs.
April 3rd, 2009 §
No hay que criticar los sueldos, sino él no ganárselos.
¿Tenemos que confundir él trabajo bien pagado con enriquecerse sin aportar nada a la sociedad?
A cierta derecha reaccionaria –polÃtica y empresarial- le interesa confundir la idea de enriquecimiento por cualquier medio con la idea de que ganar dinero es bueno. Pero son dos cosas distintas. Uno puede pensar que ganar dinero no está nada mal y sin embargo puede tener una idea clara de cómo es justo ganarlo y cómo no.
Uno puede tener la idea –nada utópica- de que un objetivo como progresistas es conseguir que el dinero sea cada vez una información más precisa de las relaciones y propiedades de los sistemas de trabajo y comercio. Pero también hay que reconocer que esto en parte se ha conseguido –en la Europa del bienestar- A través de un sistema que posibilita estudiar a la mayorÃa, que protege al trabajador con derechos y convenios colectivos, que tiene mecanismos para controlar la competencia y el fraude, etc.
Es verdad que existen situaciones injustas presentes y heredadas. Patrimonios fruto de prácticas caciquiles pasadas, fraudes modernos y de naturaleza casi tecnológica. O simplemente las diferentes circunstancias de cada uno, con sus barreras y oportunidades. Pero de ahà no se sigue que el sistema sea esencialmente injusto y que todo lo que existe en él no es más que pecado injustificable.
El sistema, en la medida que es producto de las mentes más progresistas de la Europa moderna, deja espacio para la justicia y para que el trabajo individual redunde en el beneficio de la sociedad. Y en esa medida deberÃamos empezar a juzgar los sueldos, en función de lo que aportan a su parte del sistema –más justo- y no en función de ciertas crÃticas con aire de santurronerÃa reaccionaria.
April 1st, 2009 §
Dando un repaso por los blogs de los polÃticos, podemos ver que Leire PajÃn ha contestado desde su espacio a la rumorologÃa electrónica puesta al servicio del difama que algo queda, tan del gusto electoral de cierto sector de la polÃtica española. Diciendo lo que gana como secretaria de organización y lo que le corresponde en concepto de compensación por haber sido secretaria de estado y tener que someterse a las normas sobre incompatibilidades de dirección en las empresas privadas. No es la primera que lo hace, pero sà que es un ejemplo para la inmensa mayorÃa de los polÃticos de España. Y abre un necesario debate sobre la transparencia que parece que va a seguir estos dÃas con el tema de las incompatibilidades de los diputados, con la trama de imputados del PP y con el ruido que trata de lanzar la prensa afÃn al PP.
UN DEBATE ESCASO EN ESPAÑA
No sé si es porque somos españoles o mediterráneos con toda su historia católica tan distinta del resto de los europeos con su espÃritu del capitalismo, o porque a nuestra cultura le falta aún mucha filosofÃa sobre el dinero, el trabajo, la empresa y las responsabilidades públicas. Pero está claro que nos hace falta un fuerte debate público sobre estos temas para cambiar ciertas ideas.
El espÃritu de la riqueza y la culpa.
¿Hay que sentirse culpable por ganar dinero y más si uno es de izquierdas?
Generalizando, España que tiene mucho pasado de curas, inquisiciones polÃticas y caballeros hidalgos y menos de empresarios, burgueses y profesionales, y esto ha hecho que tengamos un fuerte rechazo a la idea de enriquecimiento. Pensamos que quien tiene dinero es sencillamente porque lo ha robado legal –bajo pseudoleyes progresistas- o ilegalmente. Y no nos dé por pensar que se lo han robado a quienes no han tenido oportunidad para ganarlo, sino que la tendencia es a asignar las bienes a los que antes poseÃan todo por la gracia de Dios o de la herencia. Idea -latente en gran parte de derecha más rancia de este paÃs y que infecta en otros grandes espectros- que sólo tolera que quienes tienen sean los que siempre han tenido. Mientras que a los demás sólo les cabe la culpa, porque además el sistema no permite tener ganancias con juego limpio y justicia, al menos el sistema que ellos se esfuerzan en imponer para cerrar su cÃrculo.
Mientras que por un lado defienden un derecho atávico de exclusivo enriquecimiento y casi casi de pernada, por otro lado se dedican a difundir el espÃritu de la culpa entre todos aquellos que pretendan vivir bien con su dinero, utilizando la religión, el espÃritu de culpa con la pobreza de los demás, etc.
Y en parte funciona, porque nuestra herencia católica es dura hasta para las peores cosas. Tan es asà que seguimos dando más valor al sentimiento de culpa –del arrepentido reincidente- que al de la responsabilidad. Siempre preferimos al que se arrepiente y confiesa públicamente entre sollozos, que al que se equivoca, calla con su orgullo herido y se esfuerza en mejorar para que nadie pueda volver a tener la posibilidad de llamarle la atención. Asà somos.
Pero ya es hora de que abandonemos esa trampa de la culpabilidad y de esa falsa moral sólo aplicable a los demás. Y más cuando nos lo intentan infundir los más irresponsables y los que menos han hecho por ganar lo que tienen.
* El artÃculo original está en prietistas. Como es demasiado largo y por tanto poco atractivo, voy a publicarlo aquà por partes.
PS: Dani Casal también habla en su blog de los complejos y dobles morales con este tema. Recomendable!
July 6th, 2008 §